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Murió Rodolfo Bebán, el galán eterno: romances de novela, vida secreta y tragedias familiares

El actor que enamoró a varias generaciones, murió este sábado por la noche a los 84 años. 


Rodolfo Bebán murió este sábado por la noche, aunque la noticia se conoció hace algunos minutos. Tenía 84 años y una mirada azul misteriosa e infinita. Trabajó en televisión, cine y teatro a lo largo de seis décadas. 

"El amor tiene cara de mujer" paralizó el país y "Juan Moreira" arrasó en la pantalla grande. Su matrimonio con Claudia Lapacó. Los romances que le atribuyeron con Thelma Biral y Susana Giménez. El gran amor con Gabriela Gili y la depresión por su muerte. La vida de un hombre que convirtió a su intimidad en el mayor de los misterios

En más de 60 años de carrera fue uno de los actores más importantes de la Argentina pero desde hace un tiempo optó por el perfil bajo: da muy pocas entrevistas, decidió no aparecer más en notas televisivas ni asistir a entregas de premios.

El artista, desde distintos roles memorables, muchas veces como un galán un poco recio, conquistó a varias generaciones y llevó adelante una vida que, con varios amores, seis hijos y algunos misterios, se asemeja a la del protagonista de una telenovela.

Había nacido el 25 de mayo de 1938 y su nombre verdadero es Rodolfo Tilli. "Nací en Ciudadela y me crié en Morón. Mis padres se separaron siendo yo muy chico, y me quedé con mi madre y mi segundo padre", reveló en una entrevista con el diario Clarín en 1992.

El progenitor del actor fue Miguel Bebán, una figura importante del teatro nacional, con quien Bebán tuvo siempre una relación muy tensa.

"Mi padre era un hombre de teatro, mucho más que un actor. Con eso no pude enemistarme, porque lo llevo en mis genes. A Miguel lo asistí hasta su muerte, él vino a Buenos Aires, desde Rosario, en el 82 y estuvo viviendo en una casa mía hasta que falleció. Siempre lo asistí y, aunque nunca estuve bien con él, no puedo dejar de reconocer de quién soy hijo. Cuando ves trabajar a tipos como mi padre, o Ernesto Bianco, Alfredo Alcón o Pepe Soriano, ves clases de teatro. Y con eso nunca podés pelearte", agregó.

"Mi padre era muy severo en sus críticas, tenerlo a él fue un desafío. Pero creo que finalmente se sintió orgulloso de su hijo, aunque nunca me lo dijo", contó el actor en una entrevista en 2008.

Mientras crecía como cualquier adolescente en el conurbano bonaerense, cuando estaba en tercer año del secundario su plan era hacer la carrera de piloto de avión en la provincia de Córdoba.

Hasta que un día con un amigo se cruzaron con un aviso en el teatro que está junto a la plaza de la localidad de Morón que decía: "Se necesitan extras para Fuenteovejuna". Y su vida cambió para siempre.

"Me metí en esto por acompañar a mi amigo hasta que me empecé a identificar", afirmó Bebán. En aquella sala comenzó a tomar clases y a engancharse con el mundo de la actuación, que en su casa resultaba problemático.

"Durante mucho tiempo todo esto para mi mamá fue como una mala palabra. Ella se había separado de Miguel, mi papá, por el teatro. Era muy fuerte", reveló a Clarín.

Tomó clases con grandes maestros mientras juntaba el dinero para pagarlas trabajando como empleado de una casa de crédito. Primero se dedicó al teatro independiente hasta que llegó a formar parte de la Comedia Nacional, en el Teatro Cervantes.

Luego de una temporada en la que vivió en Europa como una suerte de trotamundos e intentó avanzar en su carrera actoral, regresó al país.

A mediados de los años '60 llegarían sus primeros trabajos en la televisión, que lo ubicarían entre los actores más populares del país. En uno de ellos se puso el traje de galán por primera vez.

Fue en la telenovela El amor tiene cara de mujer, donde integró memorables parejas televisivas junto a Bárbara Mujica y Thelma Biral.

De ese gran éxito también fue parte la actriz Claudia Lapacó, con quien Bebán se casó en 1966 y tuvo a sus dos hijos mayores, Rodrigo y Diego. Frescos, llamativos y muy fotogénicos, la pareja aparecía en la tapa de las principales revistas de la época.

Sin embargo, el amor no duró y se separaron. De hecho, la propia actriz contó varias décadas después que durante 40 años ella y Bebán no tuvieron prácticamente contacto, hasta que en 2011 volvieron a trabajar juntos cuando se subieron a un escenario junto a Alfredo Alcón.

