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El taxi boy asesino que antes robó a la familia Macri

La noticia del taxi boy uruguayo que mató al argentino Horacio Sebaste en Punta del Este impactó por igual en ambas orillas del Río de la Plata, no sólo por lo macabro del hecho, sino también por los ribetes que rodearon al asesinato.

Nota extraída de la Revista "Pronto"

Pero la historia sumó un nuevo capítulo cuando se supo que el acusado, un joven de 18 años, apodado Brandon, el año pasado robó en Punta del Este una camioneta de los Macri, un delito que, a su vez. destapó una historia de prostitución infantil. Pero para entender los acontecimientos conviene empezar por el principio.

A mediados de 2011, el administrador de Terrazas de Manantiales, propiedad de la familia Macri, advirtió que una de las camionetas del complejo, una 4x4 Chery Tiggo, no estaba en su cochera. De inmediato, llamó al dueño del vehículo, Mariano Macri, hermano de Mauricio, jefe de Gobierno porteño. Y luego realizó la denuncia en la comisaría 12° de La Barra, con jurisdicción en la zona. Así las cosas, la policía comenzó a recabar información de boca de los empleados del complejo.

Entre las personas con las que conversaron, se encontraba el decorador de interiores de Manantiales, quien sostuvo que un joven empleado, de por entonces 17 años, apodado Brandon, tenía un juego de llaves de la camioneta y otro de Manantiales. La policía, entonces, se dirigió a la casa del muchacho, una humilde vivienda en el asentamiento Kennedy, un barrio careciente en las afueras de Punta del Este. Ante la llegada de la policía, quien salió de la casa fue la madre de Brandon, que no estaba al tanto del robo y aceptó el pedido de los uniformados de llamar a su hijo desde su celular para que éste la atendiera. Cuando se comunicó, el chico le contó que efectivamente, tenía en su poder la Chery Tiggo, y que en ese momento estaba de paseo por Montevideo junto a su novia. El arreglo al que llegó con la policía, siempre a través de su mamá, fue que a más tardar a las 17 de ese día tenía que presentarse en la seccional con la 4x4.
Y llegó a las 17 en punto.

Una vez en la comisaría, fue interrogado por la policía, y allí sostuvo que tanto las llaves de la camioneta como del complejo se las había facilitado el decorador de la familia, con quien, añadió, tanto él como algunos de sus amigos tenían ocasionales encuentros sexuales. Pero en lo que respecta estrictamente a Brandon, surgió un pro- ; blema mayor aún: era menor de edad. De allí que también se abriera una causa por presunto abuso sexual de menores. El decorador, hombre de confianza de los Macri, mantenía relaciones con el joven, a quien hizo entrar a trabajar al complejo, donde hacía changas. Y hasta se había ganado la confianza de la hija menor de Franco, Florencia, quien ya sabía lo que era tener en su entorno gente con antecedentes, ya que estuvo de novia con Sebastián Barlarom, quien fuera condenado a tres años de prisión por encubrir el secuestro de Ariel Strajman.

El robo de la camioneta de Mariano Macri se produjo después de una fiesta que Brandon brindó en el complejo Manantiales, donde invitó a varios amigos. Una vez finalizada la fiesta, uno de los amigos se robó un costoso par de zapatillas de los Macri, y Brandon se llevó la Chery para ir a pasear con su chica, por lo que fue condenado a cumplir con una pena de arresto domiciliario por 60 días.

La mala fama de Brandon venía desde antes de este robo y siguió luego, siempre con casos de hurto. Pero nunca se pensó que podía terminar con un asesinato. La muerte de Sebaste, un arquitecto cordobés de 59 años, se produjo en el departamento que el argentino tenía en Punta del Este, más precisamente en el edificio Sol Siglo I. Allí, la noche del domingo 29 de julio, el dueño de casa había citado a Brandon, quien lo terminó matando tras asfixiarlo con un pañuelo mojado en cloroformo. Según el acusado, su idea era la de dormir a Sebaste para salir con su auto, un Citroen C4, a pasear con sus amigos. Sin embargo, siempre según su declaración, el arquitecto habría querido abusar de él, por lo que se defendió. Tras la pelea, Sebaste quedó desvanecido al golpearse la cabeza. Y Brandon habría querido dormirlo con el cloroformo, aunque se le fue la mano y lo mató. Sin embargo, la Justicia no le creyó y decidió procesarlo por homicidio especialmente agravado, una pena que va desde los 15 hasta los 30 años. La jueza Adriana Graziuso cree que actuó con premeditación al comprar previamente el cloroformo con el que terminó de asfixiarlo, con la idea de robarse el Citroen C4.

Con Sebaste en el piso y sin vida, el muchacho cargó el cuerpo en un carrito de carga de equipajes, lo colocó en el baúl del auto y manejó con dirección a San Carlos.

Pero esa noche, la suerte no estaba de su lado. En ese momento, la policía recibió la llamada de una mujer que denunciaba el comportamiento violento de su marido, quien iba al volante de un auto que circulaba por la misma zona. La policía armó un cordón para cercar el lugar y al ver los móviles desplegados, Brandon realizó una llamativa maniobra y fue alcanzado por los patrulleros. Apenas se bajó, con los brazos en alto, lo primero que dijo fue: "Yo lo asesiné. El cuerpo está en el baúl", ante la mirada atónita de los policías.

Brandon y Sebaste se conocieron en mayo en el boliche gay Cronos de Punta del Este y, a partir de entonces mantuvieron una relación. Las autoridades suponen que el joven cobraba por sus encuentros con el arquitecto, aunque él lo niega rotundamente, al punto de poner como ejemplo de su relación, que Sebaste le había regalado el libro La filosofía del Dr. House.

La investigación recién empieza y la historia, con capítulos de sexo, prostitución, robo y muerte, recién comienza.