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Agua de la canilla o embotellada ¿Cuál es más saludable?

La doméstica tiene sus pequeños riesgos, mientras que la mineral tampoco tiene el 100% de garantías y supone un gran consumo de plástico. ¿Qué elegir?

Desde hace milenios sabemos que el agua es buena para la salud, incluso para curar enfermedades imaginarias, pero ¿cuál es la mejor forma de consumirla: del grifo o embotellada?.

Por qué beber agua mineral

El Dr. Francisco Maraver Eyzaguirre, profesor titular de la Cátedra de Hidrología Médica de la Universidad Complutense de Madrid, afirma que: "el agua mineral es sana desde su origen, no necesita ni recibe ningún tipo de tratamiento químico ni microbiológico, es apta para consumo humano en su estado original. El agua de grifo, en cambio, debe someterse obligatoriamente a tratamientos de desinfección, única manera de garantizar su seguridad alimentaria".

"El agua mineral es tratada como producto alimentario, luego es la Agencia Española de Seguridad Alimentaria la que las legisla. Posee un etiquetado, que nos informa de su origen y composición química, es decir, uno sabe lo que bebe. El agua potable de la canilla está regulada por la Administración Sanitaria Autonómica competente. No posee etiquetado y no sabes su origen".

En Estados Unidos y Gran Bretaña varias investigaciones han comprobado la presencia de numerosos compuestos químicos en las aguas de redes domésticas, entre ellos trazas de anticonceptivos. Uno de los contaminantes del agua potable que más ha protagonizado las crónicas ha sido, sin duda, el arsénico. En varias regiones de América del Sur y Asia, la concentración de arsénico en el agua subterránea alcanza valores muy peligrosos.

Además, debido a la contaminación y a las lluvias ácidas, en los acuíferos disminuye el Ph del agua, que durante su largo viaje en las tuberías puede acabar disolviendo las sustancias tóxicas presentes en ellas, tales como plomo, cobre o fibra de asbesto. Es por esto que el agua caliente de la canilla no se debería usar nunca para cocinar o beber, ya que puede disolver mucho más rápido los agentes contaminantes presentes en las cañerías.

Por último, el cloro, que se utiliza como desinfectante, puede causar varios problemas, tales como dermatitis, eczema y diversos tipos de alergias, así que no es una mala idea la de dotarse de un sistema de filtrado de carbón activo doméstico.

Por qué beber agua de la canilla

El problema, como todos sabemos, es el sabor, que depende mucho de su origen. Las aguas que proceden de sierras con rocas graníticas, como las del Norte, suelen tener mejor sabor, frente a las de Levante, costas e islas que son menos agradables.

Como siempre en esta vida existen estudios documentados para apoyar tanto una tesis como su exacto contrario. El profesor Paul Younger de la Universidad de Glasgow en 2009 publicó el ensayo El agua: Todo lo que importa, en el que destacaba la mayor frecuencia de los controles de seguridad para el agua de la canilla, frente a los de la embotellada.

Según Younger, además, la presencia de pequeñas cantidades de cloro en el agua de grifo puede ser incluso saludable, ya que impediría la propagación de infecciones bacterianas. Lo mismo no nos pueden garantizar las botellas, donde el agua se queda almacenada durante meses y no contiene aditivos desinfectantes como el cloro.

En resumen, si beber el agua de grifo tiene sus pequeños riesgos, consumir la embotellada tampoco nos garantiza al cien por cien y seguramente no es bueno para el medio ambiente.

(Fuente La Vanguardia)