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Presuntos jefes narcos irán a juicio oral

Los presuntos jefes de una red de narcotraficantes que vendían drogas en la villa 1.11.14, en el Bajo Flores porteño, irán a juicio oral luego de que la Cámara Federal confirmase sus procesamientos.

La sala I del tribunal de apelaciones ratificó, de esa manera, los procesamientos con prisión preventiva de José Zegarra González (alias "Chato Mini") y de Víctor "Foco" Pérez Rayme, los cuales habían sido dictados en primera instancia por el juez federal Sergio Torres.

El magistrado le imputó los delitos de "comercio de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas organizadas a tal fin; y acopio de armas de fuego, sus piezas y municiones", que prevén penas que superan los 15 años de prisión.

En su resolución, los camaristas Horacio Cattani, Martín Irurzun y Eduardo Farah explicaron que "la instrucción de esta causa ha permitido tener por corroborada la existencia de un grupo criminal principalmente destinado al tráfico de estupefacientes, que operó en el asentamiento de esta ciudad conocido como villa 1-11-14, en el período comprendido entre mayo de 2009 y, cuando menos, octubre del 2010".

"Las evidencias reunidas hasta aquí otorgan suficiente respaldo probatorio a los cargos formulados contra José Zegarra González y Víctor Pérez Rayme como integrantes de la banda criminal descripta", sostuvieron los magistrados tras analizar la extensa prueba reunida por el juez Torres quien los procesó, en primera instancia, y los embargó en 290.000 pesos.

Zegarra González "fue identificado en las tareas de investigación de la policía como uno de los miembros del aparato de seguridad del grupo, que custodiaba a personas con posiciones de mando" y, además, "actuaba como distribuidor y vendedor de estupefacientes", tal como definieron varios testigos cuando aludieron a la actividad de "Chato Mini" en la organización.

Por su parte, "Foco" Pérez Rayme era "el encargado de manejar el armamento de la banda y de brindar seguridad a los puntos de venta de droga dentro del asentamiento", según los dichos de testigos que indicaron que es quien "maneja las armas, las pistolas grandes, recortadas" y se encarga de "castigar" a los integrantes de la banda que no cumplen con sus tareas específicas.

"Esos datos son contestes con los extremos que rodearon a la detención de Pérez Rayme: según las actas correspondientes, recorría la manzana 22 del barrio portando un arma de fuego en la cintura (completamente a la vista) y una bolsa de nylon en sus manos. Había tres personas rodeándolo, dos con riñoneras", reseñaron los camaristas.

Para confirmar las prisiones preventivas los magistrados estimaron que "las propias características del caso abonan a concluir en la existencia de riesgos procesales que no pueden ser contrarrestados por medios menos lesivos" y explicaron el poder de amedrentamiento e "intimidación a potenciales testigos" junto a su "manejo habitual de armas de fuego".