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Clausuran whiskerías por estafas y robos a turistas

Una pareja encargada de las wiskerías fue detenida, acusada de estafar a los concurrentes obligándolos a abonar por la compañía de señoritas semidesnudas y por bebidas no consumidas.

Un hombre y una mujer fueron detenidos ayer por la Policía Federal en el microcentro porteño, donde se clausuraron cuatro locales nocturnos en el marco de una "mega causa" por estafas y robos agravados reiterados a turistas.

Los locales, situados en la avenida Corrientes 846, Esmeralda 470, Paraguay 540 y Viamonte al 600, fueron clausurados por personal de la División Delitos Contra la Salud de la Superintendencia de Investigaciones Federales, bajo las órdenes del Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción 13 del doctor Luis Zelaya, ante la Secretaría 140.

La investigación se originó tiempo atrás por los múltiples casos de turistas y empleados de oficinas de la zona que salían a distraerse por la tarde o noche bajo la costumbre "after office" y luego eran sorprendidos extorsionados, con malos tratos, amenazados y robados.

Las numerosas denuncias dieron la intervención de distintas fiscalías y su recopilación motivó que se unificaran más de 150 casos, lo que produjo que se transformara en una "megacausa" caratulada "estafas, robos agravados y reiterados".

La investigación estableció que los clientes que concurrían a estos locales eran captados por los llamados "volanteros", quienes promocionaban los servicios de las denominadas "coperas" como también ofrecían una consumición gratis.

Como resultado de dicha investigación se clausuraron los cuatro locales y fueron detenidos una mujer de 32 años y un hombre de 43, quienes resultaron ser los encargados de los locales.

Una vez en el interior de esta wiskería, las mujeres semidesnudas después de una pequeña danza y entablar unas pocas palabras se acercaban y les indicaban que en conceptos de copas debían pagar una determinada plata, resultando ser finalmente una suma de dinero excesiva.

Las mujeres asistían que se trataba por lo consumido, por su compañía y por lo que les vieron a ellas, e incluso hubo casos que jamás consumieron bebida.

En ese momento el espectador se transformaba en víctima al no poseer el dinero reclamado y por la fuerza, con malos tratos y golpes, le quitaban la plata que llevaban encima o en otros casos los obligaban a ir vigilados por patovicas a un cajero automático cercano al lugar y retirar efectivo.

Durante la investigación los detectives División Delitos contra la Salud detectaron otros comercios de la misma índole que operaban de la misma manera, motivo por el cual también fue informado a la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción 48 del Dr. Molina Pico.