Elecciones en Israel 2026: Netanyahu lidera el escrutinio, pero todavía no tiene asegurada la continuidad en el poder
Con el 84% de los votos contabilizados, el Likud es la fuerza más votada, aunque la coalición oficialista no alcanza una mayoría parlamentaria garantizada. Gadi Eisenkot busca reunir los apoyos necesarios para formar un gobierno alternativo y los partidos árabes podrían ser decisivos.
Benjamin Netanyahu encabeza el escrutinio de las elecciones legislativas de Israel, pero su continuidad como primer ministro todavía está en duda. Con el 84% de los votos contabilizados, el Likud aventaja a Yashar, la fuerza opositora de centro liderada por Gadi Eisenkot, aunque el bloque oficialista no tiene asegurados los 61 escaños necesarios para alcanzar la mayoría en el Parlamento.
El resultado abre un escenario de negociaciones en el que ninguna de las dos principales fuerzas tiene garantizada la posibilidad de formar gobierno. Mientras la coalición de derecha y extrema derecha que respalda a Netanyahu muestra un retroceso, Eisenkot busca construir una alternativa con el apoyo de otros sectores de la oposición.
En ese contexto, los partidos árabes israelíes podrían tener un papel determinante en la definición del próximo Ejecutivo.
Quién va ganando las elecciones en Israel
Los resultados parciales ubican al Likud en el primer lugar, pero ser la fuerza más votada no garantiza automáticamente la continuidad de Netanyahu en el poder. La clave estará en la capacidad de cada bloque para reunir una mayoría de los 120 integrantes de la Knesset, el Parlamento israelí.
La participación electoral rondó el 78% del padrón, el nivel más alto desde 1999, según los datos difundidos en el informe original. El escrutinio todavía debe completarse, entre otros motivos, por la contabilización de cientos de miles de votos en ausencia correspondientes a militares y diplomáticos.
El presidente israelí, Isaac Herzog, deberá considerar qué candidato tiene mayores posibilidades de conseguir los respaldos parlamentarios necesarios para formar gobierno. Por eso, incluso si el Likud mantiene la primera posición, Netanyahu no tiene asegurada la designación.
Por qué los partidos árabes podrían definir el resultado
Las proyecciones iniciales indican que las dos principales listas árabes podrían conseguir una cantidad récord de escaños. Se trata de la Lista Unificada, integrada por tres partidos de mayoría árabe, y de la Lista Árabe Unida, encabezada por Mansour Abbas.
Eisenkot dejó abierta la posibilidad de cooperar con esas fuerzas bajo determinadas condiciones, entre ellas el reconocimiento de Israel como Estado judío y el rechazo a Hamas. Sin embargo, algunos de sus posibles aliados ya expresaron reparos, por lo que todavía no está claro si podrán alcanzar un acuerdo para desplazar a Netanyahu.
Yussef Jabareen, uno de los principales dirigentes árabes israelíes, llamó a construir una “verdadera alianza judeoárabe”. Según sostuvo, quienes busquen una alternativa al actual gobierno deberán negociar con esos sectores y abrir el camino a un cambio político.
Abbas, por su parte, reivindicó el peso de su espacio al afirmar: “Estamos aquí, no estamos al margen”. En 2021, su partido se convirtió en la primera formación árabe en integrar una coalición de gobierno israelí, aunque esa experiencia duró poco tiempo.
En la misma línea, Yair Golan, líder del partido Demócratas, se pronunció a favor de incorporar a las fuerzas árabes a un eventual Ejecutivo opositor.
Qué dijo Netanyahu sobre un posible acuerdo
El primer ministro rechazó la posibilidad de encabezar un gobierno que dependa del respaldo de los partidos árabes, cuyos votantes representan alrededor del 20% de la población israelí.
“Debemos establecer un gobierno fuerte, de derechas y nacionalista”, afirmó después de votar. También advirtió sobre los riesgos de depender de partidos árabes a los que calificó de antisionistas.
La discusión expone las profundas divisiones políticas y sociales en torno a la identidad de Israel y al lugar de su minoría árabe. Los ciudadanos árabes israelíes denuncian situaciones de discriminación y mantienen posiciones diversas frente al conflicto palestino-israelí, una cuestión que adquirió mayor tensión después del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023.
El resultado electoral también refleja el desgaste del oficialismo en una sociedad atravesada por las guerras, la crisis de los rehenes y la controversia por las exenciones del servicio militar obligatorio para sectores ultraortodoxos.
Los detractores de Netanyahu lo cuestionan por su manejo de los conflictos, sus iniciativas vinculadas con el sistema judicial y su postura frente al reclutamiento militar. Sus partidarios, en cambio, destacan su experiencia y consideran que puede defender la seguridad nacional y la identidad judía frente a las presiones internacionales.
Qué puede pasar ahora
Eisenkot construyó su perfil político sobre su trayectoria militar y la promesa de recuperar la confianza de la sociedad israelí y mejorar la posición internacional del país. La muerte de su hijo y de dos sobrinos en Gaza también forma parte de su historia personal y de su vínculo con las familias afectadas por la guerra.
Entre las prioridades de los sectores que podrían respaldarlo figuran avanzar en el reclutamiento de los ultraortodoxos y reforzar la independencia del Poder Judicial. Sin embargo, la principal dificultad será conciliar las diferencias entre los partidos que podrían integrar una coalición alternativa.
Otra posibilidad es la formación de un gobierno minoritario, que necesitaría acuerdos con fuerzas ajenas al Ejecutivo para aprobar iniciativas parlamentarias.
Si las negociaciones fracasan y ningún candidato logra reunir los apoyos necesarios, Israel podría volver a las urnas a comienzos de 2027. Ese escenario remitiría al prolongado bloqueo político que llevó al país a celebrar cinco elecciones entre abril de 2019 y noviembre de 2022.
Por ahora, el Likud conserva la delantera en el recuento, pero el desenlace dependerá de las alianzas que puedan construirse en el Parlamento. La disputa no se limita a quién obtuvo más votos, sino a quién conseguirá reunir la mayoría necesaria para gobernar.
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