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¿Carne para todos o para pocos?

* Por Ricardo Roa. Parece un chiste anunciar un plan Carne para Todos en un país en el que cada vez hay menos vacas .

Parece un chiste anunciar un plan Carne para Todos en un país en el que cada vez hay menos vacas . El stock ganadero perdió 10 millones de animales entre 2006 y 2010. Ahora se faena la mitad que hace tres años. Las exportaciones también cayeron a pique. Y otros competidores, como Brasil y Uruguay, desplazaron a la Argentina en el mercado internacional.

Otro chiste es que se distribuirán, como máximo, 10 mil kilos por día, que equivalen a apenas al 0,15% del consumo . Y suena a chiste, aunque no lo es, que el responsable del operativo sea Ricardo Bruzzese, dueño de "El Padrino Don Corleone S.A.", una cadena de frigoríficos y carnicerías (ver: Carne para Todos: apenas cubre 0,15% del consumo).

El nombre del grupo ya es toda una definición.

"El Padrino" Bruzzese fue, como muchos de este gobierno, dirigente menemista en los 90 y hoy, un empresario de confianza del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, lo que le permite conseguir permisos de exportación que otros tienen bloqueado.

Es de La Matanza, igual que otro empresario amigo del poder y símbolo del negocio: Alberto Samid, también un ex menemista devenido en kirchnerista. Algo que hoy practica con la misma obsecuencia: días atrás, en la Feria del Libro, hasta escrachó a Vargas LLosa, que en un punto expresa el liberalismo económico que profesaba Menem. ¿Motivo?: el Nobel de Literatura había criticado a los Kirchner.

Negocios son negocios.

Lo increíble es que, a pesar de todo esto, la Presidenta haya puesto la cara, con un acto oficial, para un plan que además tiene patas cortas. Tan cortas como el pollo, la merluza, y la milanesa "para todos", planes que duraron lo que un aviso publicitario.

Puro marketing político pero de efecto fugaz.
El propio Sindicato de la Carne, que padece con despidos la crisis del sector, dice que la destrucción de la industria empezó en 2006 de la mano del mismo Moreno que ahora pergeñó esta nueva aventura. Lo único que falta es que el INDEC se tome en serio los $10,50 del kilo de asado y lo meta en el dibujo del índice de precios.