Quién era Facundo Rico, el ingeniero argentino asesinado de 13 puñaladas en España
El profesional llevaba cerca de una década viviendo en España y había construido una destacada carrera en el sector de la energía solar. La Policía sostiene que el crimen estaría vinculado con los celos del presunto agresor, quien sospechaba que Rico mantenía una relación con su esposa.
Facundo Rico, un ingeniero argentino que llevaba aproximadamente diez años radicado en España, fue asesinado brutalmente en el departamento donde vivía en Madrid. El crimen ocurrió el 14 de julio y, según la investigación de la Policía Nacional española, el principal sospechoso habría actuado motivado por los celos.
El presunto atacante fue identificado como Alberto Juan, un ingeniero español de 65 años, quien habría sospechado que Rico mantenía una relación sentimental con su esposa. Menos de 24 horas después del homicidio, el hombre se quitó la vida en una zona cercana a La Adrada, en la provincia de Ávila.
La trayectoria profesional de Facundo Rico
Rico había desarrollado una importante carrera profesional en España, vinculada principalmente al sector de la energía renovable y las plantas fotovoltaicas.
Tras un año y medio de trabajo en una empresa del rubro, fue contratado por la compañía española QPV como ingeniero de investigación y desarrollo. Entre sus principales responsabilidades se encontraban el control de calidad de plantas fotovoltaicas de gran escala, la realización de mediciones en campo y el análisis termográfico, tareas relacionadas con la eficiencia y el funcionamiento de instalaciones solares.
Su experiencia laboral más extensa en el país fue en DNV, empresa a la que ingresó en noviembre de 2020. En junio de este año, poco antes de su muerte, había sido ascendido a Ingeniero de Proyectos de GreenPowerMonitor (GPM), una compañía especializada en soluciones para el sector de las energías renovables.
Un mes antes del crimen, el propio Facundo había compartido en LinkedIn su entusiasmo por esta nueva etapa profesional.
“Encantado de anunciar que estoy dando un nuevo paso dentro de DNV, incorporándome a GreenPowerMonitor (GPM) como Ingeniero de Proyecto (SCADA), uniéndome al equipo de Operaciones. Agradecido por mi tiempo en el equipo de Medidas y por haber formado parte de un grupo tan bueno de profesionales. Espero con ilusión este nuevo capítulo y los retos que vienen”, había escrito.
Según publicó el diario El Mundo, su buen puesto laboral y su elevado nivel de ingresos le permitían mantener un alto nivel de vida y una intensa actividad social. Sus vecinos del barrio de Las Tablas, una zona residencial exclusiva del norte de Madrid, estaban acostumbrados a las visitas de personas y a las reuniones que se realizaban en su vivienda.
El brutal crimen en Madrid
El asesinato ocurrió durante la mañana del 14 de julio, cuando Alberto Juan habría ingresado al departamento que Rico alquilaba en Las Tablas, en el distrito madrileño de Fuencarral.
De acuerdo con la hipótesis de los investigadores, el móvil del crimen habría estado relacionado con los celos. El hombre sospechaba que su esposa mantenía algún tipo de vínculo sentimental con el ingeniero argentino.
Las autoridades todavía no pudieron establecer con precisión qué relación existía entre Rico y la mujer. Sin embargo, las pesquisas determinaron que ambos se conocían y que frecuentaban el mismo gimnasio, ubicado cerca del domicilio de la víctima.
Los investigadores también creen que Rico conocía al presunto agresor, ya que no encontraron signos de que la puerta del departamento hubiera sido forzada.
Una vez dentro de la vivienda, ambos habrían protagonizado un enfrentamiento que terminó con el homicidio del ingeniero argentino.
Trece puñaladas y restos de gas pimienta
La escena del crimen reveló la violencia del ataque. Facundo Rico fue encontrado con 13 heridas de arma blanca distribuidas entre la espalda, el omóplato y el abdomen.
Además, los investigadores encontraron restos de gas pimienta en las paredes del departamento. La principal hipótesis es que el agresor habría utilizado esa sustancia para impedir que la víctima pudiera defenderse durante el ataque.
Junto al cuerpo también fue hallada el arma que habría sido utilizada para cometer el homicidio.
Una vecina de la urbanización fue quien alertó al portero del edificio, Carlos, luego de percibir un fuerte olor químico. También se habrían escuchado gritos provenientes del departamento.
El aviso permitió que las autoridades llegaran al lugar y comenzaran con las primeras tareas de investigación.
Las cámaras permitieron reconstruir la fuga
Las imágenes registradas por las cámaras de seguridad del complejo y los testimonios recogidos por la Policía Nacional fueron fundamentales para reconstruir los movimientos del presunto homicida.
El testimonio del portero Carlos tuvo especial importancia, ya que habría sido la única persona que vio salir a Alberto Juan del edificio después del ataque.
Poco después, las cámaras de seguridad registraron al sospechoso mientras subía a un vehículo de color rojo. A partir de esas imágenes, los investigadores pudieron reconstruir parte de su recorrido hasta una segunda vivienda que tenía en La Adrada, una localidad situada al sur de la provincia de Ávila, con menos de 3.000 habitantes.
En ese lugar, Alberto Juan vivía junto a su esposa, una mujer de aproximadamente 50 años que, según fuentes vinculadas con la investigación, tenía intenciones de separarse.
El hombre, de acuerdo con la hipótesis policial, sospechaba que su pareja había iniciado una relación con otra persona. Aunque nunca se pudo confirmar que existiera una infidelidad, los investigadores determinaron que la mujer conocía a Rico y que ambos asistían al mismo gimnasio.
El suicidio del principal sospechoso
Un día después del asesinato, el 15 de julio, Alberto Juan se dirigió hasta la garganta del Charco de la Olla, en las inmediaciones de La Adrada, donde finalmente se quitó la vida.
Una pareja que se encontraba caminando por la zona declaró haberlo visto poco antes y aseguró que presentaba un aspecto muy desmejorado.
La noticia fue comunicada a su esposa, quien habría quedado profundamente impactada y, en un primer momento, se habría negado a aceptar lo ocurrido.
Sin embargo, los investigadores contaban con distintos elementos que vinculaban al hombre con el crimen: su presencia en la escena, las imágenes obtenidas por las cámaras de seguridad, los testimonios de los testigos y la hipótesis del móvil sentimental.
Con la muerte del principal sospechoso, la Policía Nacional española dio por cerrado el caso, al considerar que había reunido pruebas suficientes para determinar que Alberto Juan fue quien asesinó a Facundo Rico, en un crimen que habría estado motivado por sus celos y por la sospecha de una relación entre la víctima y su esposa.
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