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Empezó trasladando dos perros como un favor y creó una empresa que ya llevó 50.000 mascotas por el mundo

Favio Cangiano convirtió una casualidad en Animal Cargo, una compañía especializada en el traslado internacional de mascotas.

Favio Cangiano convirtió una casualidad en Animal Cargo, una compañía especializada en el traslado internacional de mascotas. En Emprendedores Argentinos contó cómo pasó de viajar con dos cachorros a construir una red internacional y protagonizar historias en las que los animales son, cada vez más, un integrante de la familia.

Todo empezó con dos perros, un pasaje a Venezuela y un favor entre amigos. No había un plan de negocios, una empresa ni siquiera un nombre. Favio Cangiano tampoco imaginaba que aquella experiencia terminaría convirtiéndose en el trabajo de su vida.

Favio

Más de dos décadas después, asegura haber participado del traslado de unas 50.000 mascotas y está al frente de Animal Cargo, una empresa de 24 personas que mueve perros y gatos por distintos puntos del mundo.

“Pasó que un amigo me dice: ‘Mirá, vendí dos perritos chiquitos a Venezuela’. Y yo le dije: ‘Yo voy’”, recordó Cangiano durante su paso por Emprendedores Argentinos, el programa de EMPRE.AR conducido por Bárbara Cabo.

Aquellos cachorros se llamaban Corea y Japón. Eran dos rottweilers y sus nombres estaban relacionados con el Mundial de 2002. Cangiano compró un pasaje, averiguó por su cuenta qué necesitaba para transportarlos y viajó. Al llegar ocurrió algo que terminaría cambiando su historia: otras personas comenzaron a preguntarle si también podía trasladar sus perros.

Sin redes sociales y en una época en la que Internet todavía no tenía la presencia actual, encontró una forma rudimentaria pero efectiva de conseguir clientes. “En los mails yo ponía: ‘Hola, soy Fabio. Viajo el 3 de julio a México. Si alguien quiere llevar o traer un perro...’. Cada vez que hacía un viaje ponía eso y algún otro me llamaba. Así me iban conociendo como ‘el chico de los perros’”.

Al principio, las cuentas eran elementales. “Era el pasaje y un poquitito más”, resumió. Venía de atravesar dificultades económicas y todavía trabajaba junto a Lina, su esposa y compañera desde la adolescencia, vendiendo cochecitos de bebé por el interior del país.

Viajar, sin embargo, siempre había estado presente. Su primer trabajo había sido repartir hielo en una camioneta de la fábrica familiar. Después llegaron los cochecitos y finalmente los animales. “Siempre anduvimos manejando y viajando y siempre charlábamos juntos. Las mejores ideas surgen en los road trips”, contó.

El día que aparecieron 15 perros

El verdadero punto de inflexión llegó en 2007. El 1° de enero recibió una llamada inesperada: un hombre estaba varado en un aeropuerto con 15 perros y necesitaba llevarlos a Colombia.

Cangiano fue a buscarlos y los animales terminaron temporalmente en el living de su casa. “Yo creo que a partir de ese día casi no hubo un día en mi vida en el que no transportara un perro, terrestre o aéreo. De ahí la empresa empezó a despegar, despegar y despegar”.

También apareció el nombre Animal Cargo y comenzó la profesionalización de un negocio que evolucionó junto con un cambio cultural mucho más grande.

“Hace 24 años el perro no era el mismo de hoy”, explicó. Con el tiempo, observó que las mascotas dejaban de ocupar un lugar secundario para convertirse en parte central de las decisiones familiares. “Hoy por hoy es al revés la vida. Vos te vas a mudar y lo primero que hacés es llamar a Fabio a ver cómo se va a mudar el perro”.

Ese cambio modificó también el servicio. Ya no alcanzaba con conocer vuelos y documentación. Había que generar confianza con personas que sentían que estaban dejando en manos de un tercero a un miembro de su familia.

