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El militante del mortero prófugo: "Hay que sacar a Macri como a De La Rúa en 2001"

Sebastián Romero publicó en su cuenta de Facebook una carta donde se definió como un "perseguido político".

"Mi nombre es Sebastián Romero y soy un perseguido político del gobierno de (Mauricio) Macri". Así arranca una extensa y explosiva carta escrita desde la clandestinidad por el militante y ex candidato del Partido Obrero que arrojó un mortero contra la Policía en las protestas de diciembre. En el texto, el prófugo redobló la apuesta: "Hay que sacar a Macri como sacamos a (Fernando) De La Rúa en 2001".

Desde el 5 de marzo, Romero carga con una orden de captura internacional, en el marco de la causa a cargo del juez federal Sergio Torres por los incidentes durante la protesta contra la reforma previsional en la zona de Congreso. En la carta, que publicó en su cuenta de Facebook, el manifestante denunció amenazas y se quejó de que lo llamen ""el loco del mortero', como si fuera del ISIS".

"Esto no va para más. Los trabajadores, las mujeres que están peleando por los derechos, los jóvenes y todos los sectores populares tenemos que sacar a Macri como sacamos a De La Rúa en 2001. Hacer asambleas con todos los compañeros en cada lugar de trabajo, organizar la bronca", alentó Romero, y sentenció: "No hay otro camino, son ellos o nosotros".

El prófugo relató: "Soy un obrero como tantos otros, pero hace más de tres meses que no veo a mi familia, mis amigos, a mis compañeros de la fabrica ni a mis vecinos. Estoy siendo perseguido como si fuera un terrorista porque fui parte de los miles que el 18 de diciembre resistimos en las calles contra el robo que estaban haciéndole a los jubilados en el Congreso. A pesar de que votaron la previsional, ese día le paramos la mano a la reforma laboral y eso no lo perdonan".

Recordó que los jueces Gustavo Hornos y Ana María Figueroa, de la Sala I de la Cámara de Casación, le negaron una apelación para no ser encarcelado, e insistió: "El Gobierno me quiere preso para meterle miedo a todos los que están luchando".

Romero comentó que "como parte de la persecución" fue despedido de su trabajo en la empresa General Motors, donde además se desempeñaba como delegado. Y denunció "amenazas" y "agresiones" tanto hacia él como su familia, amigos y su partido, el PSTU (Partido Socialista de los Trabajadores Unificado). "Hasta prendieron fuego el auto de uno de mis abogados, Martin Alderete. Pero de eso la Justicia no dice nada", lamentó.

Tras recordar distintos casos que según él pesan sobre el Gobierno, como el "asesinato" de Santiago Maldonado y de Rafael Nahuel y la prisión de Milagro Sala, el militante del PO se preguntó: "¿Cómo puede ser que mientras piden captura internacional para (como me apodaron en algunos medios) 'el loco del mortero' como si fuera del ISIS están liberando a los militares genocidas de la última dictadura?".

"Me quieren preso porque tienen miedo que seamos cada día más los que enfrentemos el ajuste de Macri. Pero a pesar de no poder ver a los míos, de las amenazas y aprietes, no voy a aflojar porque los laburantes no aflojan", garantizó.

Además de la investigación sobre Romero, hay otra causa paralela que involucra a otros dos militantes de izquierda, César Arakaki y Dimas Ponce. Hace casi un mes, la Sala II de la Cámara Federal confirmó el procesamiento de ambos y les impuso prisión preventiva.