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Llega la Fragata y hay malestar en la Armada

* Por Mariano De Vedia. Marginada del operativo retorno de la Fragata Libertad, que el miércoles será recibida con una fiesta monumental en Mar del Plata, la conducción de la Armada tiene su futuro pendiente de las palabras que ese día pronunciará la presidenta Cristina Kirchner.

Nota extraída de La Nación.


Marginada del operativo retorno de la Fragata Libertad, que el miércoles será recibida con una fiesta monumental en Mar del Plata, la conducción de la Armada tiene su futuro pendiente de las palabras que ese día pronunciará la presidenta Cristina Kirchner.

Ninguna autoridad naval participó de la organización del operativo, diseñado hasta en sus mínimos detalles por la Casa Rosada, y hasta el propio jefe de la Armada, el vicealmirante Daniel Alberto Martin, tiene postergado su ascenso al grado de almirante, pese a haber obtenido el acuerdo del Senado. Su continuidad al frente de la fuerza es incierta.

"Todo está en manos de la Presidenta, que aún no definió cómo quedará la conducción de la Armada", indicó a LA NACION una fuente militar, al recordar que habitualmente la cadena de mandos se define en diciembre. La renovación podría extenderse incluso al ministro de Defensa, Arturo Puricelli. Y en el Gobierno sobrevuela la idea de un cambio de nombre de la Fragata Libertad, así bautizada por la Revolución Libertadora.

La veintena de contralmirantes y los casi 90 capitanes de navío que tienen a su cargo los comandos superiores y las direcciones navales no saben qué funciones desempeñarán durante este año. Pueden ser mantenidos en sus puestos, ascendidos o relevados y todos pasaron las fiestas sin ningún indicio sobre su futuro.

La iniciativa para cambiar el nombre a la Fragata fue lanzada en Twitter por el dirigente kirchnerista Luis D'Elía y se propagó por las redes sociales, con el beneplácito de voces identificadas con el Gobierno. Muchos recuerdan que la propuesta de llevar la Fragata a Mar del Plata partió de un concejal aislado del Frente para la Victoria y fue tomada rápidamente por la Presidenta, que la anunció sin consultar a los jefes navales.

Tan alejada se mantuvo la Armada de los preparativos para la recepción del buque que el subjefe de la fuerza, contralmirante Gastón Fernando Erice, y el secretario general naval, contralmirante Pedro Leonardo Bassi, se tomaron vacaciones desde el 30 de diciembre y sólo se reintegrarán mañana a sus tareas. Martin, de buen diálogo con sus subordinados, pero sin peso político propio, no intervino en la planificación del operativo y eso se interpreta como un signo de que su continuidad está en duda.

En octubre, durante las protestas de suboficiales que reclamaban un aumento de sueldos, Martin fue silbado en las escalinatas del edificio Libertad. Más que su suerte personal, a los oficiales navales les preocupa el retraso salarial, la situación de los retirados y los signos de maltrato por parte del Gobierno, reveló un observador del mundo castrense.

Quienes lo conocen describen a Martin, de 57 años, como un hombre conciliador y no confrontativo. "Llama a sus subordinados por su nombre de pila y eso puede ser interpretado como signo de debilidad", admiten en la fuerza. Uno de los puntos en contra para ser confirmado como jefe naval es su condición de submarinista. Nunca un oficial de esa especialidad condujo la fuerza ni accedió a la jerarquía más alta del escalafón.

Veterano de Malvinas, Martin fue designado jefe de la Armada a mediados de octubre, en medio del escándalo de la Fragata, cuando fue relevado su antecesor, el almirante Carlos Paz. Su pliego de ascenso a almirante fue enviado por la Presidenta al Senado, que lo aprobó el 29 de noviembre. Pero Cristina Kirchner aún no lo firmó. Los oficiales que le siguen son contralmirantes y ninguno fue propuesto para ascender a vicealmirante en la última ronda de promociones, después de Navidad.

El titular de la Armada es consciente del malestar que puertas adentro produce el desplazamiento de la fuerza en la recepción de la Fragata y la posibilidad de que la Presidenta disponga el cambio de nombre del buque. Pero difícilmente se anime a formular un planteo al Gobierno, interpretan en el Edificio Libertad.

Más allá de rumores, hay señales que dan crédito al posible nuevo bautismo del velero más grande del país, que pasó 78 días retenido en Ghana.

El Ministerio de Defensa pidió a la Armada todos los antecedentes de la creación de la Fragata, incluyendo su construcción y elección del nombre. Proyectada durante el gobierno de Perón, fue construida por el gobierno de la Revolución Libertadora, que le impuso el nombre de Libertad. En las redes sociales surgieron los nombres de Eva Perón, Néstor Kirchner y 17 de Octubre para rebautizar la Fragata Libertad. D'Elía, incluso, propuso llamarla Soberanía o Dignidad.

En la oposición se escucharon ya voces críticas frente al despliegue que el oficialismo hará en Mar del Plata. "Pretenden disfrazar un fracaso de gestión", advirtió el dirigente peronista José "Pepe" Scioli.

"Hacer un circo y festejar la llegada de la Fragata, que atravesó dificultades por responsabilidades del propio Gobierno, es como festejar que se anula un gol en contra", resumió el diputado radical Julio Martínez, que integra la Comisión de Defensa.

Ajenos al tono épico y festivo con el que se recibirá a la Fragata, en Mar del Plata están radicados muchos marinos retirados que no han visto mejorados sus ingresos. Y persiste la disconformidad de muchas familias navales con el kirchnerismo, que en junio de 2011 aprobaron en el Concejo Deliberante el retiro de un cuadro del capitán Pedro Giachino, el primer caído en el desembarco de las tropas argentinas en Malvinas en 1982, lo que generó una fuerte reacción.