DOLAR
OFICIAL $1440.00
COMPRA
$1490.00
VENTA
BLUE $1485.00
COMPRA
$1505.00
VENTA

De un flechazo inesperado a la separación: la historia de amor entre Juliana Awada y Mauricio Macri

Se conocieron en 2009, se casaron en tiempo récord y formaron una de las parejas más influyentes del país. Tras más de una década juntos, el final del vínculo reavivó cada etapa de una relación marcada por el poder, la exposición y un fuerte perfil familiar.


La historia entre Juliana Awada y Mauricio Macri comenzó en 2009, cuando ambos atravesaban momentos personales muy distintos. Él era jefe de Gobierno porteño y venía de separarse de María Laura Cordero; ella acababa de terminar una relación de varios años con el empresario Bruno Barbier y mantenía un perfil bajo, alejada del centro de la escena.

Según contó el propio Macri en varias entrevistas, el flechazo fue inmediato. “La vi en una comida y dije: ‘qué mujer hermosa’”, recordó tiempo después. Desde entonces, el exmandatario insistió en invitarla a salir hasta que Awada aceptó. A partir de ese primer encuentro, la relación avanzó con velocidad: comenzaron a verse con frecuencia, convivieron al poco tiempo y, a los pocos días de mudarse juntos, Macri le propuso casamiento.

El 16 de noviembre de 2010 sellaron su historia con una boda multitudinaria en Costa Salguero. En ese entonces, Macri gobernaba la Ciudad de Buenos Aires y Awada empezaba a ocupar un rol cada vez más visible. Durante la ceremonia, él le dedicó un discurso que quedaría en la memoria pública: la llamó “mágica, única y hechicera”, un apodo que la acompañó durante toda la relación.

Con la llegada de Macri a la presidencia en 2015, Juliana Awada asumió el rol de Primera Dama hasta 2019. A diferencia de sus antecesoras, mantuvo un perfil sobrio, ligado a la moda, el diseño y la acción social, evitando el protagonismo político directo. Su estilo y bajo nivel de exposición le valieron altos niveles de imagen positiva incluso en los momentos más críticos del gobierno.

En 2011 nació Antonia, la hija que tuvieron en común, y la familia se convirtió en uno de los pilares del relato público de Macri. Durante años se mostraron unidos, compartiendo actos oficiales, viajes internacionales y apariciones familiares cuidadosamente medidas.

Tras dejar la Casa Rosada, la pareja optó por una vida más reservada. Juliana volvió a enfocarse en sus proyectos personales y empresariales, mientras Macri mantuvo actividad política y viajes frecuentes. Con el paso del tiempo, comenzaron a circular versiones de distanciamiento, aunque nunca fueron confirmadas públicamente hasta ahora.

La reciente separación marcó el cierre definitivo de una de las historias de amor más emblemáticas de la política argentina contemporánea. Sin escándalos ni declaraciones cruzadas, el final del vínculo volvió a poner la lupa sobre Juliana Awada, su recorrido personal y el rol que ocupó durante más de una década junto a uno de los dirigentes más influyentes del país.

Dejá tu comentario