A un mes de la muerte de Chiche Gelblung: el creador del espectáculo de la realidad que cambió los medios argentinos
A 30 días de la partida del periodista, el vacío que dejó en la gráfica, la radio y la televisión confirma lo que siempre se sospechó: su estilo era irrepetible. Un repaso por la huella de un cazador de noticias que hizo del impacto una marca registrada.
Transcurrió el primer mes sin Samuel "Chiche" Gelblung y la cobertura de los medios argentinos todavía siente el sismo de su ausencia. Aquel 9 de septiembre, cuando se confirmó su fallecimiento a los 82 años tras una complicación respiratoria, se apagó una de las mentes más audaces, polémicas y agudas del periodismo nacional.
Chiche no entendía la profesión desde la distancia ni desde la comodidad de un escritorio. Hasta sus últimos días, frente a los micrófonos de Radio del Plata y las cámaras de Net TV y Crónica, mantuvo la misma voracidad que lo caracterizó durante más de cinco décadas. Su premisa nunca varió: encontrar la historia donde nadie más la veía, llevar el límite de la curiosidad un paso más allá y convertir la actualidad en una narrativa hipnótica.
Del periodismo gráfico a la máquina del rating
Gelblung entendió antes que nadie cómo operaba la psicología de la audiencia argentina. Su paso por la dirección de revistas icónicas como Gente o La Semana sentó las bases de un formato visual y estridente que luego mudaría a la pantalla chica.
Con la llegada de "Memoria" en la década del noventa, redefinió las reglas de la televisión. De la "autopsia al extraterrestre" a las investigaciones de campo con un lenguaje directo e incisivo, Chiche introdujo recursos dramáticos que transformaron la crónica periodística en un show de alto impacto. Si la información era la materia prima, su genio residía en el empaquetado: tensión narrativa, música incidental e interpelación constante al espectador.
"Yo no invento la realidad, solo sé cómo contarla para que nadie pueda apagar el televisor", solía sintetizar sobre su propia fórmula.
El instinto incombustible
Pocos periodistas mantuvieron la vigencia intergeneracional que ostentó Gelblung. Supo adaptarse a la llegada del entorno digital fundando portales como Minuto Uno e InfoVeloz, al tiempo que se transformaba en un fenómeno pop que nutrió la cultura del meme y la irreverencia mediática.
Incluso en 2022, al bordear los 80 años, armó las valijas para cubrir desde la frontera la invasión rusa a Ucrania. Esa imagen —confundido con un refugiado por las tropas locales mientras buscaba transmitir en vivo— sintetizó a la perfección su espíritu: la noticia se busca en la calle, sin importar la edad ni el peligro.
Un legado que se debate en la práctica diaria
A un mes de su partida física, la impronta de Chiche Gelblung sigue latente en las salas de redacción, los estudios de radio y los paneles televisivos. Sus detractores señalaron a menudo los claroscuros de su estilo efectista; sus admiradores, en cambio, destacan al maestro que enseñó a titular con la fuerza de un rayo y a no perder jamás el pulso callejero.
Su partida no solo marcó el cierre de una biografía profesional única, sino la despedida del último gran alquimista de los medios masivos tradicionales. A 30 días del último adiós, el periodismo argentino extraña la voz de quien nunca le tuvo miedo a la provocación.
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