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Donald reveló que tiene Parkinson: “No le voy a permitir que me robe el alma”

El cantante contó la situación por la que atraviesa su salud en una conmovedora carta. 


Donald McCluskey, el querido cantant argentino más conocido como Donald, reveló que atraviesa un complicado trastorno neurológico relacionado con la enfermedad de Parkinson que le fue diagnosticado hace un tiempo. 

El interprete de “Sucundum, sucundum” había mencionado hace un año en una entrevista con La Nación que padecía un cuadro delicado de salud, no obstante, ahora explicó que su situación “ha recrudecido”, por lo que decidió contársela abiertamente a sus fanáticos.

A través de una sentida carta que publicó en Facebook el músico relató todo lo que sufre, su lucha por vencer la enfermedad y su deseo por volver a los escenarios. “Ups. Ha recrudecido. Tengo un Parkinson galopante, amigos, y cuando empiezo a temblar me cuesta parar”, relató el artista en una publicación que hizo en esa red social.

En ese sentido, advirtió que “le presenta batalla día a día” a su enfermedad y que apela, incluso, a terapias alternativas que alivian su cuadro. “Lo quiero vencer, pero noto que pese a mi resistencia, el mal no cede y no se da por vencido. Gracias a Dios, a la Virgen, a Jesús y a la ciencia, existe un medicamento que calma, que aquieta, que apacigua, disminuye y hasta hace desaparecer [por completo] los temblores [siempre y cuando se observen determinadas condiciones]”, explicó.

Seguido contó que pese a la delicada situación que atraviesa hay momentos en los que consigue tener un poco de calma en medio de la tormenta. “Estar sentado en paz, contento, tocando la guitarra cantando, ya sea sobre una banqueta en un escenario, o en un sillón de casa, en ambientes amables, amigables [despojados de estrés, enojos, tristeza y/o angustia], me provoca gran alegría. Los temblores desaparecen por completo”, señaló.

Donald alcanzó la popularidad en los 60 y 70 con los temas como “Sucundum, sucundum”, “Rakatakatá” y “Chequendengue, chequendengue”, que hoy en día están arraigados en la memoria colectiva de la gente. El músico sostuvo que “la pálida aparece” cuando se tiene que parar o “estar en movimiento”, que es el momento en el que se agudizan las tensiones y se trasladan a todo su cuerpo. “Para desplazarme de un lado a otro debo hacerlo agarrándome de lo que encuentre a mano, y con extrema lentitud doy un pasito detrás del otro, hasta que llego a donde me propuse llegar. Sin contratiempos y sin caerme, aunque tomando seriamente en cuenta, el peligro que significa moverme así, debido a la posibilidad de marearme, caerme y de lastimarme con el porrazo”, narró lo que atraviesa.

Por otra parte, contó que para mejorar su estado de salud toma un medicamento que lo ayuda a tener “serenidad”, pero esto sucede cuando está “quieto” sin moverse. No obstante, manifestó que hay momentos en los que la “escasa dopamina en su sistema neurológico”, sigue estando presente y peor aún, que pareciera recrudecer en su agresión física. “No solo el temblequeo, amigos, es lo feo del Parkinson. Además de ese fastidioso síntoma visible e inocultable en mi dedo pulgar izquierdo, aparecen otros signos notorios y muy incómodos como ser la rigidez y la lentitud”, advirtió.

Seguido, manifestó que existen cantidades adicionales de malestares que provoca el Parkinson en las personas. En su caso, según advirtió, son dolorosas contracturas en la espalda, especialmente a la altura de las vértebras dorsales, y que incluso se le dificultad darse vuelta en la cama cuando se enreda en las sábanas. Otra situación que padece en su día a día son cuando se tiene que abrochar los botones o atar los cordones de los zapatos, por lo que explicó que los lleva sueltos. “Pero acá estoy, amigos. Y sigo estando vivito y coleando, gracias a Dios. Ni que fuese un visionario [como lo fue mi viejo]”, se comparó.

Además, Donald contó que una semana antes de la pandemia se reunió con un empresario artístico, ya que tenían ganas de hacer una gira por todo el país. En ese momento, dijo, el Parkinson aún no se me había manifestado visiblemente, y era su deseo poder cantar en público, sintiéndose entero y ágil para subir y bajar de cualquier escenario. “Vino la pandemia, el aislamiento, el sedentarismo, la tristeza inesperada que me generó el fallecimiento de mi hermana menor Patricia, que desencadenó se manifestara esto que llevo adentro, desde quien sabe cuando”, confió.

Por otro lado, indicó que lo que lo llevó a revelar su estado de salud fueron las historias de Esteban Bullrich y Javier Lombardo. “Sin duda fueron las valientes declaraciones de Bullrich y Lombardo, cada uno contando su lucha contra la enfermedad neurológica que le tocó en suerte padecer a cada uno de ellos. Y a partir de compartir con ustedes lo que me toca vivir cada día, la carga se me hizo más ligera, menos pesada”, se sinceró.

El músico explicó también que si bien ahora no sabe si logrará vencer al mal, puede afirmar a los cuatro vientos que no va a dar su brazo a torcer para conseguirlo. “¿Es digno de un artista el subirse a un escenario en una condición física como la mía que como bien dijo un querido amigo mío, inspira lástima? The Show must go on [El show debe continuar] reza una máxima del show Business”, citó la recordada frase de Freddie Mercury.

“Todos estamos al tanto y de acuerdo. Recuerdo que Sandro de América se subió al escenario del Teatro Opera con un tubo de oxígeno para poder respirar y cantar. Sandro cantó hasta el último de sus días, y su gesto valiente y generoso, lo aplaudo vivamente. Sé, amigos, que mientras tenga un hilo de voz para cantar, y flexibilidad en los dedos para tocar la guitarra, seguiré en la palestra y nada ni nadie lo podrá impedir ni evitar, al menos eso es lo que me propongo hacer”, aseveró el artista que el año pasado brindó un show por streaming.

En un intento de desdramatizar la situación explicó: “hay cosas peores que el Parkinson en este mundo”, y lo comparó con el odio y la guerra. Y por último le agradeció a su familia que lo apoya en este momento que atraviesa. “En mi caso, al dichoso Parkinson no le voy a permitir que me robe el alma. ¡Por supuesto que no! Podrá meterse con mi cuerpo, pero no con mi espíritu y mi vida, que está solo en las manos de Dios bendito. ¡Gracias Dios y señor mío por tu amor y por cada minuto de vida que me obsequias en este mundo junto a Vero, a mí familia, mis amigos y todos mis seres más queridos!”, finalizó.

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