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Milei busca cerrar un acuerdo para financiar la Base Naval de Ushuaia antes de las elecciones legislativas de EEUU

En la Casa Rosada admiten que las negociaciones todavía no están avanzadas, pero quieren acelerar un esquema de cooperación con Washington por temor a que cambie el escenario político tras las elecciones de medio término en Estados Unidos.


El Gobierno nacional busca avanzar en un acuerdo con Estados Unidos para conseguir financiamiento destinado a la Base Naval Integrada de Ushuaia y pretende cerrar un esquema de cooperación antes de las elecciones legislativas estadounidenses.

En la Casa Rosada reconocen que las negociaciones "no están avanzadas", aunque aseguran que intentarán acelerarlas porque consideran que el respaldo político de Washington podría modificarse si el Partido Republicano pierde el control de alguna de las cámaras del Congreso.

"Según nuestras proyecciones, una de las cámaras pierde seguro", sostienen en Balcarce 50. En el oficialismo entienden que el alineamiento con la administración de Donald Trump abre una oportunidad para avanzar en proyectos de cooperación militar, logística y estratégica, aunque advierten que ese escenario podría cambiar tras los comicios.

La iniciativa apunta a financiar la Base Naval Integrada de Ushuaia, una obra que el Gobierno considera clave para reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur, fortalecer la logística antártica y mejorar el control de una zona estratégica por su cercanía con las Islas Malvinas.

El proyecto depende del Ministerio de Defensa, contempla la participación de la Armada Argentina y requiere de un esquema de financiamiento que todavía no está garantizado.

La intención del Ejecutivo es avanzar en un acuerdo técnico con Estados Unidos, similar al que se implementó con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército norteamericano para las obras de la Hidrovía. Según explican en el Gobierno, no se busca instalar una base estadounidense en territorio argentino, sino un mecanismo de cooperación técnica, asistencia y eventual financiamiento para acelerar la construcción.

Desde el inicio de la gestión, la Base Naval Integrada figura entre las prioridades del Ministerio de Defensa, aunque el propio Gobierno reconoce que su ejecución depende de conseguir los recursos necesarios. También remarcan que cualquier cooperación internacional deberá respetar los mecanismos de transparencia y control parlamentario vigentes.

Además del aspecto militar, la iniciativa tiene un fuerte componente geopolítico. En el Ejecutivo consideran que Ushuaia puede convertirse en un centro logístico estratégico para la actividad antártica y competir con otros puertos de acceso al continente blanco, como Punta Arenas, Hobart y la infraestructura que el Reino Unido desarrolla en las Islas Malvinas.

En ese contexto, sostienen que el apoyo de Washington permitiría fortalecer la posición argentina en la región.

En el oficialismo también vinculan el interés estadounidense con la disputa estratégica que mantiene con China por la influencia sobre infraestructura considerada sensible en América Latina. Según explican, Tierra del Fuego ocupa un lugar relevante por su ubicación, su proyección hacia la Antártida y su cercanía con el Atlántico Sur.

En paralelo, el Gobierno continúa profundizando la cooperación militar con Estados Unidos mediante distintos convenios vinculados a seguridad y defensa, entre ellos la participación en el programa Escudo de las Américas, acuerdos con el Comando Sur, donaciones de equipamiento para patrullaje, ejercicios conjuntos y cartas de intención para el desarrollo de capacidades vinculadas a drones y sistemas antidrones.

Desde Defensa también destacan los ejercicios navales realizados junto a fuerzas estadounidenses y la visita que Javier Milei realizó al portaaviones USS Nimitz como señales del fortalecimiento del vínculo bilateral.

En la Casa Rosada admiten que todavía no existe un financiamiento cerrado ni un acuerdo técnico firmado para la Base Naval Integrada de Ushuaia. Sin embargo, insisten en que las negociaciones deben avanzar antes de que el calendario electoral estadounidense modifique las condiciones políticas para concretar el proyecto.

El Gobierno también busca despegar la iniciativa de la idea de una base militar extranjera y sostiene que se trata de infraestructura argentina, bajo control argentino y destinada a fortalecer capacidades nacionales.

Aun así, reconocen que el tema podría generar cuestionamientos políticos y diplomáticos por su relación con la cuestión Malvinas, el vínculo con Chile y el alineamiento con Estados Unidos. Por ese motivo, la estrategia oficial apunta a un esquema de cooperación técnica, gradual y sin abrir, por ahora, una discusión legislativa de alto costo político.

En paralelo, el Ejecutivo trabaja para concretar un nuevo viaje de Javier Milei a Estados Unidos durante el segundo semestre. El objetivo es aprovechar ese encuentro para reforzar la relación con Washington y avanzar en los proyectos estratégicos pendientes, entre ellos el financiamiento de la Base Naval Integrada de Ushuaia.

 
 

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