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Horror en Tandil: un testigo contó los aberrantes detalles del asesinato de Jorge Bustamante

Puso en el centro de la escena a dos de los tres detenidos: Nahuel Morales y a Ángel Tami. Despegó del hecho a Emanuel Ramírez.

Una semana atrás, Jorge Bustamante, de 24 años, llevaba un par de días desaparecido. Su búsqueda era el tema por excelencia en Tandil, provincia de Buenos Aires. Hasta que el fin de semana se daría el desenlace fatal, con el hallazgo del cuerpo del joven en un arroyo cercano a la ciudad.

La investigación tuvo un rápido correlato de novedades, con tres detenciones casi en simultáneo y una motivación puntual para la ejecución del crimen: a Jorge lo emboscaron para finalmente robarle y el haber reconocido a los atacantes fue su sentencia de muerte.

Pero en las últimas horas una declaración aparece como determinante. No sólo certifica el motivo por el cual los asesinos hicieron lo que hicieron con Bustamante, sino que además tiende a despegar definitivamente del hecho a uno de los imputados.

El fiscal Gustavo Morey convocó a un vecino de La Movediza, un barrio de la ciudad, que oportunamente había sido indagado durante los primeros allanamientos. En su momento se había mostrado evasivo. Pero esta vez fue determinante. El hombre es dueño de la propiedad donde dos de los detenidos (Nahuel Morales, de 19 años y Ángel Tami, de 20) tramaron el crimen de Bustamante.

Según publica el sitio de noticias El Eco, "el hombre confió que en la noche cuando desapareció Bustamante, los hermanos Morales y Tami estaban en su casa y efectivamente Nahuel Morales comenzó a chatear con Bustamante para concretar una cita. Detrás de él estaban Tami y el hermano de Morales, quienes comenzaron a pergeñar el atraco. 'Vamos a darle un susto a este p...', dijo escuchar el testigo que, por esas alturas no sabía de quién se trataba, sólo escuchaba el nombre Jorge. Luego, anoticiado del crimen y consiguientes allanamientos advirtió que se trataba de la misma persona".

El testigo agregó que luego el hermano de Morales se fue de la casa, mientras que Nahuel y Ángel siguieron con el plan. De hecho salieron de su casa esa noche caminando rumbo al encuentro de Bustamante.

"Tami volvió sobre sus pasos, tomó un bidón de nafta y se subió a la moto que había dejado Morales (serían así los que se observaron arriba de la moto tras dejar el auto plantado). A los 15 minutos -reseñó el testigo- Tami y Morales regresaron a la casa y le contaron lo que habían hecho con lujo de detalles pero con una omisión nada menor: no dijeron que lo habían matado", agregó el vecino en su declaración.


Los sospechosos también detallaron sobre el itinerario que hicieron arriba del auto con Bustamante, de la paliza que le habían dado, de lo que le habían robado (Tami se calzó las "famosas" zapatillas de la víctima) y sólo dijeron que habían dejado tirado a la víctima en un descampado abandonado.

Este nuevo capítulo no solo complica definitivamente a Morales y a Tami, sino que además despega al tercer detenido en cuestión: Emanuel Ramírez. El joven podría ser trasladado a la sede judicial para ampliar su fuerte declaración que incomodó a propios y extraños, cuando aseguró ser víctima de una venganza del abogado Claudio Castaño (abogado de Morales) por una relación íntima frustrada.

Castaño también representaba a Tami, pero esa relación terminó este jueves. El abogado renunció a ese patrocinio y el sospechoso quedó con un defensor oficial, Diego Araujo, quien también representa a Ramírez. El hecho está caratulado como "homicidio en ocasión de robo".

Tami se negó a declarar por segunda vez, a su vez que Ramírez aseguró que al momento del hecho se hallaba con su novia. Morales sí declaró.

Morales le explicó al fiscal que ya había tenido cuatro encuentros sexuales previos con Bustamante, que se contactaba con él a través de Facebook y que el pacto era sexo a cambio de bolsitas con aproximadamente "cuatro gramos de cocaína", cuyo valor estimó en unos 2.000 pesos.

El joven contó que hacía unos días se había peleado con su padre y por ello estaba viviendo en la casa de Tami, que es amigo suyo.

Morales explicó que Tami le dijo "hacelo venir para asaltarlo y robarle la droga", aunque el confeso imputado aclaró que él pactó el encuentro con Bustamante sólo "para poder consumir cocaína" y que nunca fue su intención asaltarlo.

Siempre según la confesión, Bustamante pasó a buscarlo en su auto, un Fiat Palio, por el barrio La Movediza y desde allí fueron a un sitio descampado a tener relaciones cuando de pronto aparecieron Tami y el tercer detenido Ramírez.

Morales afirmó que, para "hacer un poco de circo", Ramírez le pegó una trompada y él se la devolvió, pero que luego sus dos cómplices bajaron del auto a Bustamante y le dieron una paliza.

El acusado aseguró que en ese momento Bustamante rogó por su vida, les dijo a Tami y Ramírez que los conocía y que si querían droga o dinero tenía en su casa "lo que quisieran".

El primer detenido recordó que, en ese trayecto, Bustamante, quien viajaba encapuchado con un buzo, llegó a morderle la mano o muñeca derecha a Tami.

Explicó que tomaron la ruta 30 en dirección a la Escuela Granja, que luego bajaron a la derecha en un camino de tierra por donde recorrieron unos 20 kilómetros hasta pasar el Haras General Lavalle, donde antes de llegar a las vías detuvieron el vehículo.

Siempre según la confesión de Morales, allí bajaron del vehículo a Bustamante, quien seguía rogando por su vida y les preguntaba si lo iban a apuñalar, y lo obligaron a arrodillarse.

Detalló que Tami primero noqueó de una trompada a Bustamante y que luego, tanto su amigo como Ramírez, "le doblaron el cuello hacia atrás".

Luego, dijo que llevaron a Bustamante al medio de la calle y allí Ramírez sacó del baúl la rueda de auxilio del Palio y se la tiró por la cabeza a la víctima.

"Eso lo hizo cuatro o cinco veces, le pegaba con la llanta", dijo Morales, según detalló una fuente judicial.

Luego relató que metieron a Bustamante en baúl, que en ese momento Ramírez le robó unas zapatillas Adidas y que ya de regreso a Tandil el mismo imputado descartó el celular iPhone de la víctima en un campo porque no podía desbloquearlo.

Por último, Morales dijo que a él lo dejaron en Tandil, que luego Tami llegó a la casa para llevarse la moto y que al día siguiente éste le contó que habían descartado el cadáver en un arroyo que se conoce como El Canalcito y más tarde el auto, al que habían prendido fuego.