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Las escalofriantes torturas de Martínez Poch a su familia

El disc jockey fue condenado a 37 años de cárcel por unanimidad. Violencia, abusos, golpes, maltratos y depravaciones sexuales.

El DJ platense Cristian Martínez Poch, acusado de haber violado, maltratado y encerrado a sus hijas y a su ex novia Vanessa Rial, fue condenado a 37 años de prisión en los tribunales de La Plata.

La cantidad de hechos de violencia a los que fueron sometidas Rial y sus hijas es verdaderamente escalofriante, pues lo acusan de haber golpeado, maltratado, violado y hasta haber mantenido cautiva a su ex pareja y a las niñas cuando eran menores de edad.

Lo relatado por las dos jóvenes, ahora ya mayores de edad, es similar a "una larga pesadilla, que duró cerca de 8 años, desde que las niñas tenían entre 7 y 8, hasta que cumplieron 15 y 16", según relató la psicóloga que las atendió en el marco del juicio oral al que se enfrenta Martínez Poch.

En su declaración en el juicio oral, Rial relató el horror: Martínez Poch la mantuvo cautiva casi dos meses en un departamento de La Plata, al que logró llevarla engañada. Allí la drogó, golpeó y violó.

"Me obligó a tener sexo oral con Pablo Rodríguez, un amigo de él. Yo lloraba y él me golpeaba. Martínez disfrutaba la situación, se excitaba y se masturbaba. Me obligó a estar con animales y tener relaciones en público", aseguró entre lágrimas la víctima.

El DJ fue sentenciado por los cargos de "privación ilegal de la libertad doblemente agravada y abuso sexual con acceso carnal", además de "corrupción de menores agravada y abuso sexual gravemente ultrajante".

En los allanamientos, un policía y un testigo afirmaron que en la casa del acusado se secuestraron cuchillos, dos rifles y un arma de fuego. Otro rasgo de su personalidad era su conducta sexual depravada y la carencia de filtros para manifestarse al respecto. No sólo era sádico, también zoofílico.

"Me cuidaba a la perra boxer, decía que tenía un amor profundo por los animales. Un día la llevó a su departamento para ver si Vanesa estaba bien y me dice 'tu perra casi me come el chorizo', pensé que era comida y le dije que se lo pagaba, pero Poch me dijo 'este chorizo' (agarrándose), y me dijo que la perra se lo estuvo chupando y que casi se lo come", contó su vecina.