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Susana de Fontanet, la bengalera de Cromañón que sigue zafando de todas

La madre del músico fue señalada por decenas de jóvenes como la persona que entregó los fuegos artificiales que provocaron la tragedia hace 8 años. Figura en el expediente pero hasta los familiares y abogados de las víctimas rehúsan hablar del tema. ¿Miedo a qué?

Por Jorge D. Boimvaser

@boimvaser

info@boimvaser.com.ar

 

Los testimonios que recogió el fiscal Jorge Bettini Sansoni durante los primeros tiempos de la instrucción de la causa de la masacre en el local de Once no dejaban lugar a dudas.

Sobrevivientes de la catástrofes describían a una mujer mayor, rubia, con remera estampada con el logo de "Callejeros", quien desde el palco VIP donde se ubicaron familiares y amigos de los músicos entregaba a varios espectadores que estaban en la parte bajo la pirotecnia que desencadenó el desastre.

Es que Omar Chabán tuvo razón cuando dijo que los espectadores ingresaban tras un severo cacheo para asegurarse que no llevasen elementos ni punzantes ni nada que pudiera dañar la seguridad de otros.

No fue un solo testimonio, o dos. El fiscal Sansoni  recogió la suficiente cantidad de declarantes que era imposible pensar en confusiones, malentendidos y mucho menos alguna "campaña" orquestada contra esa mujer.

Algunos sabían que era la madre del Pato Fontanet, otros lo ignoraban pero frente a una instancia de reconocimiento fotográfico lo decían sin tapujos.

Un año después de ese diciembre maldito, en una vieja casona ubicada cerca de Pompeya, se juntaron los familiares de los músicos para ver cómo seguían la acción de apoyar a sus hijos a sabiendas que se les venía una instancia judicial dura.

El autor de este escrito fue invitado a esa reunión. Por medio de un amigo en común tuve la ocasión de hablar con los familiares y solo atiné a decirles que se acercaran a los familiares de las víctimas, que en realidad todos eran víctimas y no cabía pararse en veredas diferentes.

La única persona que desentonaba con el ambiente era justamente Susana de Fontanet, la madre de Pato, gritona, prepotente y bastante grosera por tratarse de una circunstancia donde el duelo de las pérdidas estaba aún latente.

Le pregunté al padre del guitarrista de "Callejeros" quien era esa mujer. Me lo dijo convencido: "Ella es quien llevó las bengalas y demás pirotecnias a Cromañón. Como los familiares habían ingresado por una puerta diferente, nadie los revisó".

En ese momento era un secreto que no debía salir de ahí. Tampoco estaba aún en el tapete saber cómo habían entrado los temibles fuegos artificiales.

Pasó el tiempo y en el 2006 después de una pelea a golpes entre el Pato Fontanet y el padre de ese guitarrista, éste me autorizó a publicar lo que había escuchado aquella tarde en la casona de Pompeya.

No solo escribí aquel relato sino que además le añadí un documento del Ministerio Público, donde casi 20 sobrevivientes señalaban a Susana de Fontanet como la mujer que distribuyó la pirotecnia aquel fatídico 30 de diciembre.

El juez de Instrucción Alberto Baños me llamó para conocer ese testimonio, y lo que sorprendió es que no tuviera conocimiento de los documentos firmado por el fiscal Sansoni con tantos testimonios que revelaban aquel episodio.

Le puse la firma al testimonio y cuando estaba por comenzar el juicio los abogados de las víctimas me preguntaron si podía declarar sobre esos detalles que conocía "de la boca del caballo".

Obvio no me puedo negar a hacerlo. Pero sorpresivamente me avisaron que en la reunión previa de los abogados querellantes se había decidido prescindir de mi testimonio. Tampoco me preocupaba mucho declarar o no, si lo que yo podía decir figuraban ya en el expediente.

En una de las instancias del juicio la señora Susana de Fontanet esgrimió su falta de decoro y mala educación haciendo una sarta de gestos obscenos a los familiares de las víctimas.

Pasó el juicio, pasaron ocho años de la masacre y aún suena absurdo que alguien se pregunte cómo y quién ingresó la pirotecnia fatal en  Cromañón.

La respuesta sigue estando en el expediente. No volvimos a saber de Susana de Fontanet, tan sólo que un sindicalista llamado Oscar Mangone (vecino de Villa Celina y padre de la artista que diseñaba el arte de los trabajos discográficos de "Callejeros"), le sugirió bajar el perfil de sus provocaciones a fin de no perjudicar a su hijo.

Mangone (vinculado a los trabajadores de la ex Gas del Estado) les hizo un lobby de contactos a los músicos. Estuvieron con el arzobispo Bergoglio, con Hebe de Bonafini y hasta el Pato Fontanet tenía comunicación directa con Aníbal Fernández, quien siendo ministro y jefe de gabinete le pedía que no se fugara si la justicia lo encarcelaba.

Pero de la madre de Fontanet nunca se volvió a saber, y la pregunta de cómo se ingresaron los macabros elementos que dieron lugar a la masacre, siguen estando en el expediente judicial.

Los familiares de las víctimas y sus abogados sabrán –o no-, el porqué de esa llamativa omisión.