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El impacto de la protesta gremial

* Por Ricardo Kirsbaum. Cada vez que el gobierno le baja el precio a algún hecho es porque el impacto que provocó ha sido muy grande. Como ocurrió con el paro de ayer.

Nota extraída del diario Clarín

 

Ya había pasado con el 13S, que lo agarró desprevenido y trató de caricaturizar esa protesta con frases que pasarán a la historia de la estupidez política . Pasó, de nuevo, con la enorme concentración del 8N, a la que volvieron a ningunear porque así, creen, disminuirán su importancia. Otra vez, los lenguaraces del oficialismo, ingeniosos en buscar chicanas más propias del activismo universitario que de la política mayor, buscaron mostrar que los que se movilizaron ese día eran un conjunto de burgueses golpistas, zombies e idiotas despistados .

 

Esa conducta se reiteró con la interpretación del paro de la CGT de Moyano, la CTA opositora y la Federación Agraria.

 

Salvo ironías o alusiones sesgadas, la Presidenta no se había referido a esas manifestaciones directamente.

 

Ahora sí . Para Cristina, en vez de paro hubo apriete y amenaza. Lo dijo en un tono airado, molesta, revelando que la protesta gremial opositora había sido contundente.

 

Ni siquiera hubo piquetes , dijo, como si aquello de “piquetear” las huelgas no tuviera una tumultuosa historia. De paso, desautorizó a su jefe de Gabinete, que poco antes había dicho que no había sido una huelga sino un “piquetazo”.

 

En su afán por agraciar a Cristina, la metamorfosis de algunos dirigentes sindicales es asombrosa. Veamos el caso de Yasky, un maestro que supo encabezar huelgas y conflictos: ahora dice que el paro fue “político” como si fuera un hallazgo y como si no supiera que cualquier acto de ese tipo tiene un contenido absolutamente político.

 

Pero más asombroso aún es que habla como si fuera un funcionario, repitiendo las mismas consignas que los voceros del gobierno usaron para amortiguar el efecto del paro.

 

Las palabras del jefe de los gremios de transporte, enrolados en la CGT oficialista, fueron suficientes para que toda la artillería gubernamental se revelara inútil.

 

Roberto Fernández pidió a la Presidenta que “escuche el reclamo de los trabajadores para buscarle una solución”.

 

Es que la CGT Balcarce sólo puede exhibir que el medio aguinaldo no tributará Ganancias como único logro, que no fue de la central obrera sino una concesión de la Casa Rosada.

 

Y hubo metalúrgicos y mecánicos, cuyos gremios están enrolados con Caló, que no trabajaron. Algunos, porque no pudieron llegar a las fábricas y otros, como en Córdoba, por ejemplo, porque se plegaron a la medida de fuerza.

 

La falta de imaginación oficial también quiso emparentar la huelga con el Grupo Clarín.

 

Precisamente, el bloqueo a la planta de impresión de este diario, impidiendo su circulación y afectando la libertad de expresión, desmiente ese otro disparate.