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Florencia Etcheves: "Por una misma frase, me putean los k y los anti K"

Recibe a Paparazzi del mismo modo que ella esperaba que la recibieran, algunos años atrás, cuando trabajaba como productora y cronista de casos policiales.

Nota extraída de la revista Paparazzi

Cuando abre las puertas de su hogar, Florencia Etchevés (41) pide que nos sintamos como en nuestra casa. Ofrece mate y café -con la opción azúcar o edulcorante incluida-, despliega un budín casero y cuadraditos de membrillo sobre una mesa ratona, y se pone cómoda en un sillón, dispuesta a conversar.

-¿Sabés que te salís un poco de la conductora tradicional de noticiero?

-Quizá porque hablo acerca de mi hija o cuento que mi marido es kirchnerista. Digo cosas que generan cierta cercanía. A veces, de una manera errada, muchos piensan que quienes trabajan en la tele están todo el día adentro de un cubículo, impecables y maquillados, y no es así. Igual, a mí también me pasa con Mirtha y Susana. ¡Me parece que están siempre perfectas! Y eso que trabajo en el medio. Soy medio descontracturada, pero no lo fuerzo. Me gusta ironizar y hacer chistes.

-¿Cómo es  tener un marido kirchnerista y ser una de las caras de TN?

-A ver, él defiende el modelo (risas), pero no es fundamentalista, y yo tampoco soy anti K. Nunca llegó a haber una pelea política en esta casa, solo nos chicaneamos con pavadas. ¡Ojalá todo el mundo pudiera hacer lo mismo! Pero para algunos, si trabajás en el Grupo Clarín, querés prender fuego la Casa de Gobierno, y nada más alejado de la realidad. No solamente de la mía, sino también de la realidad de mis compañeros. Trabajo en el Grupo hace 20 años, no empecé ayer o en el medio de este conflicto, y conozco a cada uno.

-¿Te molesta la polarización de la sociedad actual?

-No me gusta esta situación. Hay gente que necesita meter al otro en un cajón, ubicarlo en un lugar, y cuando no sabe mucho dónde ponerlo, lo fuerza. A mí, por una misma frase, me putean los K y los anti K. Me dicen que no puedo estar en el medio, que soy una tibia. Yo digo que puede haber grises, y que el gris es sinónimo de inteligencia, no de tibieza.

Respeto al que ve todo en blanco y negro como los perros.

En su tinta: Discípula del recordado Enrique Sdrech, Florencia se ganó el mote de La Dama del Policial, además de dos Martín Fierro por su labor. Conductora del informativo TN de 9 a 12, junto a Guillermo Lobo, también publicó los libros periodísticos No somos ángeles y Mía o de la tumba fría, y este año se animó a la novela con 1m Virgen en tus ojos; un debut que la hace sentir "como si estuviera en bombacha y corpino en medio de la 9 de Julio".

-No es lo mismo que escribir una crónica periodística...

-Cuando escribís ficción, te exponés.

Primero escribís sola y creés que no lo va a leer nadie. Después te das cuenta de que no es así.

Cuando en Twitter empezaron a decirme que habían comprado el libro, a subir fotos de la tapa, a hacerme comentarios, fue el momento concreto en que sentí la exposición. ¡Alguien que desconozco va a leerme! Es inevitable poner cosas de uno en los personajes... ¡Y encima están los pasajes sexuales! Me daba mucho pudor.

-La historia parece tener cierta conexión con el caso de las amigas Solange Grabenheimer- que fue asesinada- y Lucila Frend, ¿es así?

-A mí me había quedado en la cabeza cuando lo cubrí.

Quizá me había impresionado mucho porque las dos protagonistas eran mujeres y yo también lo soy; porque eran muy jóvenes, porque tenían la mitad de la edad que tengo. Pensaba, ¿cómo sería mi vida hoy, a los 40, si a los 20 años, mi mejor amiga hubiera aparecido muerta y me hubieran acusado del crimen? ¿Cómo seguís viviendo? ¿Te quedás en el país? ¿Te vas a otro lado? Me había quedado una idea no conectada con nada, y cuando surgió lo del libro, respondí esas preguntas que estaban en mi cabeza. Pero el libro es ficción. A las protagonistas les inventé nombres y, a priori, les pasa algo similar. Hice la proyección 20 años después, con lo que sucede con la joven que es sospechada y acusada. La historia va hacia atrás y adelante, transcurre mitad en Buenos Aires y la otra mitad en Ecuador.

Muestra las garras.

La charla continúa en el barrio de Belgrano y Manuela (13) -la hija de Florencia y Juan "el kirchnerista " - aparece en escena. En ese instante, la periodista adopta su rol de mamá y le dice a la jovencita que no puede ir a la casa de una amiga porque llovió demasiado y hay zonas que aún están inundadas.

"¡Tengo una hija que el año que viene empieza el secundario! A ella le divierte mi trabajo. La llevé a las fiestas del Martín Fierro, a ver a los TeenAngels. Me ve en la tele, me critica y leyó mi libro de una... En esta era de la computadora, en que los chicos piensan que los libros muerden, es una manera de acompañarme", reconoce.

- Además de se r mamá, ¿qué más haces fuera de tu trabajo?

-Me gusta cocinar, pero no soy Maru Botana. Salgo a andar en rollers, hago Pilates pero normal, no soy Luciana Aymar (risas).

Acabo de caer en la cuenta de que en los últimos doce meses, con el tema de escribir, no estuve haciendo nada. La novela fue un gran ejercicio, pero no la pasé divino. Digo la verdad, no soy como las mujeres que dicen que estar embarazada es el mejor estado ¡y es mentira!

-Tenés tres gatas, ¿sos muy mascotera?

-La más grande es Urna, la del medio es Chuky y la chiquita es Olsen, que la adopté por Twitter -la tenía una compinche twittera de Paraná-.

Siempre me gustaron los felinos. Creo que todos los gatos del mundo son mis hijos, que me pertenecen. Los perros no me llaman la atención.

El mundo se divide entre los que gustan de los gatos y los que gustan de los perros.

-Casi como los K y los anti K...

-¡Tal cual! Yo soy fundamentalista de los gatos y los defiendo con uñas y dientes de los amantes de los perros.