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Las próximas batallas electorales de Scioli

* Por Mariano Pérez de Eulate. Daniel Scioli y el PJ bonaerense ya perdieron la batalla por las colectoras. Deberán aceptar que en octubre próximo el diputado de Nuevo Encuentro, Martín Sabbatella, compita por la gobernación bajo el paraguas nacional de Cristina Fernández y haciendo una campaña provincializada, criticando a Scioli.

Le llaman lista de adhesión pero es lo mismo que una colectora. En términos prácticos, ambas sumarán para Cristina, que sueña con imponerse en primera vuelta. El PJ bonaerense, en efecto, parece resignado. La propia Presidenta le confirmó su intención al titular de la Cámara Baja provincial, Horacio González, en un reciente encuentro que mantuvieron. González hablaba mucho con Néstor Kirchner pero no había tenido reuniones políticas con CFK desde la muerte del sureño. "Vamos a ir con Sabbatella porque necesito sumar en Buenos Aires para ganar en primera vuelta", explicó la jefa de Estado con categoría de orden. Y ponderó actitudes legislativas en favor del oficialismo que tuvo el legislador de Morón, en batallas que emprendió -y ganó- el Gobierno. Como su posición a favor del traspaso de las AFJP a la órbita estatal o de la sanción del matrimonio igualitario. Fue la confirmación oficial.
González tomó nota y se lo transmitió al bloque oficialista en Diputados. Muchos legisladores gruñeron, en especial lo que pertenecen a la zona más cercana a Morón, que aparece como la más proclive al despegue del ex intendente de ese distrito. Enseguida también se enteraron los caciques del conurbano, quienes venían presionando a Scioli para que se plantara frente a esa estrategia electoral de la Casa Rosada.
"El kirchnerismo es así: te gana un casillero del tablero, saca de discusión ese tema porque lo que ellos ganan no se discute, y enseguida va por más", observaba ayer un dirigente oficialista, resignado ante la inevitabilidad de la doble boleta K.
DESPUES DE LA COLECTORA
En efecto, parece factible que se vengan otras "batallas" contra el hiperkircherismo (u otros intentos de éste de avanzar casilleros, para respetar la metáfora lúdica) que el gobernador deberá enfrentar.
En el plano político y de gestión, Scioli aún resiste la embestida contra su ministro de Seguridad, Ricardo Casal, a quien acaba de confirmar. Ya cambió la cúpula policial pero no entregará a Casal. Hacerlo, y aceptar el desembarco de un nuevo nombre ligado a León Arslanián y a Nilda Garré (se habló de Martín Arias Duval), supondría una capitulación que desbarataría su proyecto político. "Sería casi como una intervención a la Provincia", razonaba ayer un sciolista. Sonó acertado.
Desdoblar otra vez el ministerio para dejar a Casal en Justicia y ofrecerle Seguridad a un nuevo funcionario, como también se escuchó, sería casi lo mismo: justamente la fusión de ambas carteras se dio en el marco de una movida que buscó bajar lo máximo posible el costo político de la entonces cuestionada salida de Carlos Stornelli. El tironeo sigue abierto.
Hablando de costos, el gobernador pagó enterito el que supuso la intervención de la empresa estatal de trenes Ferrobaires, luego de aquel accidente fatal y de que el Gobierno nacional se encargara de volcar todas las culpas hacia la administración bonaerense.
EL COMPAÑERO DE FORMULA
En el plano electoral, muy en reserva, fuentes del sciolismo confiesan que se ven venir otra batalla más. Envalentonado porque ya ganó las colectoras, el kirchnerismo (¿deberemos empezar a denominarlo simplemente "Cristinismo"?) iría ahora por la candidatura a la vicegobernación en la fórmula que encabece Scioli. En verdad, retomaría así una puja que dejó de lado, justamente, cuando reverdeció el debate por la lista alternativa de Sabbatella.
No hay indicios de que, a cambio de aceptar el sapo del moronense, el Gobernador haya pactado con la Presidenta que ese segundo lugar del binomio lo decidirá él solito.
De los esquemas no tradicionales que cohabitan en el PJ provincial, el moyanismo parece haber frenado su avanzada inicial por llegar a la poltrona principal del Senado. Algunas fuentes dicen que esto tiene que ver con cierta decisión de bajar el perfil debido al mal momento judicial que atraviesa la corporación sindical en general. Momento del que Hugo Moyano no es ajeno. Otros voceros hablan de que el cese de esa voracidad moyanista inicial fue arreglado con Scioli.
Como sea, ahora el sciolismo deberá estar atento a los movimientos político-electorales que produzcan, en ese sentido ascendente, dos núcleos fuertes del hiperkirchnerismo que, según se comenta en fuentes oficiales, aspiran a secundar a Scioli: la Corriente de Liberación Nacional, "Colina", liderada por la ministra Alicia Kirchner y la ascendente y juvenil "La Cámpora".
No se trata de dar nombres, un ejercicio vano dado que aún falta mucho para definiciones concretas. Pero sería real que estas agrupaciones, hoy por hoy, son las que muestran mayor despliegue en los distritos, con apertura de locales y cooptación de dirigentes. Y esto se da frente a las muecas de disgusto y cierta impotencia de los intendentes tradicionales del conurbano, quienes ven cómo, con cuantiosos recursos nacionales, les brotan como hongos alternativas locales que apadrinan nada más ni nada menos que la cuñada y el hijo de la Presidenta de la Nación.