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El temor por la economía en 2027, la “lluvia de dólares” que promete Milei y la estrategia del peronismo

El Gobierno busca llegar fortalecido a las elecciones de 2027 con más inversiones y dólares, mientras crecen las dudas de los mercados sobre los vencimientos y la actividad económica. En paralelo, el PJ intenta ordenar sus filas y encontrar un eje común para enfrentar a La Libertad Avanza.


Aunque todavía falta un año para las elecciones de octubre de 2027, la política argentina ya comenzó a mirar hacia esa disputa. El Gobierno apuesta a sostener el rumbo económico y mostrar resultados, mientras la oposición intenta instalar como eje de campaña las dificultades que atraviesan el empleo, el consumo y los ingresos.

En ese escenario, uno de los principales interrogantes para los inversores pasa por la capacidad de la Argentina para afrontar los vencimientos de deuda del próximo año.

El ministro de Economía, Luis Caputo, sostiene que el Gobierno cuenta con las herramientas necesarias para atravesar 2027. Javier Milei, en tanto, volvió a asegurar que dispone de una importante cantidad de dólares para enfrentar eventuales episodios de presión financiera.

El Presidente habló incluso de una “bazuka de dólares” para enfrentar lo que definió como intentos “desestabilizadores y golpistas”.

Sin embargo, en los mercados persisten las dudas. El riesgo país llegó a superar los 640 puntos y posteriormente volvió a acercarse a los 650, luego de haber registrado una suba del 19% durante septiembre.

A esto se suma que el Banco Central redujo el ritmo de compra de divisas. Durante septiembre adquirió unos 473 millones de dólares, alrededor de un 40% menos que en agosto.

Las señales que preocupan al mercado

Uno de los principales focos de atención está puesto en la evolución de la actividad económica.

La desocupación aumentó y una parte importante de los nuevos puestos corresponde al empleo informal. La informalidad laboral alcanza el 45%, mientras que la pobreza se ubicó en torno al 32%.

También hubo retrocesos en sectores clave. La construcción registró una caída del 1,1% y la industria acumula una baja interanual del 5,7%. El consumo masivo, por su parte, descendió 1,1%.

La inflación continúa bajando a un ritmo más lento del que pretende el Gobierno. El índice de septiembre se ubicó alrededor del 1,7%, en línea con el registro de agosto, aunque algunas consultoras estimaron que podría acercarse al 1,9%.

El interrogante es si los salarios podrán recuperar el terreno perdido frente a los precios y si, con el poder de compra todavía limitado, habrá margen para una recuperación sostenida del consumo.

En ese contexto, JPMorgan advirtió sobre el riesgo de que la Argentina ingrese en una recesión si se encadenan seis meses consecutivos de caída de la actividad.

El nivel de actividad había registrado una contracción del 2,9% en julio. Algunas mediciones privadas detectaron una leve recuperación durante agosto, aunque todavía resta conocer el resultado oficial del trimestre que termina en septiembre.

La apuesta del Gobierno: más dólares e inversiones

Mientras aparecen estas señales de alerta, la Casa Rosada mantiene su apuesta por el programa económico y busca mostrar que el ingreso de inversiones permitirá generar más dólares en los próximos años.

Durante su visita a París, Milei buscó exhibir el respaldo internacional a su gestión y acompañó distintos anuncios de inversiones.

Entre ellos aparecen proyectos vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), como el de Toyota por 1.350 millones de dólares para producir camionetas híbridas y nuevas inversiones anunciadas por Total, Pan American Energy y Eramet.

Caputo también sostiene que las exportaciones argentinas alcanzarán los 100.000 millones de dólares durante este año y que podrían llegar a 180.000 millones en 2031.

El ministro, además, volvió a descartar una devaluación y aseguró que el Gobierno no espera una fuerte volatilidad cambiaria durante 2027, aunque admitió que se prepara ante la posibilidad de que ocurra.

