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Volver al tren para recuperar el federalismo

La construcción de ferrocarriles modernos y eficientes debe ser una causa que una a todas las provincias argentinas del interior federal, ya que sin dichos medios de transporte estaremos cada vez más aislados, más lejos y más pobres.

A lo largo de la historia, el costo del transporte de cargas ha sido uno de los condicionantes más importantes del desarrollo de la economía de nuestra provincia. En la época colonial, las largas distancias, la casi inexistencia de caminos, el peligro de malones y asaltos, hacían difícil y costoso llegar con nuestros modestos productos a los centros de consumo de Córdoba y el Litoral.
 
Simétrica situación se producía con las mercaderías que Mendoza debía importar de otras zonas de producción o del extranjero, a tal punto que durante décadas fue más económico traerlas de Chile.

La situación de aislamiento ocurría en todas las economías del interior, que se intensificaba en tanto aumentaban las distancias al puerto de Buenos Aires.

Recién hacia fines del siglo XIX, el ferrocarril se fue acercando y finalmente llegó a nuestra provincia en 1884, que es cuando comienza la verdadera etapa de la economía moderna en esta región. Fue el tendido de miles de kilómetros de vías a lo largo y lo ancho del país, más allá de las discusiones del diseño de las mismas, el factor determinante no sólo del surgimiento de una pujante economía moderna abierta al mundo, sino de algo más profundo aún, la efectiva integración del territorio nacional.

Es por ello que lo ocurrido con la decadencia del ferrocarril como medio de transporte de cargas en largas distancias está íntimamente ligado a la evolución de la economía y la población en amplias regiones de nuestro país. La decadencia de este medio de transporte fue un proceso largo, de varias décadas, y sus causas son múltiples.

Hacemos estas reflexiones para poder comprender mejor el gravísimo problema del costo de cargas que está afectando a nuestra economía. Para ello es indispensable recurrir a los números: el costo de transportar una tonelada por camión está en el orden de $ 0,07 por kilómetro recorrido, en el tren es $ 0,04 y en barcaza por vía fluvial $ 0,01. Adviértase que el camión casi duplica al ferrocarril. En nuestro país el 84% de la carga se transporta por camión, el 14,5% por tren y 1,5% por barcaza.

En todos los países de extensos territorios como Estados Unidos, Rusia, México, hubo y hay procesos de modernización de los ferrocarriles. En esas naciones los porcentajes de cargas transportadas por tren superan ampliamente a los nuestros, a pesar de que cuentan con mejores redes de carreteras que nosotros. Una situación similar se da en la mayor parte de los países de Europa. Es también innecesario recordar las enormes ventajas del tren sobre el camión en cuanto a contaminación y preservación del medio ambiente.

A estos hechos se agrega que el transporte de cargas por camión viene sufriendo fuertes aumentos de costos, que obviamente son trasladados a las tarifas y de ahí al costo de todas las mercaderías transportadas y -finalmente- al bolsillo del consumidor.

El costo de logística y transporte aumentó el último año un 24%, según un riguroso estudio que realiza la Universidad Tecnológica Nacional, con la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos. El 80% de estos costos son mano de obra y combustibles; el combustible se ha tornado caro y escaso y la mano de obra sigue el ritmo que impone el poder del Sindicato de Camioneros.

Pero estas no son las únicas causas, la Cámara citada informa que por el estado de las rutas, los cortes y piquetes, y la inseguridad, ha perdido el 20% de productividad en el último año.
Compárense los números de aumento de los fletes con la evolución del dólar (8% en el mismo lapso), y se verá cuán grave es la situación de los productos de Mendoza que deben transitar largas distancias para llegar a los puertos o destino de exportación.