La historia de amor de Jorge Messi y Celia Cuccittini: de “Peluca” y “Puchi” a los padres de una leyenda
Se conocieron de adolescentes en un barrio humilde de Rosario, se casaron en 1978 y formaron una familia de cuatro hijos. Juntos atravesaron dificultades económicas y hasta una dolorosa separación para acompañar el sueño de Lionel Messi.
Antes de que Lionel Messi se convirtiera en una de las máximas figuras de la historia del fútbol, hubo una familia que hizo enormes sacrificios para acompañarlo. Y en el centro de esa historia estuvieron sus padres, Jorge Messi y Celia Cuccittini, conocidos desde jóvenes en su barrio de Rosario como “Peluca” y “Puchi”.
Jorge y Celia se conocieron cuando eran chicos en Las Heras, un barrio humilde de Rosario. Eran vecinos y se enamoraron durante la adolescencia. El 17 de junio de 1978 se casaron en la Iglesia Corazón de María y comenzaron a construir una familia que, años más tarde, quedaría ligada para siempre al nombre de Lionel Messi.
De un barrio de Rosario a formar una familia
Jorge Messi nació el 1 de enero de 1958 y Celia Cuccittini el 23 de enero de 1960. Antes de convertirse en la madre del mejor futbolista del mundo, Celia trabajó en un taller de bobinas magnéticas y también realizó tareas de limpieza doméstica.
Jorge, por su parte, aprendió de su padre Eusebio el oficio de albañil. También trabajó como cobrador de un instituto médico y fabricó tornillos para un taller metalúrgico. Más tarde estudió hasta recibirse de técnico químico y consiguió trabajo en Acindar, donde se desempeñó como inspector de control de calidad.
Fue allí donde recibió el apodo de “Peluca”, debido a la abundante cabellera que lucía por aquellos años. Sus compañeros lo recuerdan como un hombre trabajador, de bajo perfil y siempre dispuesto a ayudar.
La pareja tuvo cuatro hijos: Rodrigo, nacido en 1980; Matías, en 1982; Lionel, el 24 de junio de 1987; y María Sol, en noviembre de 1993.
Durante esos primeros años, la familia llevó una vida alejada de los flashes y con las dificultades propias de una familia de clase trabajadora. Todo cambió cuando comenzaron a advertir que Lionel tenía un talento especial para el fútbol.
El tratamiento que cambió el destino de la familia
Desde muy chico, Lionel se destacó en las canchas de Rosario. Sin embargo, su crecimiento físico se convirtió en una preocupación para la familia y necesitó un tratamiento con hormonas de crecimiento.
Al principio, el tratamiento fue cubierto por la obra social de Jorge a través de Acindar, pero con el tiempo comenzaron las dificultades para afrontar los costos.
Newell's no pudo hacerse cargo del tratamiento y tampoco facilitó su llegada a River, que se había mostrado interesado en el joven futbolista. En ese contexto apareció la posibilidad de viajar a España para que Lionel se incorporara al Barcelona.
La familia aceptó el desafío y en el año 2000 emprendió el viaje. Lionel tenía apenas 13 años.
El doloroso sacrificio de separarse
La llegada a Barcelona no fue sencilla. Los comienzos estuvieron marcados por la incertidumbre y por las dificultades de adaptación. Los hermanos de Lionel extrañaban Rosario y María Sol no lograba adaptarse al colegio.
Finalmente, Jorge y Celia tomaron una decisión que cambiaría la dinámica familiar: Celia regresó a la Argentina junto con Rodrigo, Matías y María Sol, mientras Jorge permaneció en Barcelona junto a Lionel para acompañarlo en su carrera.
La distancia fue especialmente difícil porque todavía no existía la comunicación instantánea que hoy permite estar conectado permanentemente. La familia se comunicaba mediante correos electrónicos, llamados telefónicos y algunos viajes al año.
Mientras Celia sostenía a sus otros tres hijos en Rosario, Jorge acompañaba a Lionel en España durante una etapa decisiva de su formación.
El sacrificio fue enorme para todos, pero con el paso del tiempo comenzó a dar sus frutos. Lionel se consolidó en las inferiores del Barcelona y terminó convirtiéndose en la figura que marcaría una época en el fútbol mundial.
Los padres detrás de la leyenda
Jorge y Celia ocuparon roles diferentes pero complementarios durante el crecimiento de Lionel. Celia estuvo siempre ligada al costado más familiar y cotidiano de la vida de su hijo, mientras Jorge asumió progresivamente un papel central en las decisiones relacionadas con su carrera.
Desde los primeros años, ambos estuvieron pendientes de que Lionel pudiera continuar con su tratamiento y desarrollar su talento sin dejar de lado su educación y su vida familiar.
Celia incluso atravesaba Rosario para conseguir las inyecciones que necesitaba su hijo y tenía claro que el fútbol no podía ser una excusa para descuidar sus responsabilidades escolares.
Jorge, en tanto, terminó convirtiéndose en el principal representante de Lionel y en el hombre encargado de negociar buena parte de los contratos y acuerdos que acompañaron la construcción de la marca Messi.
Mucho antes de los títulos, los contratos millonarios y los estadios repletos, Jorge y Celia fueron simplemente una pareja de Rosario que decidió apostar todo por el sueño de uno de sus hijos.
Ahora, tras la muerte de Jorge Messi a los 68 años, aquella historia compartida con Celia vuelve a cobrar otra dimensión: la de dos jóvenes que comenzaron su vida juntos en un barrio humilde de Rosario y que atravesaron sacrificios, distancia e incertidumbre hasta acompañar a su hijo en el camino que lo llevó a la cima del fútbol mundial.
Si querés, también puedo darle un enfoque más emotivo y de despedida, aprovechando la muerte de Jorge como eje de la nota.
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