“Quedate quieta”: el oscuro antecedente del ginecólogo detenido en Chaco por siete denuncias de violencia médica
El médico Gustavo Kumiega fue juzgado en 2023 por el presunto intento de provocar un aborto sin el consentimiento de su expareja y por amenazas con un cuchillo. Aunque fue absuelto por falta de pruebas suficientes, la Justicia consideró acreditado un contexto de violencia de género y le impuso restricciones de acercamiento.
Gustavo Kumiega, un ginecólogo de 57 años detenido en las últimas horas en Chaco, tiene un antecedente judicial que se remonta a una denuncia de su expareja. En 2023, el médico llegó a juicio acusado de intentar interrumpir un embarazo sin el consentimiento de la mujer y de amenazarla con un cuchillo. Finalmente, fue absuelto por el beneficio de la duda, aunque la jueza que intervino consideró acreditado que la denunciante había atravesado una situación de violencia de género.
El caso ocurrió en 2014, cuando la mujer, identificada en el expediente con el nombre ficticio de Lucía para preservar su identidad, tenía 31 años y estaba embarazada. Según declaró durante el juicio, el médico le habría colocado una pastilla abortiva en la vagina, pese a que ella le había manifestado que no quería hacerlo.
“Quedate quieta”, fue la respuesta que, según su testimonio, recibió cuando intentó oponerse al procedimiento.
La sentencia, de 40 páginas, fue dictada el 28 de abril de 2023 por la jueza Liliana Soledad Puppo, de la Cámara Primera en lo Criminal de Resistencia. El documento, al que accedió Infobae, vuelve a cobrar relevancia mientras Kumiega enfrenta siete denuncias por violencia médica y otra por abuso sexual.
El embarazo y la denuncia contra el ginecólogo
Kumiega y Lucía se conocieron en 2012, mientras practicaban buceo. Él era médico ginecólogo y obstetra; ella, contadora y 14 años menor. Después de iniciar una relación sentimental, tuvieron un hijo, que nació en junio de 2015.
Durante el juicio, la mujer describió un vínculo marcado por separaciones y reconciliaciones. También contó que había comenzado a alejarse de sus amistades y que el médico cuestionaba que se atendiera con otros profesionales. “¿Para qué vas a ir a abrirle las piernas a otra persona?”, recordó que le decía.
En octubre de 2014, cuando notó un retraso menstrual, le comunicó a su pareja que sospechaba que estaba embarazada. Según su declaración, él le pidió que fuera a su consultorio de la calle López y Planes, en Resistencia, para realizarse una ecografía intravaginal.
La cita fue el 27 de octubre. Lucía sostuvo que, mientras estaba acostada en la camilla, con las piernas abiertas, el médico le introdujo una pastilla abortiva en la vagina, pese a que ella se había negado.
“Dios nos iba a castigar”, aseguró que le dijo. La respuesta que le atribuyó al ginecólogo fue contundente: “No, quedate quieta”.
De acuerdo con su relato, el procedimiento debía continuar con nuevas aplicaciones durante los días siguientes, pero ella se negó a seguir adelante.
La mujer también declaró que Kumiega le había manifestado que no era el momento de convertirse en padre porque tenía un juicio por mala praxis. Según explicó, esa conversación ocurrió después, cuando ambos regresaron a la vivienda.
“Mirá lo que me hiciste hacer”
La denuncia incluyó otro episodio que, según Lucía, ocurrió después de la consulta médica. La mujer relató que, al regresar a la casa, comenzaron a discutir y el ginecólogo la golpeó con una raqueta en el rostro y en el abdomen.
“Mirá lo que me hiciste hacer”, recordó que le dijo durante la agresión.
También aseguró que quedó dolorida y que no pudo abandonar la propiedad hasta las cinco de la mañana.
Al día siguiente, preocupada por las posibles consecuencias de la medicación sobre el embarazo, acudió a otra ginecóloga. La profesional le indicó una ecografía y, posteriormente, un nuevo control confirmó que la gestación continuaba.
El 17 de junio de 2015 nació el hijo de ambos. Sin embargo, según declaró Lucía, el médico lo reconoció legalmente seis meses después.
En un informe socioambiental incorporado a la causa, la mujer recordó cómo había atravesado aquellos meses: “De milagro nació B., yo pensé que lo perdía porque tuve mucha pérdida. Pasé todo mi embarazo sola, él no quería tenerlo”.
Las amenazas y los mensajes incorporados a la causa
La denuncia también incluyó un presunto episodio de amenazas con un cuchillo. Lucía aseguró que, durante una discusión ocurrida entre 2013 y 2014 en la vivienda de Kumiega, el médico tomó un cuchillo de cocina y le dijo: “Te vas de mi casa o te mato”.
Además, sostuvo que su expareja amenazaba con difundir fotografías íntimas suyas. Según su relato, esas intimidaciones contribuyeron a que retomara la relación en distintas oportunidades.
La investigación reunió testimonios, informes psicológicos, estudios médicos, fotografías y capturas de conversaciones entre ambos. Entre los mensajes atribuidos al ginecólogo figuraba uno en el que le reprochaba a la mujer: “Hubieras abortado bien. O no me hubieras avisado de la existencia”.
Para la jueza, ese intercambio aportaba elementos sobre la intención de interrumpir el embarazo, pero no alcanzaba para demostrar que el procedimiento se hubiera realizado sin el consentimiento de la mujer.
La absolución y las conclusiones de la Justicia
El juicio se desarrolló en abril de 2023. Kumiega llegó acusado de tentativa de aborto sin consentimiento, agravada por su condición de médico, y de coacciones agravadas por el uso de un arma.
Durante las audiencias, negó haber colocado pastillas abortivas y haber amenazado a su expareja con un cuchillo. Sostuvo que los hechos denunciados no habían ocurrido.
El fiscal Jorge Fernando Gómez solicitó una pena de tres años de prisión en suspenso y cinco años de inhabilitación profesional. La defensa, a cargo del abogado Juan Carlos Saife, pidió la absolución.
Finalmente, el 28 de abril de 2023, la jueza Puppo absolvió al médico por ambos delitos, al considerar que no existían pruebas suficientes para alcanzar la certeza necesaria para condenarlo.
En relación con el presunto intento de aborto, señaló que no se había podido demostrar que Kumiega hubiera actuado sin el consentimiento de Lucía. También planteó dudas acerca de si la colocación de una sola pastilla, en las circunstancias acreditadas durante el proceso, podía considerarse el comienzo de ejecución del delito.
Respecto de la amenaza con el cuchillo, entendió que no se habían precisado suficientemente las circunstancias del episodio ni reunido elementos suficientes para probar la acusación.
Sin embargo, la absolución no implicó que la magistrada descartara el relato de la mujer en su totalidad. Por el contrario, consideró acreditado que había atravesado un contexto de violencia de género.
“Todo el cuadro descriptivo que los testigos fueron configurando nos indican ese estado de subordinación en que se encontraba” la denunciante respecto del médico, sostuvo en la sentencia.
Por ese motivo, ordenó que Kumiega no se acercara a menos de 300 metros de su expareja ni se comunicara con ella por ningún medio. También dispuso que el contacto con su hijo se organizara a través de un familiar o una persona de confianza y que el médico continuara con tratamiento psicológico o psiquiátrico.
Ahora, con su detención y las nuevas denuncias en su contra, aquel expediente judicial vuelve a poner bajo la lupa los antecedentes del ginecólogo chaqueño.
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