Milei, por su parte, proyectó que 2028 podría convertirse en “el mejor año de la historia argentina”.

El problema es que parte del mercado todavía mira con cautela ese escenario. Empresas e inversores buscan cobertura frente a una eventual devaluación y algunos optan por bonos vinculados al dólar, mientras que los títulos de mayor plazo pierden atractivo.

Al mismo tiempo, sectores industriales postergan decisiones de inversión y los ahorristas aumentaron la compra de dólares. Según los datos citados en el análisis, las personas adquirieron unos 3.300 millones de dólares durante julio y otros 2.800 millones en agosto.

El FMI también pidió ampliar el crecimiento

Las dudas sobre la economía no aparecen solamente en los mercados.

Durante la última revisión, el Fondo Monetario Internacional planteó la necesidad de que el crecimiento argentino no quede concentrado exclusivamente en sectores como energía, agro y minería.

La vocera del organismo, Julie Kozack, señaló que el desafío es ampliar el crecimiento hacia otras actividades y lograr una distribución más extendida de sus beneficios.

Patricia Bullrich también planteó una preocupación similar. La ministra sostuvo que no resulta sostenible que algunos sectores crezcan con fuerza mientras el comercio y la industria atraviesan dificultades.

La discusión expone uno de los principales desafíos del Gobierno de cara a 2027: lograr que el crecimiento de los sectores exportadores se traduzca en una mejora más amplia de la actividad económica y del empleo.

El peronismo busca un punto de encuentro

Del otro lado, el peronismo comenzó a acelerar sus movimientos, aunque todavía no logró ordenar sus distintas corrientes.

El espacio busca aprovechar las dificultades económicas para construir una alternativa electoral y, al mismo tiempo, necesita encontrar un eje que permita reunir a sectores que hoy permanecen enfrentados.

Axel Kicillof aparece como una de las figuras centrales de esa disputa, mientras que el Gobierno volvió a colocarlo en el centro de sus críticas.

La oposición intenta instalar como temas de campaña la situación de los trabajadores, la morosidad de las familias, la discapacidad, el financiamiento universitario y las dificultades de distintos sectores productivos.

En Diputados, el peronismo y otros bloques opositores buscan avanzar con proyectos vinculados a la emergencia por morosidad y a otras iniciativas que fueron rechazadas o cuestionadas por el Gobierno.

También apareció en la agenda el debate sobre la posibilidad de que extranjeros compren tierras en el país, a partir de los cambios introducidos por el DNU 70/2023 y la posterior intervención de la Corte Suprema.

La oposición busca así reconstruir una dinámica similar a la que se produjo durante 2024, cuando distintos sectores lograron coordinar posiciones en el Congreso frente al Gobierno.

Pero la unidad todavía está lejos de estar garantizada.

Las distintas corrientes del peronismo necesitan tiempo para definir candidaturas, acuerdos y una estrategia común. Y, antes de eso, deberán resolver sus propias diferencias.

Milei confía en recuperar terreno

Otro dato que comenzó a ser observado por oficialismo y oposición es la evolución de la imagen del Gobierno.

El Índice de Confianza en el Gobierno registró una caída del 5,9% en septiembre respecto de agosto. Sin embargo, desde la Casa Rosada recuerdan que el indicador ya había sufrido descensos importantes durante el año y luego logró recuperarse.

El Gobierno apuesta a que una mejora de la actividad, el ingreso de nuevas inversiones y una mayor disponibilidad de dólares permitan revertir las dudas antes de las elecciones de 2027.

La oposición, en cambio, busca demostrar que los problemas económicos no son transitorios y que el programa necesita modificaciones.

Con un año todavía por delante, la pelea electoral comenzó antes de que estén definidos los candidatos. La economía será uno de los principales escenarios de esa disputa y, para el Gobierno, el desafío será convertir sus promesas de crecimiento e inversiones en una mejora que llegue al bolsillo de los argentinos.

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