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La foto de una deportista argentina viajando en colectivo que emocionó en las redes sociales

Fue tomada por un pasajero que al verla sintió la necesidad de homenajearla aunque sea con un pequeño gesto.

Santiago López Blasco viajaba tranquilamente por la Capital cuando vio a una joven que se subía al transporte público repleta de bolsos y mochilas. Asombrado, prestó más atención a la indumentaria de la chica y a las inscripciones de sus bolsos para descubrir que se trataba nada más y nada menos que de una competidora de los Juegos Panamericanos.

 

Sin saber su nombre ni a qué disciplina se dedicaba, le tomó una fotografía que publicó en su cuenta de Facebook acompañada de un largo y emotivo texto en el que elogia a los deportistas en general, a los argentinos y a esta chica en particular por haber representado al país.

"Allí estaba ella en un colectivo de línea, recién llegada de representar a nuestro país. Pareciera que nadie pudo recibirla en el aeropuerto para llevarla a su casa. Probablemente tampoco había una guardia de periodistas para entrevistarla y transmitir en vivo su arribo. Seguramente no hubo una multitud que la recibiera junto a sus compañeras", escribió Santiago en su muro con admiración y respeto.

La publicación se viralizó y en poco menos de cuatro horas contaba con más de 10 mil compartidos y 20 mil me gusta. La repercusión que tuvo sorprendió al mismo Santiago, que volvió a publicar agradeciendo a todos los que habían leído su publicación y felicitando nuevamente (y ahora sí con nombre) a Paula Alejandra Reggiardo, jugadora del equipo de básquet femenino que obtuvo el quinto lugar en los Juegos de Toronto 2015.

El texto completo de Santiago y la foto de Paula:


No se cuál es su nombre, pero observarla me dejó reflexionando. Subió al colectivo con una valija, un bolso y la mochila. Me llamó la atención que una persona viaje tan cargada, pero enseguida me dí cuenta del porque. Era una deportista que venía de competir. Su bolso decía "Toronto 2015" y en su maleta tenía la etiqueta que le ponen las empresas aéreas. Un pasajero que estaba al lado de ella le preguntó de donde venía. Llegué a escuchar que era de la selección argentina de basquet femenino. También que mencionó "los únicos dos partidos que perdimos fueron con rivales que obtuvieron medallas".

Allí estaba ella en un colectivo de línea, recién llegada de representar a nuestro país. Pareciera que nadie pudo recibirla en el aeropuerto para llevarla a su casa. Probablemente tampoco había una guardia de periodistas para entrevistarla y transmitir en vivo su arribo. Seguramente no hubo una multitud que la recibiera junto a sus compañeras.

Tenía ganas de hablarle a los pasajeros "Amigos, aquí hay una deportista que acaba de volver al país luego de representarnos. No gana millones sino que lo hace por genuina vocación y amor al deporte. ¡Demosle un fuerte aplauso!". No me animé... fueron unas pocas cuadras de viaje y como no suelo viajar en colectivo, estaba tratando de no pasarme de donde tenía que bajar.
Pensaba en cuántas horas, días, semanas, años de su vida, ella dedicará al basquet. Y en cuántas cosas dejará de lado para priorizar el deporte. Gracias a ese esfuerzo, lograron en este torneo un digno 5to puesto, según me informé por internet.

Como creyente que soy, recordé las palabras del apóstol Pablo cuando escribió: "Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre" (1 Corintios 9:25). La miraba y me preguntaba, ¿Será que es así también nuestro compromiso para ganar un día la corona de justicia que Jesús dará a sus hijos?

Mi admiración y respeto a la basquetbolista del colectivo y a cada deportista que se dá por entero a lo suyo sabiendo que nunca ganará fortunas. En esta época donde pareciera que todo lo que importa es tener, acumular, ser famoso a cualquier precio, es emocionante al menos ver a alguien diferente. Y esa diferencia está en que no se mueve por el tener sino por lo esencial, el SER. No pude hablarle, sólo me atraví a sacarle una foto y hacer este sencillo homenaje.

Mi gratitud al Señor por hablarme a través de ella y quizá también hablarte a vos que estás leyendo esta experiencia. ¡Dios nos bendiga y ayude a priorizar lo eterno por sobre todo!