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La muerte de Blanca Vicuña: el peor dolor

Por Lorena Lalín. No puedo escribir hoy como periodista. Hoy sólo me sale escribir como mamá. Ni siquiera sé si es correcto hacerlo, pero quizás sirva como un modo de entender lo que pasó.

Por Lorena Lalín
@lorelalin
llalin@diarioveloz.com

Toda la semana pasada estuvimos escuchando información de la salud de Blanca Vicuña. La niña, de seis años, hija de la modelo argentina Pampita y el actor chileno Benjamín Vicuña, ingresó en la Clínica de Las Condes, en Santiago de Chile, el pasado 30 de agosto. Estuvo nueve días internada. La información que llegó a las redacciones fue siempre dudosa, nada oficial. Aún hoy todavía hay dudas de qué tuvo, cómo murió, y qué pasó en el medio.

Para una periodista, no saber los motivos del deceso genera cierta incertidumbre profesional, por falta de información del caso, para poder informar correctamente. Para una mamá, qué importa eso.
Ver la foto de Blanca, pensar que unos días antes estaba de vacaciones en familia, sentir el dolor de lo que no podrá vivir: sus amigos, sus parejas, sus hijos... toda una vida nula. Y en el medio, sus padres. ¿Quién puede ponerse en su lugar? Ni puedo, ni quiero hacerlo.

No sé si hay mucho para decir, pero el dolor es inmenso. Todo el fin de semana se sintió este pesar en las redes sociales, en las conversaciones privadas, en los comentarios de los lectores, en los medios de prensa. No hubo persona que no se sintiera conmovida por la noticia. Todos apostábamos a la recuperación de Blanca, y había casi una negación de la gravedad de su estado.

El caso solo me produce un nudo en el estómago. Miro sus fotos y sólo me salen lágrimas. Hasta me genera duda escribir esta columna, me pregunto: ¿hago bien?, ¿quién soy yo para escribir sobre una niña que nunca conocí? Pero siento que mi dolor es el de muchos. No importa si uno la conocía o no. Importa que una niña de seis años, sin ningún antecedente aparente, así de repente, de la nada, perdió su vida.


Ojalá esto sirva para generar un alivio, que sea un nexo para que aquellos que aún no supieron qué hacer con ese dolor, puedan hacerlo aquí.