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Nadia Beller, ex novia de Fernando Cerimedo, lo responsabilizó por su intento de asesinato: “Si no fingía estar muerta, me remataban”

En una entrevista televisiva, la expareja del exasesor de Javier Milei aseguró que el consultor político “sabe quiénes son los sicarios” que la atacaron.

Tras el brutal ataque a tiros, habló Nadia Shirley Beller Delgado, la abogada de 33 años y expareja de Fernando Cerimedo, exasesor de Javier Milei y actual colaborador del mandatario boliviano Rodrigo Paz Pereira.

“Si no fingía estar muerta, me remataban. Fui descubriendo situaciones. Yo sospecho que ellos (Cerimedo y atacantes) tuvieron un contubernio para deshacerse de mí”, expresó durante una entrevista con el medio boliviano DTV.

La mujer, que permanece internada luego de recibir cuatro disparos, contó: “Cerimedo hace campañas de política y su pago es a través de contratos, que ellos negocian con empresas grandes. Hubo un incidente en el que yo me di cuenta de que él me mentía en su relación con su expareja. Me dijo que ella lo engañó, que cuando estaba embarazada tuvo que hacerse un ADN y que hace cuatro años no la tocaba”.

Y continuó: “En abril, descubrí que tenían conversaciones románticas con ella. Lo encaré y esa fue la primera vez que, según él para neutralizarme, me ahorcó. No me contestó si era verdad o era mentira, dijo que ella empezó a sospechar sobre mí y él intentó engañarla para que no viniera a Bolivia”.

“Cerimedo mantuvo una relación conmigo hasta que descubrí todo. Por eso él me golpeó y yo contacté a una persona para mostrarle la tentativa de homicidio, porque me ahorcó. Esta persona mandó periodistas, policías, todo. El asesor Mauricio y otros operadores del gobierno se encargaron de tapar ese hecho”, acusó.

En otro pasaje de la nota, Beller se refirió a una presunta corrupción de las autoridades: “Mandé fotos de las cajas llenas de billetes que tenía Cerimedo, de los hechos de corrupción. El resto del dinero lo tiene su testaferro, que vive en el mismo edificio de La Paz. Pero cuando fue la fiscalía taparon todo, no quedó ningún rastro”.

“Me pidieron que negara todo. En ese momento, Fernando me dijo que se iba a suicidar si yo lo mandaba a la cárcel. Ante ese chantaje no abrí la puerta”, señaló. Según su relato, esto sucedió hace algunos meses.

De hecho, afirmó que el asesor político ejerció violencia: “Me hicieron atender con el médico personal del Presidente porque tenía marcas en el cuello, no podía tragar”.

“Yo hice saber esto a la mesa de Gabinete de Rodrigo y tampoco dijo nada. Hay un contubernio de todo el gobierno. La Policía no va a actuar en contra de este señor porque él maneja la Policía. Aquí no gobierna Rodrigo Paz, gobierna Fernando Cerimedo. Y lo van a cubrir a todos”, aseguró.

Luego, dio detalles de cómo llegó al hotel donde después fue baleada: “Como activista, me llegan muchas denuncias. Me citaron, supuestamente, para darme un caso de violación a una nena de 13 años. Me citaron con un pretexto. No me quisieron decir quién les había pasado mi número, que tenían miedo y me hicieron ir a ese hotel”.

“Cerimedo habló por teléfono del caso con ‘Tuco’ (Marco Antonio Oviedo Huerta). Pero no sé si es un caso inventando o fingió. Dijo que no había nada sólido y me mandó con dos custodios supuestamente al lugar. Pero la persona con la que me tenía que encontrar me dijo ‘Doctora, nos ha fallado. Es una trampa. ¿Por qué vino con la Policía? Mi hijo identificó a su compañero’“, sostuvo.

En ese sentido, apuntó contra Cerimedo y lo responsabilizó por el intento de asesinato: “Él me mandó a los sicarios, él sabe quiénes son. La gente de la Policía que él maneja son de elite y no responde órdenes de nadie”.

Consultada sobre cuándo fue la última vez que había tenido contacto con él, precisó: “Hablé hasta un segundo antes de que saliera del hotel. Yo estaba adentro, se retrasaron y aproveché para comer. Me avisaron que la persona ya había llegado”.

De acuerdo a su testimonio, Cerimedo le dijo en ese momento: “No te preocupes porque no va a pasar nada, es un lugar público. Nadie se va a atrever de nada”.

“Me dio la confianza y él me mintió sobre las escoltas. No había escoltas. Es falso porque me dispararon y fingí que me mataron, me tiré al piso. Me quedé media hora sin moverme y uno de los sicarios titubeó para ver si me remataba o no”, agregó.

Sobre el final, Beller Delgado pidió más seguridad y protección: “Si doy mi testimonio, van a querer callarme, van a querer rematarme. Me pusieron una única escolta, es muy fácil entrar al hospital. No les hacen una mínima revisión. Por eso quiero que se me dé protección porque el Gobierno es el principal interesado en callarme”.

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