Mientras tanto, Bebán encarnaba roles memorables en películas y obras de teatro. Hasta llegó a grabar cuatro discos en los que le ponía la voz a distintas obras literarias. En paralelo, su popularidad crecía y la prensa le atribuía romances con varias de sus compañeras de cartel, entre ellas María Aurelia Bisutti, Susana Giménez y Thelma Biral.

Sin embargo, poco se sabía a ciencia cierta de su vida privada. Apenas se conoció que en aquellos años Bebán estuvo en pareja con la modelo paraguaya Liz Amaral Paz, con quien tuvo por entonces a su hija Dolores.

Hacia comienzos de los años '70, el galán arrancaba suspiros a los televidentes. Incluso llegaron a comercializarse álbumes con fotos coleccionables de él. Hasta que una noticia impactó entonces a la audiencia: trascendió que estaba saliendo con otra actriz, también protagonista de novelas: Gabriela Gili.

Los actores se conocieron en el set de grabación de Malevo, una tira de época emitida por Canal 9 en 1972. El programa, que era una remake de otro envío muy popular de los '60 llamado Nostalgias del tiempo lindo, rompió el rating de aquellos tiempos y fue una de esas ficciones que paralizan al país.

Nuevamente las revistas de aquellos tiempos mostraban a  Bebán en sus portadas. Todos querían mostrar la felicidad de la joven angelical y el hombre con sus impactantes ojos azules. Se casaron y tuvieron tres hijos: Facundo, Daniela y Pedro.

Las carreras de ambos florecían: ella tuvo uno de los grandes roles de su carrera al interpretar a Victoria en la telenovela Un mundo de veinte asientos, junto a Claudio Levrino, mientras él encarnaba a personajes como Juan Manuel de Rosas o Juan Moreira.

La familia pasaba los veranos en Mar del Plata, muchas veces haciendo temporada teatral. La carrera de él siguió en ascenso, mientras que a la actriz se la empezó a ver menos.

En diciembre de 1991 Gili falleció sorpresivamente por una insuficiencia cardíaca. Las crónicas de la época hablan de una supuesta depresión crónica de la artista.

Después de casi 18 años de convivencia y una familia numerosa con hijos adolescentes a los que debía atender, Bebán tuvo que reacomodar su vida.

"El gran amor de mi vida fue Gaby, no me imagino con otra mujer", dijo entonces el actor en una entrevista que dio a la revista Ahora.

Siempre reticente a hablar de su intimidad también aseguró que atravesaba tiempos difíciles.

"En lo personal está el dolor por la pérdida y la responsabilidad de haberme hecho cargo de todo. Pero esto no me pesa tanto, diría que nada. Algunas cosas domésticas sí me descolocan bastante como el trato con el servicio doméstico que me resulta medio jodido de manejar (…). A veces me vuelvo loco pero hay que hacerlo", aseguró en octubre de 1992.

Al año siguiente, y luego de disfrutar del éxito del programa El precio del poder, donde encarnó a un poderoso empresario, se subió nuevamente a los escenarios. Allí conocería a su siguiente pareja, la actriz Adriana Castro.

"Con Adriana tenemos una excelente relación, estamos muy bien", dijo en una entrevista con la revista Gente.

"Adriana tiene 30 años, es actriz y profesora de educación física. Conoció a Rodolfo cuando ambos trabajaron en la obra teatral Intrusos. Para entonces había pasado un año de la muerte de Gabriela Gili. Fue, dicen los testigos del encuentro, amor a primera vista", reconstruyó la revista en su edición del 26 de agosto de 1993.

Los medios de aquellos años marcaban la diferencia de casi 25 años entre ambos. La pareja estuvo unida hasta 1995.

Aquel fue el último romance que se le conoció al actor, que siguió adelante con una trayectoria imparable y hermetismo para su vida privada.

Entre los últimos trabajos conocidos estuvieron, entre otros, diferentes obras de teatro y las tiras Hombres de honor y Camino al amor, en 2014.

"Puedo decir que hice la vida que quise porque elegí la profesión que yo amo. Tengo los hijos que me hubiera gustado tener, pero uno nunca se puede sentir totalmente feliz por lo que ha hecho", dijo Bebán en una ocasión cuando le preguntaron si había alcanzado la felicidad.

"Siempre hay que buscar una proyección hacia algo más. Y posiblemente éste sea el mejor ejemplo que uno pueda dejar. Ir siempre a más", agregó.

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