DOLAR
OFICIAL $187.80
COMPRA
$196.80
VENTA
BLUE $371.00
COMPRA
$375.00
VENTA

Roca, el iniciador de la política social argentina

*Por Héctor Landolfi. Finalizada su primera presidencia, Roca viajó a Europa y en París (1887) observó una realidad desconocida hasta entonces en la Argentina. Se encontró con graves tensiones originadas por las degradantes condiciones de trabajo y vida de amplios sectores marginados de la sociedad.

Pocos años después (1893), y en esa misma ciudad, Ernesto de la Cárcova comenzó a pintar su cuadro más famoso, "Sin pan y sin trabajo". Esta obra es el registro plástico de la observación que el pintor hizo de la misma realidad social europea que percibiera el general. El cuadro y la crisis social que refleja tienen un desarrollo paralelo, ambos comienzan en Europa y terminan en la Argentina. Cuando Roca había regresado (1888), percibió los síntomas de una crisis económica cuya gravedad se desencadenó a partir de 1890, año de la quiebra de la banca Baring. Cuando volvió de la Cárcova (1894) la crisis ya golpeaba con fuerza, generando miseria y desocupación e induciendo al pintor a terminar la obra.

En su primera presidencia (1884) Roca promulgó la ley 1420, de Educación Común, de enorme trascendencia educativa y social que en uno de sus artículos establecía la jubilación para los maestros preceptores. Éste es el mojón inicial y efectivo de la previsión social argentina creado un año después de que Bismark (1883) creara en Alemania el primer régimen de seguridad social del mundo. Inglaterra, recién tuvo su seguro de desempleo en 1911.

Hacia el final de su primer mandato, el 24 de septiembre de 1886, Roca creó el Banco Hipotecario Nacional. Esta institución pasó a ser el primer instrumento del Estado que en su siglo de vida permitió tener casa propia a millones de argentinos. Se trató también de una medida previsora que facilitaría el acceso a la vivienda a la creciente inmigración que ingresaba al país.

Cuando Roca asumió su segunda presidencia (1898) se encontraba con una realidad económica y social muy diferente de la que existía al terminar su primer mandato. Dos años antes (1896) se había fundado el Partido Socialista y en 1901 se creó la FORA (Federación Obrera Regional Argentina) de tendencia anarquista. La grave crisis heredada y la llegada de inmigrantes socialistas y anarquistas –los mismos que Roca había observado en París exigiendo mejores condiciones de trabajo– crearon un clima de alta efervescencia social.
Ante esa realidad y la huelga general de 1902, promovida por inmigrantes, la reacción de Roca fue de orden. Promulgó la ley de Residencia que permitió detener y expulsar a los extranjeros que promovían desórdenes. Sabía que esa medida podía contener el problema pero no solucionarlo. Por eso ordenó a Joaquín V. González, su ministro del Interior, la realización del Primer Estudio de las Clases Obreras Argentinas, tarea encomendada a Juan Bialet Massé. Ese estudio fue la piedra basal del Código Laboral Argentino y originaria de la primera Ley Nacional del Trabajo. Esta norma, favorable al sector obrero, Roca la presentó en el Congreso para su aprobación y fue rechazada. Los diputados radicales y socialistas se opusieron al proyecto. Los primeros actuaron así porque no olvidaban el papel que jugó Roca en la represión de la Revolución del 90. Los seguidores de Juan B. Justo lo hicieron por las detenciones que sufrieron los agitadores socialistas durante la huelga de 1902. Pero éstos, menos resentidos que los radicales, pronto se dieron cuenta del error que cometieron; al fin y al cabo esa ley hubiera podido ser de inspiración socialista. El más entusiasta defensor de la roquista Ley Nacional del Trabajo fue Mario Bravo, una de las mejores espadas del Partido Socialista de la época; no obstante ese fervor defensivo, no pudo ser aprobada.

Los que tuvieron más perspicacia que nuestros legisladores fueron los mexicanos, que transcribieron la ley casi íntegra y la convirtieron en la Primera Ley Mexicana del Trabajo.
Alfredo Palacios, emblemático dirigente socialista que mucho sabía de legislación social, citaba en sus discursos con elogios y con frecuencia al general Roca. Las razones que esgrimía Palacios para ponderar al estadista eran el enorme salto cualitativo que le había dado a la enseñanza pública y por ser el iniciador de la legislación social argentina. Los socialistas concretaron su admiración por el general al crear su propio banco, al que llamaron Banco Roca.

Si bien el entonces presidente no pudo lograr que le aprobaran su Ley del Trabajo, sí logró promulgar la primera Ley de Jubilaciones del Estado Nº 4349 (Caja Nacional de Jubilaciones y Pensiones), punto de partida y referencia fundacional de la previsión social argentina. Esta legislación, que permitió que se jubilara todo el personal dependiente del Estado argentino, tuvo más de cuarenta años de vigencia.

La virtuosa arquitectura educativa creada por Roca y constituida por la ley 1420 de Educación Común, el Secundario y la Ley de Universidades Nacionales permitieron que el hijo de un inmigrante analfabeto pudiera ser médico, abogado o ingeniero; un verdadero milagro social.