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Los argentinos quieren Estado

*Por Marcelo Zlotogwiazda. El nivel de acuerdo de los argentinos con la propiedad estatal es alto, viene creciendo (era 66,5 en 2008), y se ubica 13 puntos por encima del promedio del continente. Salvo en el caso de salud, el estatismo de los argentinos se ubica muy por encima del promedio de los resultados de los 26 países.

El Estado, como extractor del jugo del trabajo de todos, es un verdadero vampiro que chupa la sangre del sector productivo y la pasa al sector burocrático", escribió Orlando Ferreres en su habitual columna del portal de La Nación. ¿Cuántos argentinos comparten ese nada sutil proclama antiestatista del ex ejecutivo de Bunge & Born y ex viceministro de Carlos Menem? Arriesgue: ¿un tercio?, ¿la mitad?, ¿el 60 por ciento?

No, no, no. Nada de eso. Son muchos menos. Los resultados de las encuestas realizadas en el marco del Programa de Opinión Pública en América Latina de la Universidad de Vanderbilt revelan que los argentinos tienen ideas muy estatistas en temas tales como la propiedad de empresas clave, el sistema jubilatorio, la prestación de salud, la creación de empleos y la responsabilidad en achicar la brecha de ingresos entre ricos y pobres.

Esos resultados figuran en el estudio "Cultura Política de la Democracia en la Argentina 2010" que elaboraron en conjunto la mencionada universidad estadounidense y la Universidad Di Tella, y que fueron presentados el pasado miércoles 30. La base del trabajo es una encuesta con igual cuestionario que se realiza en 26 países de toda América, y que en cada caso toma una muestra poblacional muy amplia (1.400 en la Argentina).

Para averiguar la opinión sobre el rol del Estado se preguntó sobre el grado de acuerdo con los siguientes seis planteos:

- El Estado, en lugar del sector privado, debería ser el dueño de las empresas e industrias más importantes del país.

- El Estado, más que los individuos, debería ser el principal responsable de asegurar el bienestar de la gente.

- El Estado, más que la empresa privada, debería ser el principal responsable de crear empleos.

- El Estado debe implementar políticas para reducir la desigualdad de ingresos entre ricos y pobres.

- El Estado, más que el sector privado, debería ser el principal responsable de proveer las pensiones de jubilación.

- El Estado, más que el sector privado, debería ser el principal responsable de proveer los servicios de salud.

Cada entrevistado debía responder en una escala de 0 a 100 su grado de acuerdo con cada afirmación, de lo cual se obtuvo el resultado promedio.

El grado de acuerdo con que el Estado sea dueño de las principales compañías es de un llamativo 67,9. Es el tercer resultado más alto de los 26 países relevados, sólo por debajo de Jamaica y Paraguay. Chile aparece cuarto con 66,3 de aceptación. Brasil y Uruguay andan por la mitad con algo más de 55. Cierra la lista Estados Unidos, donde domina ampliamente el desacuerdo con un puntaje de 24,4.

El nivel de acuerdo de los argentinos con la propiedad estatal es alto, viene creciendo (era 66,5 en 2008), y se ubica 13 puntos por encima del promedio del continente.

En los otros cinco planteos, el grado de acuerdo es aún mayor, ubicándose entre 80 y 85 por ciento. Y salvo en el caso de salud, el estatismo de los argentinos se ubica muy por encima del promedio de los resultados de los 26 países.

Respecto de las causas de tales resultados, una hipótesis es que se trata de una reacción a las pésimas experiencias privatistas de fines del siglo pasado. Es de destacar que los argentinos y chilenos, que vivieron el proceso privatista más drástico (aunque con enormes diferencias), están entre los que tienen posiciones más estatistas. Por el contrario, los uruguayos y brasileños, donde el proceso no fue tan intenso, responden como el promedio del continente.

Pero esa hipótesis no fue tomada en cuenta en el estudio al indagar cuáles son los determinantes de los resultados. De todas las variables testeadas encontraron que la ideología es el factor más influyente: obviamente, aquellos que se identifican con la izquierda son los que más apoyan un rol activo del Estado, expresado en la posesión de empresas clave para el desarrollo nacional y en la provisión de jubilaciones.

También detectaron una correlación negativa entre la percepción de la situación económica nacional y de la personal con el apoyo a las jubilaciones estatales: es decir que cuanto mejor es la percepción de las personas sobre la economía del país y su situación, menor es el acuerdo con un sistema previsional estatal. Suena un tanto paradójico.

Además, esto con más lógica, encontraron que aquellos más conformes con el desempeño de la Presidenta son más estatistas que los descontentos.

Sin embargo, en términos de propiedad de empresas el kirchnerismo no ha sido demasiado estatista. Hasta ahora ha rescindido las concesiones en el servicio postal (Correo Argentino) y en el suministro de agua (Aguas Argentinas), y también reestatizó Aerolíneas Argentinas. Citando a los académicos Sebastián Etchmendy y Candelaria Garay, el estudio sostiene que el enfoque del Gobierno en este aspecto no fue integral sino pragmático.

Distinto es lo que sucedió con el sistema previsional, que terminó siendo totalmente estatizado por ley a fines de 2008, cambiando además la lógica de la capitalización individual por la del reparto.

El estudio no hace referencia a otras formas de intervención estatal que durante este gobierno se han vigorizado, como por ejemplo la obra pública o la asistencia social con el programa de Asignación Universal por Hijo.

Cass Sunstein es profesor de derecho en la Universidad de Harvard y coautor de un libro de reciente edición argentina titulado El costo de los derechos, donde fundamentan por qué la libertad y el cumplimiento de los derechos dependen de los impuestos, y argumentan en contra de los que se quejan de que hay "demasiado gobierno". Como Ferreres, que hizo su posgrado en esa misma universidad estadounidense, y que está convencido de que el Estado es como Drácula.