“Yo atiendo todo 100% personalizado”, sostuvo. Según Cangiano, la compañía cuenta actualmente con una estructura de 24 personas y una red que incluye presencia en Miami, España y México.

La logística puede cambiar completamente según el destino, la raza, el peso y la edad del animal. Mientras algunos países requieren trámites relativamente rápidos, otros exigen meses de preparación. Para Japón, por ejemplo, explicó que el proceso puede demandar alrededor de ocho meses por los estudios y controles sanitarios requeridos.

Pero hay una parte del negocio que no figura en ningún formulario: lograr que el animal atraviese el viaje con el menor estrés posible. Por eso, Animal Cargo comenzó hace años a entregar las cajas de transporte con anticipación.

“Ellos le ponen su colcha, tiene el olor de su casa y el perro ya se siente parte. Muchas veces hasta prefiere estar en la caja porque es su lugar”, explicó.

De futbolistas a los perros de Javier Milei

Con el crecimiento llegaron clientes conocidos. Cangiano calcula que trasladó mascotas de más de 250 futbolistas y relató que su servicio comenzó a recomendarse dentro del propio ambiente.

Sin embargo, una de sus historias más llamativas ocurrió antes de que Javier Milei llegara a la Presidencia.

Un día, su secretaria le avisó que un cliente quería traer cinco perros desde Washington. Había algo extraño: eran cinco machos de la misma camada y todos iguales.

“Le digo: ‘Pasame la dirección’. Me llega una carta: centro de clonación, no sé qué, Estados Unidos. Claro, había mandado a clonar a Conan y habían nacido los cinco perritos clonados. Y yo traía los cinco perros”.

Cangiano recordó que entonces Milei vivía en un departamento de tres ambientes en Caballito. “Al otro día me llama: ‘Fabio, esto es un desastre’. Y sí, era un desastre porque era muy chico el departamento para tener cinco perros”, relató entre risas.

Cuando el viaje es mucho más que un traslado

Pero entre miles de vuelos, las historias que más recuerda no tienen famosos como protagonistas.

Una mujer que se mudaba a Nueva York necesitaba trasladar 16 gatos y siete perros, muchos rescatados y con problemas de salud. La operación llevó cerca de dos años. Su marido y su hijo ya estaban en Estados Unidos mientras ella permanecía en la Argentina con parte de los animales.

Hasta que Cangiano decidió ayudarla a completar el traslado. “Le dije: ‘Pagame uno o dos, yo llevo los otros seis o siete que faltan y vamos a terminar la mudanza’”.

La otra historia ocurrió con una perra de 16 años cuya dueña estaba en Estados Unidos. El animal estaba delicado y el viaje implicaba riesgos. Tras hablar con veterinarios y acordar las condiciones, decidió trasladarla.

La perra llegó a destino y esa misma noche murió en la casa de su dueña.

“Hay gente que dice que la esperó para fallecer y otra que dice que fue un egoísmo. Pero tenía 17 años y vos querés que esté con vos. Es muy personal”, reflexionó.

Ese tipo de experiencias explica, quizás, qué terminó vendiendo realmente aquella empresa que comenzó con dos cachorros rumbo a Venezuela. No son solamente pasajes, jaulas, certificados veterinarios o trámites aeroportuarios.

“Ese es el éxito de Animal Cargo: nosotros vinimos al mundo del traslado de mascotas acompañado”, definió Cangiano. Si un vuelo se demora, asegura, alguien permanece con el animal, manda fotos y videos, busca un hotel o modifica el recorrido.

Porque en 24 años cambió el negocio, cambió la empresa y cambió también el lugar de las mascotas. Lo que empezó con alguien dispuesto a llevar los perros de un amigo terminó convertido en una compañía internacional alrededor de una certeza que Cangiano detectó antes que muchos: cuando una familia se muda, la familia entera tiene que llegar a destino.



LINK COMPLETO DEL PROGRAMA 
https://www.youtube.com/watch?v=58odIRCioWc&t=2203s

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