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No se asuste, estamos en campaña

*Por Federico Türpe. Uno entiende que en tiempos de campaña electoral deberían propagarse las acciones solidarias, los buenos ejemplos, las manos extendidas, porque si quiero convencerte de que voy a ser más bueno que los otros, más justo, más equitativo, nada más claro que demostrarlo con el ejemplo. Sin embargo, ocurre lo contrario. Se multiplican las agresiones, los ataques verbales y físicos (en Tucumán hubo varios enfrentamientos entre facciones políticas en el último tiempo) y el común denominador son las difamaciones, las calumnias y las injurias.

El objetivo de los candidatos es destruir al adversario, a cualquier costo, y no importa si para ello se multiplican las víctimas inocentes como hijos, cónyuges, socios, amigos.

"Son los daños colaterales de causas mayores", se justifican los violentos, cuando según el imaginario popular no hay mayor causa para un político que su propio enriquecimiento, aunque esto no sea cierto en todos los casos.

Se reproducen como plagas las denuncias anónimas en redes sociales como Facebook o Twitter o llueven cartas "desinteresadas" a los medios de víctimas de todo tipo, que no son más que testaferros de la palabra de algún interés oculto. Al vecino le baja la presión por las cosas que escucha, sin saber que después de las elecciones las denuncias se archivan y ellos vuelven a viajar todos juntos en la misma calesita.