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Construcción: más ventas pero los costos no permiten despegar

Luciano Farez, presidente de Felanix, define el momento actual con una imagen precisa: “La construcción está atravesando un momento de transición, con señales mixtas que conviven en el mismo tablero”.

La construcción argentina atraviesa una etapa de contrastes. Mientras el mercado inmobiliario empieza a mostrar señales de mayor movimiento, la actividad de obra todavía no despega con la misma intensidad. En ese cruce entre expectativa, cautela y cambio de ciclo se ubica el diagnóstico de Luciano Farez, presidente de Felanix, que define el momento actual con una imagen precisa: “La construcción está atravesando un momento de transición, con señales mixtas que conviven en el mismo tablero”.

Para Farez, el fenómeno no puede leerse en una sola dirección. “Por un lado, el mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires cerró 2025 con las mejores cifras de escrituración de los últimos 18 años, rozando los registros históricos de 2007”, sostiene. Pero al mismo tiempo advierte que “los indicadores de actividad constructiva muestran otra cara”. En esa aparente contradicción aparece uno de los nudos del presente sectorial: “Es decir, se vende más, pero se construye con más cautela”.

La explicación, según su mirada, está en la relación entre absorción de stock, costos y rentabilidad. “El stock disponible se está absorbiendo”, señala, pero remarca que “el encarecimiento de los costos en dólares está frenando el arranque de nuevos proyectos”. Por eso su conclusión es tajante: “En síntesis, el mercado está vivo, pero la construcción como actividad todavía no terminó de despertar”.

Consultado sobre si el sector ya ingresó en una recuperación, Farez evita las simplificaciones. “Las dos cosas conviven. Las señales positivas son concretas”, afirma. Sin embargo, enseguida introduce el matiz que domina hoy el humor empresario: “Sin embargo, la cautela sigue dominando el ánimo del sector”. Y completa: “Es una recuperación real, pero asimétrica y frágil. El freno de mano no está totalmente suelto”.

En ese escenario, el movimiento más claro aparece en determinados segmentos. “Sin dudas, el desarrollo residencial privado orientado al segmento medio-alto es el que está liderando”, explica. También observa dinamismo en propuestas de escala más acotada y ciclos más cortos: “Vemos dinamismo en proyectos de escala media, donde el ciclo de inversión es más corto y el riesgo más manejable: conjuntos de pocas unidades, viviendas individuales con buen estándar”. A su entender, son hoy los formatos que mejor se adaptan a un contexto todavía exigente: “Son los proyectos donde hoy es más fácil cerrar números y donde la velocidad de comercialización acompaña”.

Pero si hay una variable que ordena todas las decisiones, esa es el costo. “Sin lugar a dudas, el costo es hoy la variable dominante”, dice Farez. Y profundiza: “Esa brecha está comprimiendo la rentabilidad del sector de manera estructural y es el principal inhibidor a la hora de tomar decisiones de inversión”. En paralelo, ubica al financiamiento como la otra gran pieza del tablero: “El acceso al financiamiento de la demanda es la segunda variable crítica”.

felanix

Lejos de esperar una solución exclusivamente externa, Farez plantea que la propia industria debe revisar sus métodos. “Ahora bien, frente a ese escenario, las empresas constructoras tenemos un enorme desafío y también una oportunidad: reducir el costo en dólares desde adentro”, sostiene. Allí ubica una agenda de transformación productiva que, a su juicio, marcará diferencias en los próximos años: “Esa realidad nos obliga a mirar con seriedad hacia metodologías de prefabricación y construcción estandarizada”.

Para el empresario, no se trata de una tendencia pasajera sino de una redefinición estructural del negocio. “No es un camino rápido”, aclara. Pero enseguida fija posición: “Estoy convencido de que ahí está la carrera”. Y remata con una frase que sintetiza su visión sobre el futuro del sector: “Las empresas que logren industrializar sus procesos van a tener una ventaja competitiva enorme para revertir la ecuación económica de cualquier desarrollo inmobiliario en los próximos años”.

Pese a las dificultades, Farez conserva una expectativa favorable. “Mis expectativas para los próximos meses son positivas”, afirma. No lo atribuye a un entusiasmo abstracto, sino a una percepción concreta del mercado: “Hay algo en el clima del mercado que hace tiempo no se percibía: las conversaciones volvieron a tener horizonte, los proyectos se discuten con otra seriedad, y la demanda empieza a moverse con convicción”.

Con todo, deja una advertencia final que funciona también como definición de época. “La construcción argentina va a crecer. La pregunta es quién va a estar listo cuando eso pase”.

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