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La cocina embrujada: "Actividad poltergeist hogareña"

Una mujer viene registrando extraños movimientos de objetos en su casa y sus videos se han transformado en virales.

Desde hace menos de un mes Ashy Murphy, de Cork (Irlanda), comenzó a subir videos de una presunta actividad poltergeist en su hogar y captó desmesuradamente la atención de los cibernautas y medios periodísticos.   

Ashy subió el primer video (14/09/15) a su espacio en YouTube y Facebook con notable repercusión y superando ampliamente el millón de reproducciones. Los presuntos disturbios siempre se producen en un espacio reducido con mobiliario de cocina y puertas y ventanas a su alrededor. Todas las filmaciones fueron hechas con un celular y, según se observa en la primera, la lámpara encendida del techo comienza a oscilar, se abren las puertas de una alacena y una panera, mientras dos perros descansan con pasmosa tranquilidad. Curiosamente, cuando se abre la puerta de la alacena también se observa un leve movimiento simultáneo de un recipiente (tal vez con algún líquido para limpieza) que se encuentra apoyado sobre un borde debajo de la ventana.


Una semana después sube un segundo video con nuevos disturbios: se repite la oscilación de la lámpara, se suma la caída de un par de palos de cepillos de limpieza, el salto de una fuente metálica, nuevamente la apertura de las puertas de la panera y alacena que, coincidentemente, se vuelven a producir simultáneamente con el movimiento de un frasco que también se encuentra debajo de la ventana posterior del recinto. Por último, también se ve el desplazamiento de un balde plástico sobre el piso.


La gran cantidad de reproducciones de estos videos, sumado al interés periodístico del caso, seguramente fueron de gran estímulo para que Ashy & Co. se esmeraran en ofrecernos nuevos disturbios. Así fue que, a comienzos de octubre, subió un tercer video con el movimiento brusco de una cacerola sobre la mesada y en dirección hacia la ventana, las caídas de una tetera y un par de jarros, apertura de las puertas de la alacena, la caída de un cepillo, movimiento de un cuadro y reloj colgados sobre las paredes y la apertura de la puerta frontal del lavarropas. El toque final del aparente misterio se produce con la salida de Ashy hacia el exterior de la casa y, con celular en mano y casi en plena oscuridad, el registro de una hamaca meciéndose "sola".  


Juego de marionetas

No analizaré cuestiones teóricas sobre los denominados casos "poltergeist" porque ya lo he hecho con sumo detalle en tres notas anteriores [ver "El enigma de las casas embrujadas I, II y III"]. Tampoco lo merecería este caso que es una jugarreta bastante similar al "fantasma" de Donna Ayres que abordé este mismo año [ver "El fraude paranormal de la mujer que filmó el fantasma de su hermano"].

Lo que vemos en los videos de Ashy Murphy no es más que un teatro de marionetas montado en su cocina y donde algunos objetos "cobran vida" a la hora señalada. Ayudada por una o más personas de su entorno e hilos dispuestos estratégicamente, realizó y subió estas filmaciones creyendo que la farsa sería indetectable. Pero no, cometieron algunos errores que ponen en evidencia a los titiriteros paranormales.

Algunas pruebas del delito

Al comienzo destaqué las puertas y ventanas que hay alrededor del recinto porque juegan un papel importante para ciertos efectos. A fin de ser un poco más didáctico realicé algunas capturas de imágenes para que puedan confrontarse con los tres videos.

Primer video: aquí la clave es la ventana que está sobre la mesada. Se hace evidente que alguien jaló de un hilo desde atrás de la misma puesto que, cuando se abre la puerta de la alacena, se produce un movimiento no deseado del recipiente de tapa roja que se encuentra en el borde. Esto ocurre al 1:03 del video y se confirma con un nuevo descuido que se produce al 1:34 y después que la mujer cierra la puerta de la alacena. En ese preciso instante, quedan en primer plano dos pequeños parlantes que se encuentran sobre el microondas y se puede observar una tanza pendiendo delante de los mismos.

Algo similar ocurre con la lámpara que cuelga del techo y, en un momento, el brillo de la tanza les juega una mala pasada.


Segundo video: tanto el movimiento de los cepillos para barrer como de la fuente metálica, bien pudieron ser provocados desde atrás de la puerta que se encuentra en ese rincón y/o desde la ventana que señalé en el primer video.

Luego se repite un movimiento delator (0:45) con el frasco marrón de tapa blanca que se encuentra en el mismo lugar que estaba la botella de tapa roja en el primer video. Esta vez se moviliza anticipándose a la apertura de la panera y vuelve a desplazarse antes que se abra la puerta de la alacena (0:51). Ambos movimientos se produjeron al tensar los respectivos hilos dejando prácticamente el frasco girado y con la etiqueta de frente (0:54).


Por último se produce el desplazamiento del balde mediante un hilo cuyo brillo se comienza a ver al 1:05 y es operado desde atrás de la ventana que recién se verá en el tercer video.


Tercer video: en esta última filmación sospecho que quisieron ampliar el repertorio y corrigiendo algún detalle que se les escapó en las anteriores. Como primera medida descartaron los envases delatores ya señalados que aparecían anteriormente debajo de la ventana.

A pesar de esa precaución, la torpeza fue mayor y, desde el 1:19 hasta el 1:26, se observa muy claramente el brillo y movimiento de más de un hilo que es manipulado desde atrás de la cámara para lograr abrir la segunda puerta (a la derecha) de la alacena y producir la caída de los jarros.


Para terminar de completar el desacierto, a los 2:12 de la filmación queda en evidencia un nuevo vestigio del hilo que se utilizó para abrir esa puerta de la alacena.


También se observa, al 1:57,  un leve indicio del brillo de otro hilo que movilizó el reloj.


El cierre con la hamaca moviéndose en la oscuridad ya no resiste análisis después de todas estas evidencias delatoras. Pero si alguien quiere seguir enredándose con hilos, puede continuar con una atenta lectura a otra nota anterior: "El contagio de las hamacas que 'se mueven solas'".