DOLAR
OFICIAL $1480.00
COMPRA
$1530.00
VENTA
BLUE $1525.00
COMPRA
$1545.00
VENTA

Qué habilidades humanas ganan valor mientras la inteligencia artificial automatiza la creación de contenido

La tecnología permite crear textos, discursos y presentaciones en segundos, pero hay una capacidad que sigue dependiendo de las personas: lograr que una idea conecte con quien está del otro lado. Lina Zubiria explica por qué construir una buena narrativa se vuelve una habilidad cada vez más importante.

Tener una buena idea ya no alcanza. En un escenario atravesado por la sobreabundancia de información y por herramientas de inteligencia artificial capaces de producir textos y presentaciones en cuestión de segundos, el desafío empieza a trasladarse hacia otro lugar: cómo conseguir que aquello que queremos transmitir sea comprendido, recordado y genere algún efecto en quien lo recibe.
 
Para Lina Zubiria, especialista en empleabilidad, desarrollo de carrera, marca personal y mercado laboral**, una de las principales dificultades aparece precisamente cuando conocemos demasiado aquello de lo que hablamos.

habilidades humanas
 
“Muchas veces conocemos tanto aquello que queremos transmitir que damos por sentado información, conceptos o contextos que para el otro no son evidentes”, explica. El problema, sostiene, es que cada persona interpreta la realidad desde sus propios “lentes”, construidos a partir de experiencias, conocimientos, creencias e historias diferentes.
 
Por eso, comunicar exige algo más que ordenar correctamente las palabras. Requiere hacer un ejercicio de perspectiva y tratar de comprender qué necesita la persona que está enfrente.

habilidades humanas
 
“Tenemos que intentar salir de pensar solamente ‘¿qué quiero decir?’ para empezar a preguntarnos ‘¿qué quiero generar en el otro con lo que digo?’. Ese cambio de mirada transforma completamente la manera en que comunicamos”, afirma Zubiria.
 
Por qué algunas ideas se olvidan y otras permanecen
 
La capacidad de construir una narrativa también explica por qué podemos olvidar una sucesión de datos pocos minutos después de escucharla y, en cambio, recordar durante años determinadas historias.
 
“Recordamos aquello que nos hizo sentir, pensar o ver algo de una manera diferente. Una idea se vuelve memorable cuando deja de ser solamente información y adquiere un significado que, de alguna manera, nos interpela”, señala.
 
En ese proceso, **las historias funcionan como vehículos para construir sentido**. Permiten reconocer experiencias propias, generar imágenes y conectar un concepto abstracto con algo cercano. El objetivo de una narrativa potente, según Zubiria, no debería ser solamente conseguir que una persona entienda un mensaje, sino lograr que algo permanezca después de terminada la conversación.

habilidades humanas
 
Esto no significa reemplazar los argumentos racionales por emociones. Para la especialista, enfrentar datos contra historias constituye una falsa dicotomía.
 
“Los datos aportan evidencia, precisión y credibilidad. La historia aporta contexto, sentido y conexión. Y la emoción hace que aquello que estamos escuchando nos importe”, explica.
 
Una comunicación efectiva combina así dos dimensiones: un esfuerzo intelectual, relacionado con los datos, argumentos e información, y un esfuerzo empático, vinculado con entender las necesidades, preocupaciones e intereses de quien escucha.
 
El desafío de comunicar cuando la IA puede escribir por nosotros
 
La irrupción de la inteligencia artificial agrega una paradoja. Nunca fue tan sencillo producir contenido y, al mismo tiempo, diferenciar un mensaje entre miles de otros mensajes disponibles.
 
“La inteligencia artificial puede ayudarnos a producir contenido con enorme velocidad y a desarrollar muchas de las habilidades técnicas que antes requerían mucho más tiempo. Pero la capacidad de decidir qué queremos decir, para quién, desde dónde y para qué queremos decirlo sigue siendo profundamente humana”, sostiene Zubiria.
 
Para la especialista, la tecnología puede ordenar información, explorar alternativas y ayudar a desarrollar una idea. Sin embargo, el **criterio, la mirada, la interpretación del contexto y la comprensión del otro** siguen determinando el verdadero impacto de una comunicación.
 
De allí surge una transformación relevante para el mundo profesional: a medida que la tecnología resuelve determinadas capacidades técnicas, cobran mayor importancia habilidades como escuchar, interpretar contextos, generar confianza, construir vínculos y otorgar sentido.
 
“Más que competir con la inteligencia artificial, tenemos una oportunidad: estimular y desarrollar aquellas capacidades humanas que ninguna herramienta puede reemplazar por completo”, plantea.

De tener algo para decir a conseguir que genere impacto
 
Con ese escenario como punto de partida, el próximo **30 de septiembre a las 18.30**, Zubiria brindará el webinar online y gratuito **“Narrativas que generan impacto”**, enfocado en herramientas para ordenar mensajes, identificar qué se quiere transmitir y utilizar recursos narrativos para comunicar ideas, proyectos y experiencias.
 
La propuesta, explica, no consiste en formar grandes oradores ni en enseñar a “actuar” un discurso, sino en encontrar una forma propia y efectiva de contar aquello que una persona hace, sabe o considera importante.
 
“Siempre digo que la calidad de nuestras relaciones es proporcional a la calidad de nuestras conversaciones”, afirma.
 
En un mundo en el que producir palabras será cada vez más fácil, quizás allí aparezca la verdadera diferencia: no solamente tener algo para decir, sino comprender por qué decirlo, cómo construirlo y qué queremos provocar en la persona que está del otro lado.
 
Porque, como resume Zubiria, el desafío ya no pasa únicamente por contar mejores historias, sino por “construir narrativas que nos permitan conectar, influir y abrir nuevas posibilidades”.

Dejá tu comentario