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La desopilante anécdota de Ricardo Darín de su infortunado encuentro con el presidente de España

El actor relató un accidentado encuentro con José María Aznar, que estuvo en el poder entre 1996 y 2004.

No es una película, pero bien podría serlo. El protagonista: Ricardo Darín, ícono de la argentinidad. Su misión: una visita protocolar al entonces presidente de España, José María Aznar. Y en el medio, una decisión inoportuna, que elevó la temperatura de un encuentro casi surrealista.

El actor se encontraba en España, donde brillaba en la obra Art, con Oscar Martínez y Germán Palacios. El éxito lo llevó a un lugar poco pensado: fue invitado a una cena de gala con el mandatario español, en el Palacio de la Moncloa.

"Pleno enero. Hacía mucho frío, mucho frío. Y no habíamos llevado ropa de gala, teníamos lo nuestro. Yo tenía un trajecito de media estación, oscurito, y no me daba para comprarme un traje de invierno", contó sobre el contexto. Hasta ahí el problema.

¿Cuál fue la solución? "Se me ocurrió ponerme la ropa de ski abajo de la camisa y del saco. Fui con la camiseta térmica y los calzoncillos térmicos. Y arranqué".

Las primeras sensaciones confirmaron que había sido una elección acertada: "Hasta estaba canchero, porque todo el mundo estaba abrigado y yo estaba con el traje". Sin embargo, la situación no tardó en complicarse.

"Se abren las puertas del Palacio de la Moncloa. Y adentro, obviamente, era un sauna -recordó Darín en 'PH/Podemos Hablar'-, era como una jalea panameña. Y dije: 'Bueno, vas a salir de esto, Ricardo. Tranquilo, no pasada nada'".

A fuego lento, el optimismo se convirtió en desesperación. "A medida que pasaba el tiempo, empezaba a sentir el efecto del calzoncillo y de la camiseta térmica. Me estaba prendiendo fuego", contó el actor.

Encima, se mandó "un par de macanas bravas". "Yo sabía que se llamaba Aznar, pero no me acordaba el nombre. Yo le decía 'Pedro', todo el tiempo 'Pedro'", reveló, ante la carcajada del resto de los invitados. "El tema es que me daba calor decirle 'Presidente', y no sabía decirle si era ingeniero, médico. Y le empecé a decirle 'Pedro' de acá, 'Pedro' de allá".

Intercedió Ana Botella, la mujer de Aznar. "Que se llama José María", lo avivó a Ricardo. Pero más vivo que Ricardo no se encuentra: "Ya sé, ya sé. Lo que pasa es que me confundo porque nosotros tenemos uno de nuestros más grandes músicos se llama Pedro Aznar". "¿Qué tipo de música hace?", le preguntó la mujer. "Como estábamos en la Moncloa, le dije 'Clásica', y se quedó tranquila".


Salvada esa confusión, la incomodidad continuaba bajo sus ropas.

"Me tenía que sacar esos calzoncillos, me iba a morir. Y me metí en el baño de la Moncloa. Y empiezo arrancarme la ropa. Pero dije: 'Acá debe haber cámaras. Yo me saco la ropa y van a pensar que les estoy poniendo una bomba'", rememoró.

¿El saldo? "Hice todo el trabajo de sacarme la ropa, pero no me la saqué, con lo cual chivé tres veces más".

Volvió arrepentido a la mesa para continuar con la cena, "con cuatro kilos menos" por cortesía de las gruesas gotas de transpiración. Para completar su desopilante visita, terminó de cama por una gripe: "Claro, yo estaba todo chivado y cuando salí vino todo el frío de golpe".