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Indagan hoy a Cristina Kirchner por la causa de los cuadernos K: las pruebas que la comprometen

En el expediente hay evidencias de que la ex presidenta era parte de la maniobra de recaudación de dinero ilegal. Los K insisten con que no sabía nada.

La ex presidenta Cristina Kirchner nunca imaginó que iba a llegar tan comprometida a declarar ante el juez federal Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli en la causa de las coimas. Cuando arrancó el caso, hace 12 días atrás con la detención de Roberto Baratta tras las revelaciones escritas en los 8 cuadernos de Oscar Centeno, la ex presidenta imaginaba que le alcanzaría con una defensa política para salir airosa. En esas primeras horas, sus asesores legales intentaban convencerla en insistir sobre la supuesta "falsedad" de esas detalladas anotaciones. Argumentaban que el juez solo contaba con fotocopias de las libretas y que podían intentar invalidar la prueba. Pero el escándalo se potenció y ya no alcanza con esa estrategia. Hoy hay nueve arrepentidos (entre ellos Centeno y ocho empresarios) y además nutren el expediente los testimonios de varios ex funcionarios y directivos de empresas que aceptaron haber entregado dinero ilegal para el kirchnerismo a través de coimas o aportes de campaña.

La cantidad de pruebas que comprometen a la ex presidenta se multiplican. En los cuadernos de Centeno ya hay evidencias del rol central de la ex presidenta en la maniobra. El 6 de mayo de 2013, el ex chofer de Baratta deja asentado en una de sus libretas que había dejado de escribir por temor a que lo descubran y agrega que volvió a hacerlo "porque en una reunión que tuvo el ministro de Vido, Baratta y la Sra. Presidenta Cristina F. De Kirchner en la cual los instruyó para que sigan recaudando de las empresas para las próximas campañas electorales".

No es la única mención que vincula a la actual senadora con la estructura de recaudación ilegal. Parte de los fondos Baratta los entregaba en el 5 piso de Juncal y Uruguay, el departamento de los Kirchner donde hoy vive Cristina; y otros fondos iban a parar directo a la Quinta de Olivos. Como reveló Clarín, en la declaración que dio Centeno como arrepentido ante la Justicia aseguró que Cristina estaba en el lugar cuando entregaban los bolsos: "Se la veía a ella (por Cristina) en jogging que cruzaba desde la casa donde vivía hacia el chalet donde habían dejado el dinero", afirmó.

Además, aseguró que tras la muerte de Kirchner la recaudación no se detuvo y que la plata negra la llevaban a Olivos donde vivía la ex presidenta. E incluso reveló que un secretario de la actual senadora era quien los habilitaba a entrar a la residencia.

También la comprometió el empresario Carlos Wagner. En su declaración como arrepentido la ubicó como protagonista clave en la trama de los sobornos con la obra pública.

Pese a las pruebas, en el kirchnerismo empezaron a desplegar una estrategia para desvincularla de los hechos. Sostienen que la actual senadora no estaba al tanto de los cobros ilegales de Baratta, Julio De Vido, José López, Nelson Lazarte, Claudio Uberti, Juan Manuel Abal Medina y otros funcionarios de menor rango que también participaban del sistema. ¿De verdad podía no saber lo que pasaba cuando ocurría casi delante de sus narices?

Abal Medina, el ex jefe de Gabinete, declaró que recibió pagos ilegales de empresarios. Dijo, ante la Justicia, que eran para la campaña de 2013 y admitió que todo sucedía en la Casa Rosada. El despacho del jefe de Gabinete está pegado al del Presidente. Es más, en los pendrives que allanaron en la casa de Martín Larraburu, mano derecha de Abal Medina, hay una serie de planillas con anotaciones en código sobre el destino de la recaudación ilegal. Dos siglas llamaron la atención de los investigadores: CFK y JDV.

Este lunes, cuando se presente en Comodoro Py, la ex presidenta entregará un escrito y negará haber estado al tanto de la maniobra que recolectaba y entregaba dinero ilegal al kirchnerismo. Para la Justicia ya hay pruebas de que ella y Néstor Kirchner "comandaban" la banda.