"Besame las botas": denuncian torturas y abusos sexuales a detenidas en el penal de mujeres de Magdalena
La Comisión Provincial por la Memoria denunció graves hechos de violencia institucional ocurridos en la Unidad 51 de Magdalena. Cuatro internas aseguraron haber sido golpeadas, humilladas y abusadas sexualmente por personal penitenciario. La Justicia investiga el caso y el Servicio Penitenciario Bonaerense removió a toda la cúpula de la cárcel.
Una denuncia por presuntas torturas, vejaciones y abusos sexuales cometidos contra mujeres privadas de su libertad sacude al sistema penitenciario bonaerense. La investigación está a cargo del fiscal platense Álvaro Garganta, luego de una presentación realizada por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), organismo que actúa como mecanismo de prevención de la tortura.
Los hechos denunciados habrían ocurrido el pasado 3 de junio en la Unidad Penal N°51 de Magdalena, una cárcel destinada al alojamiento de mujeres. Según los testimonios recogidos por la CPM, varias detenidas fueron sometidas a golpizas, amenazas, humillaciones y agresiones sexuales durante un operativo llevado adelante por personal penitenciario.
De acuerdo con la denuncia, todo comenzó tras una pelea entre internas en uno de los pabellones. Aunque algunas de las mujeres aseguraron no haber participado del conflicto, igualmente fueron alcanzadas por la intervención de los agentes, quienes habrían utilizado gas pimienta para controlar la situación.
Las detenidas denunciaron que luego fueron obligadas a desnudarse para una revisión física frente a personal masculino, mientras continuaban los malos tratos. Sin embargo, el episodio más grave habría tenido como víctima a una de las internas, quien relató haber sido obligada a arrodillarse mientras recibía golpes y amenazas.
Según consta en la presentación judicial, la directora del establecimiento penitenciario, identificada como Daiana Balmaceda, le habría ordenado reiteradamente: "Besame las botas". Ante la negativa de la mujer, los castigos se habrían intensificado.
La víctima aseguró que fue golpeada en distintas partes del cuerpo, expuesta a gas pimienta a corta distancia y sometida a prácticas degradantes. También denunció que le hundieron la cabeza en agua en reiteradas ocasiones mientras continuaban las agresiones verbales.
Uno de los aspectos más graves de la denuncia señala que varios agentes masculinos habrían realizado comentarios de contenido sexual mientras la mujer permanecía inmovilizada. Posteriormente, según su relato, le rompieron la ropa interior y la sometieron a abusos sexuales.
"Hasta una golpiza me banco porque soy presa, pero me ultrajaron, me humillaron", declaró la interna ante los investigadores, según surge de la documentación presentada por la CPM.
La denuncia también sostiene que existieron irregularidades en los controles médicos posteriores. Mientras una revisión oficial habría indicado que la detenida no presentaba lesiones, exámenes posteriores realizados en el marco de la investigación habrían constatado heridas compatibles con los hechos denunciados.
Ante la gravedad del caso, el Ministerio de Justicia bonaerense dispuso la disponibilidad preventiva de los agentes señalados y removió a toda la cúpula de la Unidad 51. Paralelamente, Asuntos Internos inició un sumario administrativo para determinar responsabilidades.
Mientras tanto, el fiscal Álvaro Garganta continúa reuniendo pruebas y tomando declaraciones para esclarecer lo ocurrido. Fuentes judiciales señalaron que los testimonios recolectados hasta el momento presentan un alto nivel de detalle y consistencia, aunque la investigación enfrenta dificultades debido al temor de otros detenidos y trabajadores penitenciarios a brindar información.
El caso reaviva el debate sobre las condiciones de detención y los mecanismos de control dentro de las cárceles bonaerenses, mientras la Justicia intenta determinar si detrás de las denuncias existió un esquema de violencia institucional sistemática dentro del establecimiento penitenciario.
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