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Muhammad Alí y su lucha contra el racismo: defensor incansable de los derechos de los afroamericanos

Además de un mito del box, el campeón de peso pesado dedicó su vida al islamismo, religión que defendió incansablemente.

La primera semana de junio terminó con una triste noticia para el mundo del deporte: a los 74 años, murió el mítico boxeador Muhammad Alí.

Múltiple veces campeón mundial en la categoría peso pesado, Alí fue una de las figuras estrellas del box a nivel mundial y de todos los tiempos. Sin embargo, su actividad no se limitó al marco del deporte profesional, sino que se hizo extensivo a su actividad política en pos de los derechos de los afroamericanos.

Nacido en Kentucky en 1942, siempre fue calificado como "negro" (raza a la que efectivamente pertenecía), pero de manera despectiva. Según los estándares de la época en la que alcanzó el nivel profesional (en la década del '60), su destino era encuadrar en algunas de las dos opciones que la sociedad blanca le imponía por su ascendencia afroamericana: ser un boxeador revoltoso o uno que acatara fielmente las normas impuestas por un mundo que lo excluía y discriminaba permanentemente por su color.

Sin embargo, Alí decidió romper con esa dicotomía. Su primer acto significativo en contra del establishment fue negarse a ser reclutado para participar de la guerra de Vietnam, en 1966. Para ello, alegó objeción de conciencia y su adherencia a los principios de la Nación del Islam. Al respecto, sembró una frase que perduraría en la historia: "Pregunten todo lo quieran sobre la guerra de Vietnam, siempre les tendré esta canción: 'No tengo problemas con los Viet Cong... porque ningún Viet Cong me ha llamado un nigger'", lo que bastó para desatar la polémica y sentar postura.

Aquello inició una guerra silenciosa entre el gobierno de los Estados Unidos y el boxeador, dado que ninguna figura de renombre se había manifestado hasta entonces, y mucho menos con tal contundencia, en contra de la invasión a Vietnam. Por su decisión fue tildado desde cobarde y traidor hasta héroe y abanderado. Luego se diría, además, que fue el predecesor de los defensores de los derechos civiles y particularmente de Martin Luther King.

Su decisión no fue bienvenida entre el establishment, ya que apenas horas después de presentada su negación al reclutamiento, la Comisión Atlética de Nueva York le suspendió la licencia para boxear.

Mientras enfrentaba una serie de procesos legales por su decisión, Alí fue más allá y comenzó a recorrer escuelas y otras instituciones para llevar su mensaje de paz, en contra de la guerra de Vietnam, sobre antirracismo, el orgullo de la raza afroamericana y la importancia de la Nación del Islam, como religión pacífica. Su accionar contagió a otros deportistas, que empezaron a fomentar la paz y al antirracismo durante sus actividades.

Pasados los años '60, el boxeador fue poco a poco reconciliándose con el gobierno estadounidense, que finalmente lo autorizó a volver a pelear. Sin embargo, su actividad política y su mensaje sobre el Islam y la paz no disminuyeron y continuaron su curso durante la década del '70.