Por primera vez se podrá llegar hasta una de las cúpulas más altas de Callao durante el Open House
Se viene el festival de arquitectura y urbanismo Open House y se podrá acceder por primera vez a la terraza de este edificio de 1924 y observar de cerca su cúpula conoidal de casi 35 metros. Infoveloz recorrió el lugar antes de la apertura y revela cómo es por dentro y qué se puede descubrir desde las alturas, donde además funciona un mirador privilegiado sobre las cúpulas porteñas.
Este sábado, por primera vez, el público podrá subir hasta la terraza de un edificio histórico de Callao y Lavalle para conocer de cerca una de las cúpulas más particulares de Buenos Aires.
Infoveloz pudo acceder previamente al lugar y recorrer ese espacio desde el que los visitantes podrán observar la estructura a pocos metros y descubrir, además, una nueva perspectiva del paisaje porteño.
Desde la calle, la cúpula conoidal se distingue a varias cuadras de distancia. Elegante y estilizada, corona un edificio de diez pisos y se convirtió en una de las referencias arquitectónicas de esta esquina.
Desde la terraza, sin embargo, la mirada cambia. La estructura aparece mucho más imponente y permite apreciar detalles que desde abajo resultan prácticamente invisibles.
La apertura forma parte de Open House Buenos Aires, el festival de arquitectura y urbanismo que durante un fin de semana permite ingresar a edificios y espacios que habitualmente no están abiertos al público. La propuesta reúne más de 200 lugares de la ciudad y ofrece la posibilidad de conocer por dentro construcciones de diferentes épocas, estilos y usos.
El edificio de Callao y Lavalle es uno de ellos. En este caso, la visita a la cúpula requiere inscripción y los cupos ya se agotaron. Será un grupo privilegiado de visitantes el que este sábado podrá subir hasta la terraza, acercarse a la estructura y contemplarla desde un lugar al que durante un siglo no tuvo acceso el público.
La construcción tiene su origen en 1924, cuando fue levantada como Instituto Quirúrgico del Callao. Fue proyectada por el arquitecto Oscar Schoo Lastra junto con los ingenieros Edmundo Parodi y Angelo Figini y responde al estilo académico francés, con detalles que remiten al urbanismo parisino.
El edificio tiene diez pisos y la cúpula alcanza casi 35 metros de altura si se cuentan la linterna, el cupulín y la aguja que funciona como pararrayos. Su forma alargada le da una apariencia todavía más esbelta y hace que el remate parezca prolongarse hacia el cielo.
La cúpula, además, no tiene un nombre propio. A diferencia de otras grandes protagonistas del paisaje porteño, como la del Palacio Barolo, la del Congreso o la de la Confitería del Molino, quedó identificada simplemente por la esquina en la que se encuentra. Durante décadas fue una presencia habitual para quienes transitaban por Callao, aunque casi nadie podía verla de cerca. 
Eso sí, uno de los que la dibujó fue el maestro Manuel García Ferré, a quien le encantaba dibujar cúpulas. Una afición que puede comprobarse en las ilustraciones que aparecen en Tan Buenos Aires. Geografía emocional de la ciudad, publicado por Editorial Dunken, libro que acaba de ser declarado de Interés Cultural por la Legislatura porteña.
El edificio fue originalmente una construcción de rentas, con locales comerciales en la planta baja y viviendas en los pisos superiores. Era otra Buenos Aires, cuando todavía no existía la propiedad horizontal y un edificio entero podía pertenecer a una sola persona.
Con el paso de los años cambió de función. En la década del 70 pasó a vincularse con la obra social y en los años 90 comenzó su transformación en centro médico. En 2023 se inició además una importante obra de restauración, poco antes de que la construcción alcanzara su centenario.
La recorrida por la terraza permite descubrir detalles de la cúpula que desde la vereda quedan ocultos. Por fuera tiene una estructura de hierro sobre la que se fijaron maderas que sostienen las tejas rectangulares de pizarra. También pueden observarse las ventanas, la linterna, el cupulín y los trabajos realizados en zinc.
Hay además un elemento que ayuda a entender su diseño. Los aristeles, las líneas que recorren verticalmente los distintos paños de la cúpula, conducen la mirada hacia arriba y refuerzan la sensación de altura de esta estructura.
Desde la terraza, la cúpula puede verse desde muy cerca y el recorrido funciona también como un mirador sobre Buenos Aires. En el horizonte aparecen otras construcciones coronadas por cúpulas, entre ellas el Palacio Barolo, el Congreso, La Inmobiliaria, la Confitería del Molino y la Iglesia del Salvador.
La experiencia cambia todavía más al ingresar al interior de la propia cúpula. En su base funciona actualmente una sala de reuniones y una escalera recorre el contorno interno hasta acercarse a la linterna. Desde las ventanas se obtiene otra mirada sobre Callao y los edificios que rodean la zona.
Pero el edificio no es un museo ni está fuera de uso. Todo lo contrario. En él, propiedad de Unión del Personal Civil de la Nación, hoy en día funciona el Sanatorio Anchorena del Callao (ex Instituto Quirúrgico del Callao), parte de la red sanatorial de Accord Salud.
La institución está especializada en cirugías y, además, cuenta con un centro oftalmológico. Es el primer centro del país dedicado exclusivamente a la cirugía de corta estadía.
Se inauguró en el año 1998, como parte de Unión Personal y Accord Salud. Desde su inicio, el instituto sigue manteniendo un perfil innovador en lo que respecta a la realización de cirugías, prácticas, estudios y procedimientos con equipamiento de última generación, contando además con un prestigioso plantel médico, altamente capacitado.
Así, detrás de una de las cúpulas que desde hace un siglo forman parte del paisaje de Callao y Lavalle funciona hoy un establecimiento sanitario en plena actividad. Este sábado, por unas horas, esa misma construcción será también escenario de una visita arquitectónica excepcional.
Fotos: Gentileza Accord Salud y Mariela Blanco.
Dejá tu comentario