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Macri o Alfonsín

*Por Mario Fiore. Ambos saben que si los dos llegan con las mismas posibilidades ganará la Presidente en primera vuelta. La pelea por ser el candidato único.

De lo que haga Mauricio Macri -o mejor dicho de lo que no haga- depende el futuro de la oposición en los comicios de octubre. ¿Por qué? Porque la única posibilidad que tienen los candidatos no oficialistas de ganarle a Cristina Fernández de Kirchner es provocando una polarización de la contienda electoral; un escenario con dos fuerzas opositoras competitivas confrontando con el Gobierno causará que ninguna de ellas pueda descontar la diferencia de menos de 10 puntos con el oficialismo, algo necesario para que haya segunda vuelta (en este escenario se presume que la Presidente no superará como en 2007 el 45% de los votos porque, de no ser así, no habrá balotaje).

Las convocatorias mediáticas a consensuar políticas de Estado y a armar un frente amplio opositor que redunde en un candidato único y sus consecuentes peleas entre los diferentes líderes no oficialistas son por ahora nada más que estrategias de posicionamientos.

Macri tomó la delantera y aunque le fue mal (todo el arco "progresista" le dijo que no), logró aparecer como el sujeto convocante que no dudaría en deponer su candidatura por el bien del país y apoyar a otro opositor.

El principal destinatario de los mensajes de Macri fue Alfonsín, recientemente proclamado candidato oficial de una UCR que sin embargo no superó la interna partidaria.
 
Por eso, el hijo del primer presidente de este ciclo democrático debió salir a rechazar cualquier acuerdo con el PRO e incluso a decir que muchas de las propuestas del jefe de Gobierno porteño generarían respuestas antagónicas si se buscara una forma de plantearlas.

Es que ambos saben que idealmente sólo uno de los dos debe llegar a octubre si en verdad la oposición aspira a terminar con 8 años de kirchnerismo.

Alfonsín se aferra por ahora a una fórmula tradicional: aliarse a partidos amigos de los radicales como el socialismo, el GEN y, quizás, la Coalición Cívica que lidera la cada vez más renuente Elisa Carrió.

Intenta soportar la gran avanzada que están haciendo sus dos contrincantes dentro del partido, el vicepresidente Julio Cobos (que ya desistió de su candidatura presidencial) y el senador Ernesto Sanz (que quiere ser presidente).

Ampliar la base electoral de la UCR es el desafío de los dos mendocinos porque saben que de esta manera el radicalismo tendrá alguna chance de entrar al balotaje (Sanz cree que si el partido se ensancha hacia la centro-derecha su candidatura tomará vigor y podría terminar desplazando a Alfonsín).

"¿Tienen en mente alguna ingeniería electoral para llegar a la segunda vuelta además de unirse al socialismo y el GEN?", le preguntó este diario a Ángel Rozas, titular de la UCR y principal impulsor de Alfonsín. "Las alianzas con el Peronismo Federal se podrán dar en algunos distritos, pero eso lo dicen los comités provinciales, no el partido nacional", sostuvo el chaqueño.

El alfonsinismo no lo dice a viva voz porque resultaría indebido e improcedente, pero esperan que Macri acepte, con las encuestas que hoy pululan, que aunque está uno o dos puntos mejor posicionado que Alfonsín "no tiene chances de ganarle a Cristina en una segunda vuelta porque genera más votos ‘anti’ que la Presidenta".

Rozas lo dice de otra manera, más sutil: "Todas las encuestas marcan que el único que puede derrotar a Cristina en una segunda vuelta es Ricardo". En este escenario, entienden que Macri deberá dar la pelea porteña y buscar su reelección.

Macri está hoy justamente debatiéndose entre ambas opciones. La mitad de sus asesores -entre ellos el consultor político Jaime Durán Barba- le aconsejan que no intente desafiar a la Presidenta y conserve su territorio; la otra mitad le sugiere que juegue a "matar o morir" porque de permanecer otros 4 años en la Jefatura de Gobierno vivirá una pesadilla si Cristina logra su reelección.

Si Macri no se presenta a la presidencial y se queda en Buenos Aires, ¿hacia dónde irían "sus" votos en octubre? El alfonsinismo dice tener encuestas que indican que al menos el 60% de esos votos irán a Alfonsín. Por eso se decidió no confrontar con Macri directamente y aspiran a que sencillamente el PRO no postule candidato presidencial.

Algo que suena un poco gracioso porque hay todavía más referentes de la centro-derecha en carrera. Dos de ellos son Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá, quienes se enfrentarán hasta fines de mayo en internas por provincias para determinar quién será el candidato del Peronismo Federal.

Hay algo que hace persistir a Macri en su propósito de ser candidato presidencial: cree que, en buena medida porque el Gobierno ya lo eligió como su principal blanco, será él quien aglutine el voto anti-K y no Alfonsín ya que el radical prefiere no confrontar con Cristina Kirchner.

La idea de Duhalde de crear un gran espacio opositor de manera de permitir que todos los candidatos no oficialistas se midan en la primaria obligatoria del 14 de agosto y de ella surja un único candidato ya fracasó por la negativa de los partidos "progresistas" a confluir con el macrismo.

Probablemente corra la misma suerte la tibia esperanza no explicitada del alfonsinismo de que la centro-derecha no proponga un candidato competitivo (léase: no Macri pero sí cualquier otro que no mueva la aguja) para permitir que Alfonsín le pueda ganar a Cristina.

Lo que queda, entonces, es que las encuestas indiquen que o Macri o Alfonsín se corta solo y deja muy atrás al otro, es decir que uno crece en competitividad a la par que el otro decrece.
 
Esto indicará que el voto anti-K se aglutina más allá de las desinteligencias de los líderes opositores por resolver democráticamente sus cuitas a fin de proponerle a la ciudadanía no oficialista opciones más sencillas.