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El padre de Candela aseguró: "Ni enemigos ni cuentas pendientes"

Alfredo Rodríguez amplió su declaración por pedido propio donde expresó que: "Si esto fue un vuelto para mí, cosa que no creo, es porque hicieron correr en el barrio que yo era buchón de la (Policía) Federal".

El padre de Candela Rodríguez, la niña de 11 años que fue encontrada asesinada tras nueve días de búsqueda, pidió hoy ampliar su declaración testimonial y ser trasladado del penal en donde está alojado, por cuestiones de "seguridad".

En su declaración, Alfredo Rodríguez insistió en que no tiene enemigos ni "cuentas pendientes", pero deslizó que el crimen de su hija podría vincularse con una venganza de alquien que pudo haberlo creído informante de la policía.

"Si esto fue un vuelto para mí, cosa que no creo, es porque hicieron correr en el barrio que yo era buchón de la (Policía) Federal", dijo.

Rodríguez estaba alojado en el penal de Magdalena y tras conocerse el homicidio de su hija fue llevado al de Ituzaingó, ya que aún le resta cumplir parte de una condena por "piratería del asfalto".

Hoy, ante la Justicia, pidió ser trasladado nuevamente a Magdalena, aunque también solicitó que se le conceda "arresto domiciliario" o "salidas transitorias", invocando razones de "seguridad".

El mismo día del hallazgo del cuerpo de la menor, en un descampado de la localidad bonaerense de Hurlingham, el hombre había dicho que no existía ninguna persona que pudiera tener alguna represalia en su contra, al tiempo que reconoció parcialmente la voz de una persona que hizo un llamado extorsivo a la familia.

La Justicia orienta la investigación sobre la familia de Candela en medio de fuertes sospechas de que su secuestro y posterior asesinato puedan deberse a un ajuste de cuentas del asesino con algún miembro del entorno directo de la niña.

Las sospechas de los investigadores sobre la familia de Candela incluyen a una de las tías de la niña, quien recibió días pasados un llamado extorsivo para que entregara dinero a cambio de la liberación de la nena, que a esa altura ya llevaba una semana en condición de desaparecida.

"Si tomamos por cierto el contenido de esa llamada y efectivamente le estaban reclamando algo que existe a la familia y la familia dice que no sabe de que se trata, alguien ocultó algo, no hay ninguna duda", expresó el fiscal general de Morón, Federico Nieva Woodgate.

El funcionario no descartó que a medida que avance la investigación la causa sea recaratulada como "secuestro extorsivo seguido de muerte".

"Estamos tratando de aclarar cómo no se nos dijo que hubiera una situación en la que el padre haya sido amenazado", añadió en el mismo sentido.

En el marco de la investigación para dar con los secuestradores y asesinos de la niña, la Policía Bonaerense allanó en las últimas horas una casa deshabitada y un locutorio, además de secuestrar una camioneta.

Fuentes policiales informaron que la vivienda está ubicada en la calle Kiernan al 900, a sólo un kilómetro de la vivienda de la nena asesinada, de la localidad de Villa Tesei, al oeste del Gran Buenos Aires.

En tanto, en el marco de la investigación, se secuestró una camioneta utilizada para el reparto de alimento de mascotas, en el que se habría hallado indicios de que pudo haber sido empleado para transportar a la niña asesinada.

Uno de los datos que se manejaba es que entre las bolsas en las que se había tapado el cuerpo de la nena, había una que era de alimento de mascotas.

Fuentes ligadas a la investigación confirmaron que se allanó un locutorio en la Capital Federal,

de donde se sospecha, se habrían realizado varias llamadas extorsivas a la familia de la niña.

Por su parte, el fiscal Marcelo Tavolaro, que investiga el hecho, confirmó que en el interior de la casa allanada en Villa Tesei se encontraron restos de comida consumida en forma reciente.

Vecinos del barrio confirmaron que el inmueble lleva deshabitado varios años, aunque en los últimos días se vio bastante actividad de gente que parecería ajena a los verdaderos dueños del predio.

Los desconocidos habrían pintado de manera desprolija la vivienda y un vecino aseguró que vio a un hombre en el frente de la misma por teléfono celular y creyó que se trataba de un posible

usurpador.

Una mujer aseguró que pudo ver a un matrimonio y dos chicos de rasgos norteños.

Al parecer, la casa pertenecía una mujer mayor que falleció varios años atrás y era visitada por una pariente, en forma ocasional, que se encargaba de hacer tareas de mantenimiento.

Las sospechas, según deslizaron fuentes ligadas a la pesquisa, es que la niña asesinada pudo estar secuestrada en un pequeño galpón situado en el fondo del terreno.
Candela Rodríguez murió asfixiada, según lo reveló la autopsia realizada por peritos forenses.

También se estableció que la nena, cuyo cuerpo fue encontrado sin ropas, no presentaba signos de haber sufrido violencia sexual.

Fuentes policiales confirmaron que Candela sufrió "asfixia mecánica", que le provocó la muerte, pero aclararon que no había "signos de violencia corporal", tal como se había informado en un primer momento.

Por otro lado, los forenses concluyeron que la muerte de la pequeña no se había producido más allá de los tres días de hallado el cuerpo.

Al analizarse las vísceras de la pequeña se hallaron rastros de un guiso que habría comido poco antes de ser asesinada.

Además, la autopsia reveló que la niña fue ultimada entre 36 y 48 horas antes del hallazgo de su cuerpo, es decir entre el lunes desde las 20:30 al martes a las 8:30.

El cadáver estaba envuelto en bolsas de consorcio, las cuales estaban prolijas y limpias de sangre, aunque también contenían piedras.

Esa última circunstancia podría hacer pensar a los investigadores que el o los asesinos pudieron tener en algún momento la intención de arrojar el cuerpo en algún curso de agua.

El cuerpo tenía el mismo rodete del día que desapareció y el de la imagen de la niña, que recorrió los medios y las calles durante los intensos días de búsqueda infructuosa, además de los anillos de fantasía.