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El secreto de los "cuerpos magnéticos" - Primera parte

Existen personas que afirman que sus cuerpos atraen diferentes objetos y se les adhieren como si fueran imanes humanos.

Durante la década del '70, en plena Guerra Fría, cobraron notoriedad pública y fundamentalmente a través de los medios, un importante número de personas provenientes de la ex URSS que decían poseer cualidades especiales, paranormales, parapsicológicas o como mejor se las quiera llamar. Desde individuos que podían "ver" a través de la piel y privados totalmente de la visión ocular, otros sensitivos que leían o transmitían el pensamiento, y hasta algunos más audaces que afirmaban poder levitar o mover objetos con el poder de la mente.


Todos esos personajes y sus supuestas capacidades dieron lugar a polémicas y, lo más importante, a algunas investigaciones que fueron quitando el halo de misterio que las rodeaba. Esto último motivó que decrecieran estos supuestos fenómenos extraños dando lugar, en algunos casos, a una renovación de las maravillas paranormales. Fue así que comenzaron a surgir niños y adultos que -con no menos espectacularidad- se presentaban como verdaderos "magnetos humanos" capaces de apoyar sobre sus cuerpos cualquier objeto (metálico u otro tipo de material e incluso pesado) y mantenerlo adherido como si estuviese imantado.


Monedas, tenedores, cucharas, planchas, celulares, encendedores, ceniceros, micrófonos, afeitadoras, etc., eran algunos de los varios objetos que podíamos ver en fotos y videos, 'pegados' a los cuerpos de estas personas como si una fuerza magnética estuviese actuando. Es más, sin mayores datos el magnetismo fue esbozado como una posible explicación. Pero, dadas las características del fenómeno exhibido, esa posibilidad era prácticamente inviable.

Las "pruebas"

Un dato importante y que no es menor tiene que ver con las pruebas que se ofrecen en virtud de este fenómeno. Videos caseros, algunas notas periodísticas que incluyen esas filmaciones familiares y, cuando mucho, alguna demostración frente a un periodista o la opinión de algún médico en base a las imágenes que le muestran. Pero, exámenes rigurosos que incluyan evaluaciones físicas de los individuos o de los elementos, poco o nada. Menos aún, la consulta a un ilusionista para descartar un truco.


En la proliferación de personas con esta supuesta capacidad encontramos niños y adultos. Por razones obvias, siempre los pequeños resultan más atractivos a los fines del show y, tal vez por un prejuicio infundado, se parte de la premisa que su natural inocencia los hace incapaces de cometer un fraude o ser cómplices del mismo. Nada más lejos de la realidad y sobran los ejemplos contrarios que, por otra parte, sería largo enumerar.

Las zonas del cuerpo donde se suelen posar los objetos a adherir, por lo general son la cara, los hombros, el pecho y el abdomen. Salvo algunas excepciones estos son los lugares preferidos y la frente también se destaca entre ellos.


Los kilitos de más

Otra observación digna de señalar y ya se verá el motivo, es que muchos de estos sujetos son obesos o tienen sobrepeso. Y precisamente varios niños "estrella", cuyas edades rondan entre los 7 y 9 años, responden a estas características. Así ocurre con el serbio Bogdan Ivković, el ucraniano Branislav Jelić, el famoso croata Ivan Stoiljković y los brasileños Marcos Paulo Carbone y Paulo David Amorim. No es condición, como los casos de Mladen Milosevic y Marko Mileusnića entre otros, pero es un factor notable que también se observa entre algunos adultos (por ej.: Serafim Koltsov, Brenda Allison, Marija Sedlakovic, Slavojka Simijonovic y Etibar Budaqli Marneuli Kosalar (también conocido como Etibar Elchyev).


El fenómeno rápidamente se extendió y con alguna que otra variante, siempre observamos lo mismo. La trascendencia fue de tal magnitud que la competencia no tardó en aparecer y la cuestión pasó a ser cómo batir un récord o demostrar quien podía adherirse más objetos al cuerpo. Así fue como Etibar Elchyev, entrenador de kick-boxing de Georgia, tomó la posta e hizo una buena movida de prensa para tal fin. Se presentó ante la World Record Academy y obtuvo un récord por mantener en equilibrio 50 cucharas sobre su cuerpo.


Bien, hasta aquí los hechos, algunos protagonistas, su espectacularidad y el adelanto de una pequeña pista, pero no suficiente, para entrar de lleno a las explicaciones y secretos de los "imanes humanos". Es lo que veremos con detalle en la segunda parte.