Política
Hay preocupación en el Gobierno por la crisis en Paraguay y aun no se expresó sobre la renuncia de Santiago Peña
Se trata de uno de los aliados regionales de Javier Milei. El Presidente visitó dos veces Asunción y Santiago Caputo recibió en la Casa Rosada al vicepresidente Pedro Alliana.
Desde Casa Rosada se sigue con reservas la crisis política y bancaria Paraguay tras la renuncia de Santiago Peña, uno de los principales aliados regionales de Javier Milei. En la Casa Rosada consideran que es necesario analizar cómo se desarrollaron los acontecimientos que precipitaron su salida antes de fijar una posición. La evaluación marca una primera reacción dentro del Gabinete, mientras la Cancillería evita pronunciarse sobre el cambio de autoridades en Asunción.
En un sector de peso del Ejecutivo observan con preocupación las circunstancias que rodearon la renuncia del mandatario paraguayo. En Balcarce 50 advierten que todavía es necesario reconstruir la secuencia política e institucional que derivó en su salida y transmiten una valoración preliminar negativa sobre lo ocurrido. “Parece feo. Hay que mirar con detalle el proceso”, expresan.
En el Palacio San Martín mantienen una posición de cautela y no anticipan un pronunciamiento diplomático. La reserva se produce pese a la cercanía que Milei desarrolló con Peña y a los distintos canales de diálogo establecidos entre ambos gobiernos. La Argentina tampoco comunicó oficialmente si habrá contactos con las nuevas autoridades paraguayas ni si la crisis tendrá consecuencias sobre la agenda bilateral.
Peña anunció su renuncia este jueves mediante un mensaje grabado en el que aseguró que tomó la decisión para preservar la estabilidad, la paz social y las instituciones democráticas de Paraguay. Su salida se produjo después de que Horacio Cartes, expresidente y titular del Partido Colorado, anunciara que acompañaría el juicio político impulsado contra el mandatario. La pérdida del respaldo de su propio espacio político fue uno de los acontecimientos que precipitaron su renuncia.
El proceso institucional quedó encaminado hacia la sucesión de Pedro Alliana, quien debe completar el mandato presidencial hasta agosto de 2028. El artículo 234 de la Constitución paraguaya establece que el vicepresidente asume la Presidencia ante una vacancia definitiva. El Congreso también tiene atribuciones para aceptar o rechazar la renuncia, por lo que el cambio de autoridades debe completar los procedimientos previstos por la legislación local.
La relación del Gobierno argentino con Alliana constituye uno de los antecedentes políticos más relevantes frente al nuevo escenario. El vicepresidente paraguayo fue recibido por Santiago Caputo en la Casa Rosada el 4 de diciembre de 2025, durante una visita a Buenos Aires en la que estuvo acompañado por funcionarios vinculados con las áreas ambiental y energética.
Milei realizó dos visitas oficiales a Paraguay durante 2025 y mantuvo reuniones bilaterales con Peña en Asunción. La primera tuvo lugar el 9 de abril, cuando ambos mandatarios abordaron una agenda de comercio, inversiones e integración regional. El presidente paraguayo manifestó entonces su interés en profundizar los vínculos económicos con la Argentina y destacó las coincidencias con la orientación política de la administración libertaria.
La relación bilateral excede las coincidencias ideológicas. La Argentina y Paraguay mantienen vínculos comerciales, energéticos y logísticos que conectan a sus sectores productivos. Durante 2025, las exportaciones argentinas a Paraguay alcanzaron los US$1369 millones, mientras que las importaciones totalizaron US$2958 millones, con un saldo comercial negativo para la Argentina de US$1589 millones.
Uno de los principales puntos de contacto es la Entidad Binacional Yacyretá, que administra el complejo hidroeléctrico compartido sobre el río Paraná. La coordinación energética, las obras de infraestructura y los compromisos financieros forman parte de una agenda permanente entre Buenos Aires y Asunción. La cooperación también comprende el transporte de mercaderías, las vías navegables y los pasos fronterizos que conectan ambas economías.
La crisis de Ueno Bank ya generó consecuencias laborales en la Argentina. Trabajadores de la empresa tecnológica ITTI, vinculada al mismo grupo empresario que controlaba la entidad intervenida, denunciaron suspensiones, dificultades para cobrar salarios y falta de información sobre la continuidad de sus puestos. Los reclamos involucran a una plantilla de aproximadamente 943 empleados en Buenos Aires y representan uno de los primeros efectos transfronterizos identificados del colapso financiero paraguayo.
El Banco Central del Paraguay inició el procedimiento de resolución de Ueno Bank después de comprobar que su índice de solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo exigido por la normativa. La entidad concentraba cerca de tres millones de clientes y administraba depósitos del sector público, incluidos recursos previsionales. La intervención provocó restricciones para acceder a los fondos, protestas en Asunción y una investigación judicial por presuntas irregularidades financieras.
Las autoridades paraguayas pusieron en marcha mecanismos para devolver depósitos mediante el Fondo de Garantía de Depósitos. El Banco Central informó que la cobertura legal alcanza hasta 228,3 millones de guaraníes por depositante y entidad, mientras se instrumentan anticipos para los ahorristas afectados. El organismo también sostuvo que el problema corresponde específicamente a Ueno Bank y que no constituye, por sí mismo, una situación generalizada de insolvencia del sistema financiero.
Dejá tu comentario