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El Día del Padre de Schoklender

El ex apoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo continúa con su vida normal, hogareña y familiar en el barrio porteño de Colegiales, a pesar de las denuncias en su contra. Mirá cómo festejó su día ayer, en su casa.

Sergio Schoklender debería estar preocupado o al menos esa sería la reacción de cualquier ser humano si estuviese viviendo las cosas que por estos días le tocan vivir a él.

El jueves pasado, la presidente de las Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, le soltó a la mano al ex apoderado, y pidió: "cárcel para todos los malditos".

La AFIP lo denunció por evasión fiscal: reclama más de cien mil pesos por los bienes no declarados. Se descubrió que una Hummer atribuida a él tiene patente diplomática.

Y por otro lado, la Auditoría General investigará los planes de Sueños Compartidos para construir viviendas, con la firme sospecha de sobrefacturaciones en los convenios que beneficiarían a Schoklender y las empresas que regenteaba, como socio o apoderado.

Existen algunos temas candentes en la agenda de Schoklender, pero él continúa con su vida familiar.

El diario Libre lo acompañó durante las últimas 72 horas, incluyendo el domingo, Día del Padre.

Fuma y atiende el celular en la calle. Por un lado porque su esposa Viviana Sala prefiere que no fume dentro de su propiedad, por otro porque caminando se distiende y combate su incipiente molicie.

El ex hombre fuerte de Madres recibe a amigos, colaboradores y gente vinculada a sus actividades (aun esas que están cuestionadas judicialmente) en su casa.

No solo eso: matiza esas horas encargando pizza y empanadas a un bar del barrio. Paga, deja la propina y vuelve a encerrarse con sus "leales", tramando estrategias para su futuro.

Schoklender tiene una vida que podría asemejarse a la de cualquier otro anónimo ciudadano. No hay una sombra de conflicto en su rostro, más allá de una vestimenta que nunca pasa de la remera negra o el camperón, que no parecen delatar su rumboso estándar de vida.

Ni siquiera hay conflicto alguno cuando el almanaque indica que ayer fue Día del Padre. Para eso, Schoklender hace treinta años cerró un capítulo en su vida, finalizó la nota de Libre.