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PASO, Ley de Tierras y economía: los tres frentes que complican al Gobierno de Milei

El oficialismo busca negociar con los gobernadores para suspender las primarias y evitar una derrota parlamentaria por el DNU que habilitó la compra de tierras por extranjeros. Mientras tanto, la desaceleración económica, la caída del consumo y las dudas sobre la reactivación generan preocupación en el gabinete de Luis Caputo.


El Gobierno de Javier Milei enfrenta una serie de desafíos políticos y económicos que obligan a recalibrar su estrategia. Mientras intenta avanzar con la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y evitar una derrota en el Congreso por la Ley de Tierras, la desaceleración de la actividad y el deterioro de algunos indicadores de consumo aumentan la presión sobre el equipo económico.

En ese escenario, las negociaciones con los gobernadores se convirtieron en una pieza central de la estrategia oficial. Dentro del gabinete hay sectores que reclaman cerrar acuerdos políticos cuanto antes para garantizar respaldo legislativo, en particular para avanzar con la reforma electoral y sostener la agenda del Ejecutivo.

Ley de Tierras: la estrategia para evitar una derrota en Diputados

Uno de los principales focos de conflicto es el DNU 70/2023, mediante el cual el Gobierno derogó las restricciones a la compra de tierras rurales por parte de extranjeros. La oposición busca revertir esa medida y convocó a una sesión especial en la Cámara de Diputados para el 15 de octubre.

La decisión de la Corte Suprema de restablecer la vigencia de los límites establecidos por la Ley de Tierras modificó el escenario político y le dio un respiro al oficialismo. Sin embargo, el tema continúa generando tensiones con la oposición y sectores que cuestionan la política del Gobierno en esta materia.

Ante ese panorama, La Libertad Avanza convocó a un plenario de comisiones para el 14 de octubre, un día antes de la sesión prevista en Diputados. La estrategia oficial apunta a negociar modificaciones que establezcan límites a la cantidad de tierras que pueden adquirir los extranjeros y ofrecerles argumentos a los bloques aliados para que no acompañen el intento opositor.

El oficialismo también estaría dispuesto a incorporar partidas destinadas a discapacidad como parte de las negociaciones parlamentarias. La intención es evitar que ese conflicto complique las conversaciones por la suspensión de las PASO.

La suspensión de las PASO, otra prioridad para Milei

El segundo gran desafío político del Gobierno es conseguir los votos necesarios para suspender las primarias. El oficialismo busca avanzar con la iniciativa en el Senado durante las próximas semanas, aunque necesita construir acuerdos con otras fuerzas para alcanzar su objetivo.

La negociación con los gobernadores aparece como un factor determinante. Mientras un sector del Gobierno considera necesario hacer concesiones para asegurar respaldo legislativo, otros dirigentes del oficialismo sostienen que todavía no es el momento de ceder ante las demandas provinciales.

La discusión excede el calendario electoral inmediato: la suspensión de las PASO también forma parte de la estrategia de Milei para ordenar el escenario político de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

Caputo, preocupado por la desaceleración económica

El frente económico es el que genera mayores interrogantes dentro del Gobierno. La inflación volvió a mostrar una aceleración en septiembre y las señales de enfriamiento de la actividad alimentan las dudas sobre la capacidad de la economía para recuperar el ritmo de crecimiento.

En la Ciudad de Buenos Aires, la inflación de septiembre fue del 1,8%, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado anticipó una variación cercana al 2% para el conjunto del país.

A su vez, el umbral de ingresos para pertenecer a la clase media porteña alcanzó los $2.680.000, con un incremento del 2,5%. El dato refleja la presión que enfrentan los hogares cuyos ingresos no acompañan la evolución del costo de vida.

En el gabinete hay sectores que responsabilizan al ministro de Economía, Luis Caputo, por las dificultades para reactivar la actividad. Sin embargo, las diferencias también apuntan a la decisión de Milei de sostener los lineamientos centrales del programa económico sin flexibilizar sus principales objetivos.

En ese contexto, Caputo habría impulsado la necesidad de cerrar acuerdos políticos con los gobernadores para reducir las tensiones y facilitar la implementación de la agenda oficial.

Las señales contradictorias de la actividad

Los últimos indicadores muestran un panorama dispar. Según los datos citados en el informe, la industria registró en agosto un rebote del 1,9%, mientras que la construcción avanzó un 0,4%. Sin embargo, esas mejoras no alcanzaron para compensar las pérdidas acumuladas durante el año.

La demanda interna aparece como uno de los principales obstáculos para la recuperación. En la última Encuesta de Tendencias de Negocios, el 53,6% de los industriales señaló la insuficiencia de la demanda como el principal factor que limita la producción. La competencia de los productos importados quedó bastante más atrás, con el 10,1%, seguida por la incertidumbre económica, con el 6,7%.

El consumo también muestra señales de debilidad. De acuerdo con las cifras mencionadas en el informe, las operaciones con tarjetas de crédito cayeron un 11,1% interanual, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de la morosidad.

No obstante, las proyecciones del Banco Mundial ofrecen una perspectiva menos negativa para el cierre del año. El organismo estimó que la economía argentina crecerá un 2,1% en 2026 y un 3% en 2027, aunque sus previsiones también contemplan dificultades en el desempeño de la actividad durante parte del período.

El efecto Bolsonaro y las dudas sobre los mercados

En paralelo, el Gobierno busca capitalizar sus vínculos internacionales. Las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sobre la posibilidad de una nueva asistencia financiera a la Argentina mediante un swap en 2027 contribuyeron a mejorar las expectativas de los mercados.

Sin embargo, la evolución del riesgo país no depende exclusivamente de los acontecimientos políticos regionales. Las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, los resultados económicos locales y la incertidumbre electoral también inciden sobre el comportamiento de los activos argentinos.

El escenario político de Brasil es otro factor de atención para la Casa Rosada. Un eventual triunfo de Flávio Bolsonaro frente a Luiz Inácio Lula da Silva podría favorecer el vínculo diplomático entre ambos países, pero sus consecuencias económicas son menos claras.

Las decisiones que adopte un eventual gobierno brasileño, en particular en materia fiscal y de actividad, podrían repercutir sobre las exportaciones argentinas. Por eso, un cambio político en el país vecino no garantiza por sí mismo una mejora para la economía local.

Milei, por su parte, mantiene su agenda internacional y prepara nuevos viajes a Estados Unidos y España, en busca de fortalecer sus vínculos con dirigentes y referentes del espacio conservador.

Con la negociación por las PASO, la disputa por la Ley de Tierras y las dificultades para reactivar el consumo sobre la mesa, el Gobierno enfrenta semanas decisivas. La capacidad de construir acuerdos políticos y revertir las señales de enfriamiento económico será clave para sostener su estrategia de cara a 2027.

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