Mar del Plata: salió a comprar con un amigo, una patota de 10 personas lo atacó y lo mataron de un tiro
La víctima tenía 29 años y un hijo.
Un hombre de 29 años falleció este lunes por la noche en la ciudad de Mar del Plata luego de que una patota lo atacara primero a golpes y luego lo rematara con un disparo en la espalda. “Nos agarraron un montón de pibes diciendo que les habían robado la bici. Nosotros habíamos ido a comprar”, dijo un amigo de la víctima a través de un video que circuló por redes sociales.
Maximiliano Marcel Zabala, tal como fue identificado el joven asesinado, transitaba por el cruce de las calles Grecia y Peña, en la zona de Villa La Palangana, al límite del barrio Regional, con su amigo Ezequiel cuando fueron increpados por alrededor de 10 personas, según el medio local 0223.
Después de ser golpeados, uno de los hombres logró escapar del lugar, pero la víctima de 29 años recibió un disparo a la altura de la espalda. Con la voz algo quebrada, el amigo del fallecido prosiguió en su versión de los hechos: “Le dieron un tiro a Maxi y murió”.
Según fuentes oficiales consultadas por los medios marplatenses, el hecho ocurrió durante la madrugada de este lunes y el joven falleció luego de ser trasladado al Hospital Interzonal General de Agudos de Mar del Plata.
Un testigo del ataque relató a 0223 que cuando vio a Zabala tras el disparo, aún estaba con vida: “Los hermanos de la iglesia estaban dándole aire, ventilándolo con un cuaderno. Antes de que llegara la ambulancia, solo le hablaba y le decía: ‘Maxi, mírame, quédate conmigo, respira despacio, así no te falta tanto el aire’”.
“Al ver que el proyectil del arma había entrado por la espalda, a la altura del pulmón, hicimos lo que estuvo a nuestro alcance, pero lamentablemente la demora de la ambulancia, luego de reiterados llamados, y el haber quedado detenido ahí afuera fue lo que implicó también en el deceso de Maxi”, agregó el testigo.
La víctima era vendedor ambulante y tenía un hijo de 9 años. “Su familia somos sus amigos”, contó un hombre llamado Franco a 0223. “Pongo las manos en el fuego por él; no estaba metido en nada raro. Siempre contagiaba una sonrisa”, agregó.
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